Secuenciado el genoma de los primeros agricultores andaluces

Secuenciado el genoma de los primeros agricultores andaluces


Un equipo de investigadores de la Universidad de Huelva y Granada han secuenciado el genoma de un agricultor neolítico de 7.245 años de antigüedad, convirtiéndolo así en el genoma secuenciado más antiguo del sur de la Península Ibérica, representante de la Cultura Neolítica de la cerámica a la Almagra, característica de los primeros agricultores de Andalucía.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, combina datos arqueológicos, paleo-genéticos (ADN antiguo o aDNA) y análisis de isótopos estables para condensar unos 4.000 años de prehistoria biomolecular ibérica que abarcan desde los inicios del neolítico hasta la Edad del Bronce (5.500 a 1.500 a.C.). De esta forma, de los seis yacimientos arqueológicos estudiados, la mitad son andaluces, en concreto de la provincia de Córdoba. Además de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros (Neolítico Antiguo), se presentan genomas de la Cueva de los Cuarenta (Neolítico Final) con 5.700 años de antigüedad, y del Abrigo rocoso de El Pirulejo, de aproximadamente 4.000 años (Bronce Antiguo), ambos situados en Priego de Córdoba.

Historia de nuestros antepasados

Según señala el estudio los primeros agricultores llegaron principalmente a Iberia siguiendo una ruta costera por el norte del Mar Mediterráneo, alcanzando rápidamente Andalucía y el norte de Marruecos. Este estudio demuestra que los neolíticos de la Península Ibérica presentan diferencias genéticas con los agricultores migrantes que se fueron asentando en el centro y norte de Europa. Tal y como señala la arqueo-genetista Cristina Valdiosera de La Trobe University (Australia), una de la autoras principales y primera firmante del estudio:

“ello sugiere que todos los primeros agricultores de Iberia remontan la mayor parte de sus antepasados a los primeros pueblos neolíticos que emigraron a la Península y que las aportaciones posteriores de sus homólogos centroeuropeos fueron menores”

De esta forma, los migrantes neolíticos por la ruta mediterránea muestran una fuerte conexión genética con los habitantes modernos de la isla mediterránea de Cerdeña, por lo que “probablemente podemos considerar a los sardos modernos como descendientes relativamente directos de la gente que difundió las prácticas agrícolas por toda la región mediterránea hace unos 8.000 años”, ha añadido Mattias Jakobsson, genetista de poblaciones en la Universidad de Uppsala (Suecia), otro de los responsables principales del estudio genético.

Este estudio ilustra el poder de la investigación interdisciplinar para comprender toda la complejidad de la prehistoria europea. “En general, los resultados del trabajo enfatizan las diferencias existentes entre las poblaciones más occidentales y sus equivalentes centroeuropeas, subrayando la necesidad de estudios regionales detallados que revelen toda la complejidad de las migraciones prehistóricas”, concluye la Dra. Valdiosera.

Un genoma único

Si bien estudios recientes han demostrado que la migración masiva en las señaladas como Estepas Pónticas son las responsable de una importante renovación poblacional en Europa central, septentrional y en las islas británicas, la influencia de estos “migrantes europeos contemporáneos del sudoeste” en los ibéricos prehistóricos fue mucho menor. Un ejemplo de esta falta de mezcla de genomas es el caso de Andalucía, donde los resultados se basan en el análisis de un individuo enterrado en el yacimiento de El Pirulejo durante los inicios de la Edad del Bronce.

Todos estos datos confirman que la prehistoria genética de Iberia es única, ya que fue influenciada en su mayor parte por la principal migración prehistórica asociada a la introducción de las prácticas agrícolas, la denominada “Revolución Neolítica”.


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