El coche, la alternativa más usada por los estudiantes de la periferia

El coche, la alternativa más usada por los estudiantes de la periferia


“¡Corre, que se nos escapa y nos quedamos en tierra!” es un clásico que se repite en todas las paradas de autobuses. Caparazones en formas de mochilas se concentran en lo que es el camino hacia la universidad o el viaje de vuelta a casa de miles de  estudiantes. Para los más suertudos no supone más de 15 minutos de sus vidas, en el peor de los casos aguantando de pie o soportando el sudor de otras personas.  Para los más valientes –o los que viven más lejos– es un peregrinaje que, en algunos casos, puede alargarse  más de una hora.

Desiré Martos, estudiante de Traducción e Interpretación en cuarto curso, forma parte de ese club de incomprendidos que viven en la periferia. “Los Núñez  es una zona rural mal comunicada. La línea 28 suele pasar cada dos horas, lo que me obliga a utilizar el coche ya que no tendría forma de volver a casa. Esto supone un gasto económico para mis padres, por lo que debo dar clases particulares para tener una mínima independencia económica y poder cubrir mis gastos”, declara.

metro málaga

Filas de coches en el aparcamiento de Teatinos

Mucho antes de utilizar el coche, debía coger dos autobuses para poder llegar a clase, la línea 28 (Los Núñez) y la línea 25 (Campanillas). El autobús que va desde Campanillas a Málaga, pese a tener una mayor frecuencia horaria, suele llegar tarde debido a la congestión de coches que se produce diariamente en el Parque Tecnológico de  Andalucía.

La lucha por no pillar atascos es también el día a día de Marta Moya, estudiante de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Comunicación. “Ahora dispongo de coche, pero cuando no lo tenía, debía coger transporte público desde Alhaurín de la Torre, de allí a comisaría y desde comisaría coger la línea 11 o bajar hasta la estación de metro, así que para mí la opción del transporte público es secundaria”, afirmó.

Unas de las propuestas de Narváez, rector de la Universidad de Málaga, era la de “facilitar en colaboración con la administración autonómica el ‘abono joven’ para el metro, con una reducción de las tarifas aplicables a los estudiantes” tal y como rezaba su programa electoral.

Pese a las promesas, dicho acuerdo entre la Universidad y Metro Málaga sigue en parado, obligando a muchos estudiantes a buscar otras alternativas más económicas. Tras intentar varias veces consultar este problema con la UMA desde este medio seguimos a la espera de respuestas que aclaren si finalmente se conseguirá o no dicho abono.

Para Samuel Ruíz, estudiante de Periodismo que diariamente viaja hasta Villanueva del Rosario, su pueblo natal, esto supone un problema añadido. “En Madrid, Renfe Cercanías, Metro y EMT se pusieron de acuerdo y el coste en transporte para menores de 25 años es de 20 euros, lo que me parece el ejemplo de que sí pueden ponerse de acuerdo dos ideas tan distintas” subrayó.

Como señala Marta Moya, quien se ha decantado por el transporte privado a falta de un acuerdo, “no me sorprende que no se haya cumplido la promesa de crear un ‘abono joven’ para el metro. A mí no me afecta directamente porque tengo otras opciones, pero para los que no la tienen se trata de una cuestión mayor”.

El metro, una opción directa y sin atascos para llegar al campus

Pese a que el rector de la Universidad de Málaga, José Ángel Narváez, prometió el ‘abono joven’ de metro para los estudiantes de la UMA en su programa electoral, la realidad es que a día de hoy siguen pagando la tarifa habitual.

En una comparativa de las opciones viables para llegar al campus de Teatinos podemos ver la diferencia entre la recarga de 25 euros en la tarjeta monedero de metro (0,82 euros por cada trayecto), que permiten hacer alrededor de 30 viajes. Por su parte, la opción del autobús presenta la ‘tarjeta joven’ de  la EMT, que ofrece viajes ilimitados por 27 euros al mes.

metro málaga

Parada de Metro Málaga

La diferencia entre metro y bus es de unos 35 céntimos, 1,65 euros el billete suelto de metro y 1,30 para el autobús. No obstante, la ‘tarjeta joven’ de la EMT presenta algunas limitaciones. Aquellos universitarios mayores de 25 años deberán pagar un precio mayor, independientemente de que estén cursando una formación reglada.

Otra de las desventajas es que la tarjeta de la EMT únicamente puede ser empleada por una persona, a diferencia de la tarjeta de metro, que da la opción de pagar por varias personas.

La EMT ajusta sus tarifas a los jóvenes

No todo es malo. La tarifa mensual de la ‘tarjeta estudiante’ de la EMT es de 27 euros para todos aquellos que estudien en Málaga capital y sean menores de 25 años. Un precio asequible para aquellos que dependen de una beca, teniendo en cuenta que el número de viajes que se pueden realizar es ilimitado.

De momento, a los que no les queda de otra, tendrán que seguir viajando a la carrera entre señoras que siempre se animan a darte tema de conversación y o compartiendo coche con compañeros tardones que consiguen que tu trayecto a clase no sea un auténtico fastidio y al menos reduce las largas esperas, pero eso sí, aumenta los atascos.


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