Picasso y el átomo


Esta semana hice un pequeño experimento sin grandes pretensiones. Publiqué las imágenes del ‘Guernica’ y la representación de un átomo. Con permiso de la Estadística, pedí a 500 personas que respondiesen qué veían. Contestaron 47.

Analizando las respuestas de los amigos-cobaya, constaté que el 91% identificaba perfectamente la obra de arte y su autor y el 81% fechó su realización. La otra imagen fue identificada por 28 personas. De ellas, 19 acertaron en su definición de átomo y 9 aportaron algún dato extra.

La primera conclusión parece sencilla: sabemos más de arte que de física. Sin embargo, no era ese dato el que más me interesaba.

La identificación de ‘Guernica’ era inmediata y venía acompañada de comentarios de sorpresa por la realización de una pregunta evidente. Tanto se extrañaron algunos que, imaginando que se trataba de algún acertijo, se aventuraron a responder que la imagen presentada era en realidad un símbolo del caos (‘Guernica’) frente al orden (átomo). Metáforas aparte, resultó curioso observar cómo en la segunda parte de la prueba incluso quienes respondieron correctamente lo hicieron mayoritariamente de forma dubitativa e incluso excusándose previamente por si su identificación o definición de átomo no era la adecuada. Es decir, damos por hecho que debemos saber qué es el ‘Guernica’, pero aceptamos ignorar uno de los conceptos más básicos de la materia y, por tanto, de la vida misma.

¿Podemos dar por válida la educación de un grupo social que ignore de qué está hecha su propia realidad? Diría que no.

Esa negación obliga a buscar las razones de la tolerancia hacia el analfabetismo científico y, sobre todo, a cambiarlo. En ese ámbito se enmarca la creación de la Unidad de Cultura Científica de la UCO, que tiene entre sus objetivos la promoción de la cultura científica en su entorno mediante acciones que transmitan el conocimiento de una manera cercana y huyan de las complicadas formulaciones del más puro lenguaje científico.

Después de 4 años y, a falta de estudios de impacto más profundos, comenzamos a ver resultados. Por ahora, llegan en forma de reconocimiento social. Cada vez son más quienes se acercan a nuestros eventos, quienes nos localizan en la red y, lo mejor, para trabajar juntos.

El camino es complejo como un Picasso. Quizás con la ayuda del orden atómico logremos devolver la ciencia al lugar que le corresponde.

 

Por Elena Lázaro Real

Coordinadora técnica de la UCC+i de la Universidad de Córdoba (UCO)

@CordobaCiencia


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Comentarios
  • Luis lázaro#1

    13 mayo, 2015

    Tienes toda la razón Elena, hasta donde puede llegar el analfabetismo científico de la masa social, pero resulta que el sistema educativo se preocupa en hacernos recordar en aquellos errores humanos para que no vuelvan a suceder, mientras que en cosas tan sencilla de la composición de nuestra naturaleza es olvidada. Suerte para este nuevo proyecto

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