“Realizar un TFG grupal permite potenciar los esfuerzos y poder desarrollar proyectos más amplios y ambiciosos”

“Realizar un TFG grupal permite potenciar los esfuerzos y poder desarrollar proyectos más amplios y ambiciosos”

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Que los trabajos en grupo pueden ser un quebradero de cabeza es una realidad para muchos estudiantes universitarios, pero a la vez algo necesario en el entorno laboral. Uno de los trabajos más importantes a los que todo estudiante de grado debe enfrentarse para poder finalizar sus estudios es el TFG (Trabajo Fin de Grado), una investigación donde se aplican los conocimiento adquiridos durante toda la carrera. En principio se trata de un trabajo individual, pero gracias a la normativa de los TFG aplicada en la Universidad de Málaga, es posible que más de un miembro presente un mismo estudio… una forma de trabajo que se acerca a la realidad y suma una de las capacidades más demandadas por los empleados.

Así lo pensaron cinco jóvenes recién graduados de la Facultad de Derecho: José Alberto España, Juan Cruz , Celia Domínguez, Antonio España y Tomás Loring quienes acoraron que sus esfuerzos unidos servirían para desarrollar una investigación más potente que la posible de forma individual. Bajo el título Juicios Paralelos en España (2009-2015). Aspectos Constitucionales. estos cinco estudiantes malagueños presentaron una idea de forma  innovadora, con una premisa clara, generar conocimiento y no quedarse en la simple lista de aspectos estudiados o refrito que, muchas veces, acaban siendo este tipo de investigaciones.

Cabe destacar que aunque el trabajo se realice de forma conjunta, la calificación final atiende a criterios individuales, recogidos tras la presentación oral del trabajo. De esta forma, José Alberto España ha conseguido una Matrícula de Honor, algo que nos lleva a plantearle una serie de cuestiones para conocer de primera mano su experiencia en este tipo de trabajos.

¿De dónde surgió la idea de hacer un TFG con más de una persona?

La idea surgió de nuestro tutor académico, Ángel Rodríguez. Los cinco alumnos que lo habíamos elegido como director de nuestro TFG queríamos investigar sobre el mismo tema y, entonces, él nos propuso unir fuerzas y presentar un trabajo grupal. Esta opción fue posible a raíz de la entrada en vigor, el pasado mes de marzo, del nuevo Reglamento de la Facultad de Derecho que estructura la elaboración de esta actividad y que ha modificado el número de personas que pueden realizar conjuntamente un TFG.

¿Con qué dificultades os habéis encontrado? ¿Desde el profesorado ha habido rechazo? ¿Por qué?

El presentar un trabajo entre cinco personas nos permitió abordar una propuesta mucho más ambiciosa y extensa, nunca antes realizada en un TFG de Derecho. Para realizar nuestra investigación diseñamos una tabla de indicadores con los parámetros que están presentes en todo fenómeno de juicio paralelo. Y tal tarea no fue fácil. Las principales dificultades surgieron a la hora de identificar, seleccionar y describir cada uno de estos parámetros. Pero una vez que tuvimos establecido claramente el objeto de estudio y a dónde queríamos llegar, todo fue mucho más sencillo.

Además, para realizar nuestro trabajo hemos tenido que visionar numerosas horas de documentación audiovisual y leer una gran cantidad de noticias de periódicos impresos. Localizar este material no ha sido sencillo, ya que los medios no suelen posibilitar el acceso libre a tal información.

Por otro lado, toda innovación genera incertidumbre y es verdad que entre el profesorado había cierto miedo, pero también expectación, en saber cómo se iba a desarrollar esta iniciativa pionera. Era la primera vez, desde que se instaló el Grado en Derecho, que se presentaba un TFG con cinco miembros y además con una propuesta tan novedosa, y eso despertó curiosidad. A la vista del éxito conseguido,  seguro que muchos profesores se van a animar a optar por esta modalidad para los próximos trabajos fin de grado que coordinen.

Siempre se habla de que los trabajos en grupo son más complicados ¿Qué destacarías de esta experiencia tanto positiva como negativamente?

Los trabajos en grupo siempre exigen más dedicación y la verdad es que son bastante más complicados, pero también es cierto que sus resultados son más potentes. En general, la experiencia ha sido muy positiva. Los cinco miembros hemos tenido una actitud proactiva y desde el primer momento nos hemos involucrado con la tarea. El trabajar en grupo nos ha permitido aunar aptitudes, solucionar los problemas de forma conjunta y aumentar la eficacia de los resultados. Así, nuestro TFG cuenta con una amplia bibliografía y una extensión de casi doscientas cincuenta páginas, además de aportar conocimiento nuevo. Junto a ello, cada miembro ha analizado en profundidad un caso real para comprobar la aplicabilidad práctica del fenómeno de los juicios paralelos y de este modo establecer una serie de conclusiones, tanto generales como específicas. Esto es un TFG individual no hubiera sido posible.

Pero como suele ocurrir a la hora de realizar trabajos grupales lo más complicado es encuadrar el tiempo de cada uno de los miembros para poder quedar.  Los horarios del último año de carrera son muy dispares ya que varía en función de las optativas elegidas por cada alumno, así que era difícil poder encontrar la hora adecuada que más nos convenía a todos. Pero al final siempre se saca tiempo.

¿Consideras que este modelo de TFG beneficia a los estudiantes? ¿Cómo?

Realizar un TFG grupal permite potenciar los esfuerzos y poder desarrollar proyectos más amplios y ambiciosos, que no se alcanzarían individualmente y más teniendo en cuenta el tiempo que hay para realizar el TFG.

A nivel académico permite lograr mayor eficacia en los resultados obtenidos; y a nivel personal, aprendes a trabajar en equipo, algo fundamental en la sociedad de hoy en día.

Por ello, considero que es una modalidad que beneficia mucho a los estudiantes y que seguro que muchos compañeros optarán por ella en los próximos cursos.

Señalas que “aportáis conocimiento nuevo” ¿Qué resultados concretos habéis presentado para sostener esta afirmación? ¿Consideras que es gracias a poder trabajar en equipo?

La investigación llevada a cabo nos ha permitido establecer los criterios esenciales que caracterizan los denominados juicios paralelos. Y para comprobar su efectividad práctica se han plasmados esos criterios a un caso concreto. En total se han analizado cinco asuntos reales, uno por cada miembro del grupo. Todo ello nos ha permitido llegar a algunas conclusiones generales y específicas sobre la medida en la cual se ha dado un juicio paralelo en el caso seleccionado.

Así, a raíz del trabajo seleccionado hemos podido concluir una serie de aseveraciones de carácter general. De este modo, el hecho de trabajar en grupo y poder analizar asuntos reales nos ha permitido reforzar la plasmación empírica del objeto de estudio, ampliar el horizonte de nuestra investigación y obtener una serie de resultados que dotan al trabajo de un gran valor añadido.

¿Cómo habéis realizado el reparto de tareas? ¿Cada miembro se ha enfocado a una parte del TFG o todos han aportada en cada parte?

El trabajo se compone de diferentes partes bien diferenciadas. La primera, dedicada a la elaboración del marco teórico de los denominados juicios paralelos, cuyo trabajo ha sido colectivo. Una segunda parte que ha consistido en el análisis de caso determinado, cuya labor ha sido individual. Y finalmente, un apartado de conclusiones realizado conjuntamente a raíz del trabajo desarrollado. Por lo tanto, cada uno de los miembros ha analizado un caso distinto en base al corpus teórico desarrollado en la primera parte del trabajo. Los asuntos seleccionados han sido: el de Antonio Ortiz, el llamado pederasta de ciudad lineal (Juan Cruz); de Asunta Basterra, la niña por cuyo asesinato fueron condenados sus padres (Celia Domínguez); de Juan Fernando López Aguilar, el exministro de Justicia y eurodiputado acusado de malos tratos por su exmujer (José Alberto España); el de Marta del Castillo, la joven asesinada en Sevilla cuyo cadáver sigue sin aparecer ( Antonio España); y el de José Bretón, condenado por haber dado muerte a sus propios hijos en Córdoba (Tomás Loring).

¿De dónde surgió la idea del tema y por qué decidisteis trabajar sobre “juicios paralelos”?

Todos los miembros queríamos trabajar sobre el principio fundamental de la libertad de expresión y su papel en la sociedad actual, ya que el Derecho Constitucional es una de las materias más interesantes que se imparten en la carrera. Nuestro tutor nos ayudó a acotar el objeto de estudio y a focalizarnos en un asunto concreto. A todos nos pareció interesante abordar el tema de los juicios paralelos ya que se ha convertido en un fenómeno cada vez más habitual.

Yo, particularmente, al estar también Licenciado en Periodismo, siempre tuve que claro que optaría por un asunto que uniera tanto el ámbito jurídico como periodístico. Y desde el primer momento el tema elegido me entusiasmó.

 ¿Cuál ha sido la metodología de trabajo escogida y cómo habéis desarrollado la investigación de forma conjunta? ¿Ha facilitado el que seáis más el poder atender otras formas de acercamiento a la hipótesis principal?

El  trabajo se ha fundamentado en una novedosa propuesta metodológica, nunca antes realizada en un proyecto final de Derecho. Así, la investigación consta de dos partes: en primer lugar se establecen los criterios más relevantes que están presente en todo proceso de juicio paralelo; y posteriormente, cada uno de esos parámetros se aplica a un caso concreto. De esta forma, el análisis desarrollado permite comprobar la aplicabilidad práctica de los diferentes conceptos seleccionados y establecer conclusiones sobre la medida en la cual se ha producido un juicio paralelo en cada uno de los casos seleccionados. En total, se han descritos cinco asuntos de posibles juicios paralelos que abarcan el período 2009-2015 y que han alcanzado un alto grado de popularidad en la sociedad española.

A diferencia de la tónica habitual en los TFG en los cuales el alumno se limita a recopilar doctrina y jurisprudencia desarrollada por otros autores, en esta ocasión, el  trabajo no sólo se compone de un marco teórico de los juicios paralelos, sino que aporta conclusiones empíricas que dotan al TFG de un interesante valor. Un ambicioso e innovador proyecto que combina teoría y práctica.

Junto a ello también ideamos una defensa bastante original. Después de pasar meses desarrollando el trabajo escrito teníamos claro que había que saber exponer los resultados de manera clara y sencilla ante el tribunal examinador. Para ello, utilizamos una presentación en diapositivas que servía como esquema para seguir la exposición y, además, incluimos pequeños fragmentos de vídeos que demostraban en cada uno de los casos ejemplos prácticos de predeterminación mediática de la culpabilidad.

 ¿Qué crees que reportará una Matrícula de Honor en vuestro expediente? ¿Consideras que el hecho de trabajar en equipo os beneficiará para futuros empleos?

A pesar de que el trabajo se ha realizado en grupo, la evaluación es individual. De este modo, tanto el tutor como el tribunal examinador discriminan en función de la calidad del trabajo escrito presentado y de la fluidez verbal y la exposición de ideas de cada miembro en la defensa del trabajo. La nota final es el resultado de la puntuación del tutor y del tribunal. Todos los miembros del grupo hemos obtenido muy buena calificación y estamos muy orgullosos. Es la recompensa a un duro esfuerzo y a meses de trabajo, dudas, correcciones y multitud de revisiones.

Yo estoy muy contento de haber obtenido una matrícula de honor y sobre todo de haber recibido tantos elogios por parte del tribunal examinador. Ha sido poner el broche de oro a los cuatro años de carrera.

Por otro lado, estoy seguro que el hecho de trabajar en grupo nos beneficiará en nuestra vida laboral. Las empresas han descubierto que a través del trabajo grupal se consiguen mejores resultados, más rápidos y con mayor eficacia, por ello, cada vez más se valora que las personas sean capaces de trabajar en equipo. Respetar las ideas de los demás, solucionar los problemas de forma conjunta y cooperar para lograr un fin común son aspectos muy presentes en el panorama laboral.

¿Recomendarías este tipo de formato (más de un miembro en la investigación) y por qué?

Por supuesto. Realizar una investigación en grupo permite unir las habilidades de los diferentes miembros, potenciar los esfuerzos y aumentar la validez de los resultados.  Todos los participantes pueden aportan sus conocimientos e ideas, y juntos resolver los problemas que puedan surgir. Eso sí, una buena comunicación entre los integrantes es fundamental para la buena gestión del equipo.

La investigación que hemos llevado a cabo en nuestro TFG no hubiera sido posible realizarla de manera individual. Al optar por la modalidad grupal, el análisis y los objetivos propuestos se han podido ampliar y, finalmente, los resultados han sido mucho más vistosos y concluyentes.


Sobre el autor
Teresa Fernández

Teresa Fernández

Periodista especializada en educación y cultura. Comencé mi trayectoria en la Universidad de Sevilla en representación estudiantil, desarrollándome como periodista a través de los gabinetes de diversos congresos y jornadas así como en diario locales. Actualmente, jefa de redacción de Aula Magna. [email protected]

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