Tomás Lorenzana: “el mayor beneficio de una movilidad es la madurez que adquieren los alumnos”

Tomás Lorenzana: “el mayor beneficio de una movilidad es la madurez que adquieren los alumnos”


Cada día las universidades trabajan sin descanso para ofrecer una formación y conocimientos de calidad a sus estudiantes. Todo con el único fin de hacer de ellos ciudadanos y profesionales con talento, capaces de afrontar su posterior etapa en el mercado laboral. Un esfuerzo que, desde hace ya algún tiempo, se ve seriamente reforzado, y recompensado, a través de políticas de movilidad internacional que aportan a los alumnos que las disfrutan ciertas capacidades y aptitudes beneficiosas para su futuro personal, académico y profesional.

En este sentido, cuando los estudiantes cursan una movilidad internacional, Tomás Lorenzana, director del Secretariado de Movilidad Internacional de la Universidad de Almería, asegura que

“el mayor beneficio es la madurez que adquieren. Es un beneficio a nivel global enorme que luego repercute en todos los aspectos de la vida”.

Un hecho que podría deberse a que, a diferencia de la percepción social y el modelo de educación superior de otros países como Inglaterra o Alemania donde la movilidad -interna y externa- está más arraigada; por distintas circunstancias en España los estudiantes que nutren el grueso de las universidades suelen ser de la propia zona, ciudad o provincia -ya sea por limitaciones geográficas, económicas o académicas-. Motivo por el que “salir al extranjero, muchas veces, es para ellos la primera experiencia en cuanto a salir de su casa”, comenta el director del Secretariado. Una situación que supone

“una aventura diaria con la que buscarse la vida y les ayuda a espabilarse a todos los niveles. En el académico por supuesto, porque tienen que enfrentarse a asignaturas nuevas en otra lengua”.

Las grandes inquietudes a la hora de solicitar una movilidad

Cada año son cientos los alumnos que solitican una movilidad internacional pero, hasta que no obtienen la plaza, no se despiertan las inquietudes relativas a qué necesitan para su estancia en el extranjero, cómo es la vida en el país de destino o cuáles serán sus gastos en comida. Dudas a solucionar, como sería el tema del alojamiento, para las que pueden acudir al Vicerrectorado pues “siempre que disponemos de información se la ofrecemos. Ayudamos al estudiante en funciones burocráticas, académicas, logísticas,…”.

Tareas de asesoramiento e información para las que Tomás Lorenzana, como coordinador de alumnos en el extranjero, suele facilitar a su vez el contacto con estudiantes que ya estén en el país de destino para compartir impresiones y experiencias. Incluso “sé de alumnos que se han dejado el piso unos a otros después de varios cursos académicos. Directamente se pasan el piso de unos estudiantes de la UAL a otros”, comenta. Apoyo previo a su marcha en el que las redes sociales han influido mucho a través de los múltiples chats y foros existentes. Por ello, anima a los alumnos a “que salten sin red, que no les va a pasar nada” y a su vuelta

“tendrán mejoras en cuanto a la adquisición de habilidades lingüísticas y mayores posibilidades para colocarse cuando terminen”.

Ampliar sus horizontes, una labor constante

Cabe señalar también que en los últimos años la Universidad de Almería ha incrementado su catálogo de países en los que cursar estudios en el extranjero. Una labor constante que persigue ampliar sus horizontes internacionales, tanto en la recepción como la emisión de estudiantes, para la que cuentan con un Área Estratégica de Internacionalización que cubre los cinco continentes en busca de universidades de excelencia con las que firmar nuevos convenios para el intercambio académico.

Un trabajo, que se rige en función de las titulaciones de la UAL, que “no siempre es fácil”, asegura Tomás Lorenzana, pues al salir del espacio europeo de Educación Superior y entrar en zonas como el sudeste asiático

“hay un choque mayor que con nuestros sistemas educativos o los del ámbito europeo o de Latinoamérica”.

Así, para ofrecer los mejores destinos adaptados a las necesidades y demandas de sus alumnos, desde el Vicerrectorado de Internacionalización también escuchan a sus estudiantes. “Tenemos continuamente reuniones y estamos en sintonía con los alumnos, que nos envían sugerencias de destino que se estudian. Ya ha salido algún convenio así”, asegura Lorenzana. Una labor que se nota también en la bilateralidad de los convenios firmados que convierten a su vez a la UAL en receptora de alrededor de 700 alumnos internacionales cada año.


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