Tecnología y Robótica para ‘personalizar’ la intervención social con personas mayores

Tecnología y Robótica para ‘personalizar’ la intervención social con personas mayores


Las investigadoras de la Universidad de Jaén, Yolanda María de la Fuente y María del Carmen Martín, analizan en un estudio la incursión de las nuevas tecnologías y las aplicaciones robóticas en la intervención social con personas mayores. El objetivo, según indican, es facilitar esta combinación tanto desde la perspectiva tecnológica como desde la del trabajador social para mejorar la calidad de vida de los mayores o de las personas que lo necesiten. Este estudio ha sido publicado recientemente en la revista ‘European Journal of Social Work’ y supone un fuerte impulso para el e-social work.

Las expertas destacan que las principales ventajas que ofrecen las herramientas tecnológicas en el ámbito de la intervención social con personas mayores son, más allá de mejorar la calidad de vida, otorgar a estas personas un mayor grado de autonomía y de libertad, permitiéndoles empoderarse y sentirse más capaces para afrontar retos. Y matizan que, no obstante, aún hay mucho miedo a que la tecnología venga a robar la empatía y la cercanía que tiene el trato humano. Especialmente cuando se trata de personas mayores, según indican, aún persiste una cierta desconfianza hacia las nuevas herramientas.

Yolanda de la Fuente: “La tecnología tiene que utilizarse para que cada persona diseñe su propio plan de vida”

“Las personas mayores lo que quieren es seguridad y esa es la clave para que entiendan las ventajas que les ofrece la Robótica”, explica Yolanda de la Fuente. “Necesitan una tecnología que se adapte a ellos y que sea accesible para ellos”. La investigadora añade que para superar esta brecha los mayores necesitan sentirse motivados, es decir, encontrar un sentido que les haga acercarse a la tecnología. “Por ejemplo cuando quieren permanecer en contacto con la familia o un pariente se va a vivir al extranjero y tienen que recurrir al uso de las nuevas herramientas de comunicación”, subraya.

Tecnología aplicada a la intervención social con personas mayores

Yolanda recalca que el e-social work es algo que se trabaja desde hace mucho tiempo en la Unión Europea, donde hay diversos proyectos que están muy avanzados. Como por ejemplo el uso de determinados sistemas de teleasistencia que facilitan el contacto con personas que viven en zonas geográficas alejadas, y que permiten a los trabajadores sociales atenderles sin necesidad de desplazarse. O los robots de asistencia personal diseñados para recordar la medicación a las personas a las que acompañan, permitirles conectar con un asistente social o alertar sobre caídas y otro tipo de accidentes domésticos.

“La tecnología tiene que utilizarse para que cada persona diseñe su propio plan de vida”, asegura la investigadora. Como por ejemplo para domotizar determinadas partes de una casa y poner sensores que alerten cuando se produce una caída, o mecanismos para subir y bajar persianas y toldos de forma automática. “O por ejemplo cuando se sustituyen las clásicas mirillas de las puertas, que en algunas personas mayores generan inseguridad porque no pueden ver bien a través de ellas, por dispositivos tecnológicos que te dan una mejor visión”, añade. En este sentido, el objetivo es que la tecnología permita personalizar un domicilio en base a las necesidades de las personas que lo habitan. “Hay gente que no tiene a nadie a quien llamar, y el sentirse conectados, a través de la tecnología, es algo que les hace sentirse mejor”. Ambas investigadoras forman parte del grupo: Género, Dependencia y Exclusión Social, que se formó en 2007, y pusieron en marcha, hace varios años, el Máster Universitario en Dependencia e Igualdad en la Autonomía Personal para formar en este ámbito. “Es un máster que lleva ya doce ediciones y que tiene máxima demanda, siempre se quedan más de 300 estudiantes en lista de espera”, indica Yolanda de la Fuente.

Transversalidad

Mª Carmen Martín explica por su parte que este máster congrega a una alumnado de un perfil muy variado, desde ingenieros en Informática o Telecomunicaciones, hasta arquitectos, trabajadores sociales, psicólogos, educadores…”El máster tiene un primer cuatrimestre de asignaturas comunes y luego se divide en tres itinerarios destinados a enfermería, educación y trabajo social”, señala. El objetivo, por lo tanto, es formar a los estudiantes para que contribuyan a mejorar el grado de autonomía de las personas con algún tipo de dependencia a través de estos tres ámbitos. De esta manera la investigadora recalca que ésta es una nueva salida profesional y un campo lleno de posibilidades para estudiantes y profesionales de diversos perfiles. “Nuestro trabajo y nuestra formación es transversal, porque ya no hay que ir pensando en una ciudad que sea para mayores o personas con discapacidad, sino en una sociedad que sea para todas las personas”, concluye Yolanda María de la Fuente.


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