Responsabilidades

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La Universidad Rey Juan Carlos comienza una nueva etapa de la mano de Javier Ramos en la que tendrá que recuperar prestigio y credibilidad. Personal docente y administrativo eligieron al catedrático de Telecomunicaciones como la persona indicada para gobernar los próximos cuatro años de la institución. El voto de los estudiantes, como se esperaba, fue para la candidata Rosa Berganza.

Es el resultado de una carrera por el Rectorado que ha estado marcada de fondo por los presuntos casos de plagio de Fernando Suárez, un suceso que ha tocado duramente el prestigio y el nombre de la institución. Como señalan los estudiantes y voces de la comunidad universitaria, “URJC” lleva directamente a pensar en plagio. Un escenario al que se ha sumado un proceso electoral muy duro, con acusaciones de soborno o incompatibilidades de cargos a Javier Ramos o lo ocurrido con candidata al Rectorado, Rosa Berganza, quien “repitió” hasta en un 60% el programa electoral de David Ríos. Cinco días de campaña electoral en los que se habló más de problemas y de personas que de propuestas e ideas.

El futuro de la institución es incierto, falta saber cómo afectará a los actuales y futuros egresados poseer un título cuya universidad está desprestigiada. ¿Valdrá lo mismo un certificado de la URJC tras lo ocurrido? ¿Cuál será la medida de Javier Ramos, ya rector oficial, para reestablecer el nombre de su institución? Puede que por la cabeza de Javier Ramos ronde la idea de que la URJC sea una Universidad 2.0. También la necesidad de una Universidad con mucho mayor peso investigador y mejores condiciones laborales e instalaciones, pero la prioridad, por los profesores, PAS y estudiantes, es que la URJC vuelva a recuperar su buen nombre, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Otro de los grandes pilares de la gestión de Javier Ramos en los próximos meses será reabrir el debate y el diálogo con los estudiantes, muy descontentos con la institución y con su persona, según los resultados electorales. Ellos, principalmente, han sido los que más han pagado todo lo ocurrido. Y sin ellos no hay Universidad. Javier Ramos es consciente de esta situación; por eso en su programa lleva el compromiso de crear más vida universitaria, dar mayor visibilidad a las asociaciones, mejorar las infraestructuras o potenciar la convivencia de los egresados con el centro.  La duda es si bastará con eso.

Para conseguirlo hará falta diálogo, mucho diálogo entre todas las partes. También, por supuesto, la de Rosa Berganza, su ‘rival’ en las elecciones. La URJC debe ser la suma de voces discordantes, que no negativas y destructivas, para crear un mensaje que permita avanzar. Algo que muchos achacan que no había ocurrido en el anterior mandato.

El pasado queda atrás, pero, por supuesto, no se puede olvidar. Solucionar los problemas y crecer, con el compromiso de las más de 52.000 personas que conforman una institución que arranca una nueva etapa mirando al futuro.  Entre todos, y siguiendo el lema de su actual rector en el programa político, deben construir Universidad. Es responsabilidad de todos.


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