¿Son salario las propinas?


Como hemos podido observar, el puente de Andalucía no solo ha servido para descansar, viajar o hacer lo que buenamente les ha apetecido. También ha dado tiempo para que uno de nuestros consultores, un alumno de la Universidad de Granada, nos trasladara una pregunta, una inquietud derivada de su primera experiencia en el mundo laboral en uno de los restaurantes más concurridos de la estación de esquí de la ciudad de la Alhambra.

Su pregunta era la siguiente:

“¿las propinas que he recibido se consideran salario?”

Quizás, más de uno se habrá preguntado, en alguna ocasión, la misma pregunta. Seguramente hayas visitado, por casualidad, un casino, o un bingo, o has tenido la oportunidad de almorzar en un restaurante con más o menos glamour donde las propinas están al orden del día.

¿Qué sucede con las propinas que dejamos a los empleados de estos negocios? ¿Son salario o son liberalidades de terceros, en este caso, tú, que las dejas voluntariamente y sin ninguna obligación?

Lo que puede parecer una práctica muy habitual en ciertos ambientes como los que acabamos de citar, está provocando más de un dolor de cabeza, nada más y nada menos, que en Estados Unidos. La propina, al igual que una aventura amorosa que sale mal, ha demostrado que es difícil acabar con ella, pues no son pocos los empresarios que han intentado eliminarlas para frenar el incremento de los costes laborales ante un movimiento social que exige un salario mínimo cada vez mayor.

Además, como curiosidad de matiz social, la propina está convirtiéndose en varios estados americanos en un arma de discriminación, étnica o racial, donde los empleados de color obtienen menos ingresos por este concepto que los que no lo son, o cuanto menos, están surgiendo importantes brechas salariales dentro de una misma empresa. Por ejemplo, el camarero que está en contacto directo con el cliente recibe más propinas que el cocinero que está preparando la comida, recluido en la sala de fogones. El relativismo cultural nos lleva a explorar tendencias contrapuestas. Mientras que en EE.UU las propinas están estipuladas con el 10% de lo consumido, en Japón, por el contrario, están consideradas como un gesto de mala educación.

Las propinas en España

Y bueno… lejos de irnos por los cerros de Úbeda, ¿qué sucede en España? ¿Las propinas se consideran salario o no?

Debemos ser contundentes en cuanto a la respuesta. En principio, no son salario. Y acto seguido, deberíamos preguntarnos: ¿por qué?

Muy simple. Porque no se perciben del empresario y su causa principal no deriva del contrato de trabajo, sino que podríamos decir que procede de la voluntad, o como adelantábamos al inicio de este artículo, de la liberalidad de un tercero.

Esta interpretación, amparada igualmente por la jurisprudencia, supone que las cantidades percibidas en concepto de propinas no pueden computarse a efectos de cálculo de las indemnizaciones por despido. El motivo se fundamenta en que no son contraprestaciones que formen parte del sistema de remuneraciones debidas por la empresa en atención al trabajo y, por supuesto, el empresario no está obligado a pagarlas.

Cuestión distinta sería el supuesto en el que estas propinas estén garantizadas para cuando no sean conseguidas por el trabajador. En ese caso concreto, esas propinas sí deben considerarse salario, pero solo en la parte abonada por la empresa, es decir, solamente aquellas que se abonen para completar el mínimo garantizado.

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