Y tú ¿qué hiciste durante la cuarentena?

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¿Recuerdas dónde estabas el 11M? ¿y con quién celebraste la victoria del Mundial de Fútbol de 2010? Los recuerdos más importantes quedan fijos en las memoria, creando las denominadas “memorias de destello”. Este tipo de memoria hace referencia a un tipo especial de recuerdos que suelen tener un carácter afectivo intenso y que se recuerdan con una gran nitidez. 

Así lo señalan las investigadoras de la Universidad de Granada, Alejandra Marful, Daniela Paolieri y Teresa Bajo, pertenecientes al Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la UGR y expertas en aprendizaje y memoria. Estas científicas señalan como las memorias de destello se construyen alrededor de acontecimientos únicos, sorprendentes y personalmente relevantes, como los que se están viviendo en estos momentos. Es así como, según señalan las investigadoras, “en el futuro tendremos memorias muy vívidas de ellos y podremos dar muchos detalles que en principio podrían parecer irrelevantes”.

Un registro de recuerdos

Las memorias destello se registran a través de situaciones nuevas que producen un aumento de la dopamina (un neurotransmisor) en el hipocampo del cerebro, y si estas situaciones además están asociadas a estrés social también hay un cambio en las conexiones entre el hipocampo y otras zonas del cerebro como la amígdala, el tálamo o la ínsula.

En el proceso de investigación se analiza el hipocampo, “la zona del cerebro que interviene en fijar nuestros recuerdos, y este aumento en dopamina o en la fuerza de las conexiones con otras áreas, hace nuestros recuerdos más persistentes y emocionales”, explican las investigadoras de la UGR. Por esta razón, estas memorias de eventos únicos asociadas a estrés suelen tener alto contenido emocional, especialmente cuando los acontecimientos afectan a nuestra vida personal y a la de las personas que nos rodean. De este modo, “aunque no serán los únicos recuerdos que perdurarán en nuestra memoria, lo que ahora vivimos lo recordaremos de forma persistente durante tiempo”.

Afortunadamente, el cerebro es adaptativo y con el tiempo los recuerdos se volverán más positivos. Así, la investigación muestra que las personas mayores tienden a recordar eventos pasados de forma más positiva e incluir más detalles positivos que negativos. “De esta manera, a medida que pase el tiempo, el recuerdo de este período dará más importancia a momentos positivos: risas, mensajes, anécdotas en los balcones de nuestra casa, etc. Aunque no conocemos exactamente el mecanismo por el que esto sucede, hay evidencia que muestra que, al menos en parte, se produce porque los recuerdos positivos contribuyen a nuestro bienestar; de manera que los compartimos con más frecuencia con otras personas y esto tiene consecuencias a nivel cerebral”, indican las investigadoras.

De este modo, desde el Laboratorio Memoria y Lenguaje de la UGR, en el que trabajan Marful, Paolieri y Bajo, han hallado evidencias científicas que indican que cuando intentamos recordar parte de un acontecimiento que tiene diferentes facetas, los aspectos más intensos y fuertes competirán por el recuerdo, y la corteza prefrontal de el cerebro se activará para bloquear los recuerdos que no desea y para facilitar la recuperación de los detalles que sí quiere recordar. Es así como  “si, por ejemplo, queremos recordar una anécdota de una tarde en el balcón, nos vendrán a la memoria otros muchos aspectos asociados a este tiempo, y el esfuerzo por recordar esa anécdota concreta inhibirá el recuerdo de otros aspectos negativos de nuestro encierro y contribuirá a hacer más positivo nuestro recuerdo”, destacan Marful, Paolieri y Bajo.


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