Barcelona, Madrid y Granada deben reducir hasta un 78% las emisiones de gases contaminantes asociados al tráfico para cumplir los límites legales

Barcelona, Madrid y Granada deben reducir hasta un 78% las emisiones de gases contaminantes asociados al tráfico para cumplir los límites legales


Un estudio de la Universidad de Granada, presentado por el Grupo de Física de la Atmósfera, señala que las ciudades de Barcelona, Madrid y Granada deberían reducir en un 78%, 56% y 16%, respectivamente, las emisiones totales de óxidos de nitrógeno que se recogen actualmente si quieren cumplir con el límite legal anual de 40 µg/m3 para la protección de la salud humana respecto al dióxido de nitrógeno(NO2).

La investigación, publicada por la revista científica Science of the Total Environment, presenta un análisis de la serie de datos de la concentración total de NO2 (2003-2014) en las tres ciudades españolas, donde se observa una significativa disminución de las concentraciones de NO2 en Madrid (30%) y Barcelona (25%), mientras que en Granada (con valores siempre por debajo de Madrid y Barcelona) las concentraciones han permanecido inalteradas durante el periodo de estudio.

El autor principal del trabajo, Juan Andrés Casquero-Vera, señala que “a pesar de las mejoras en Barcelona y Madrid, las tres ciudades siguen incumpliendo el límite anual de 40 µg/m3, y siguen siendo necesarias más medidas de control para la mejora de la calidad del aire”. Una de las causas de esta situación es el aumento de las emisiones del dióxido de nitrógeno primario. Con la implantación de los estándares Euro III, IV, V, los vehículos diesel incorporaron sistemas de tratamiento de las emisiones de partículas que produjeron un aumento de dióxido de nitrógeno primario.

Control de las emisiones

Tal y como señalan desde el Grupo de Física de la Atmósfera de la UGR, para cumplir con el límite anual, se deberían reducir las emisiones totales de óxidos de nitrógeno (NOx= NO + NO2), lo que conllevaría una reducción de las concentraciones primarias y secundarias de NO2. Asimismo, este estudio también señala que la implantación de los vehículos diesel con el estándar Euro VI y la correspondiente actualización del parque de vehículos, conllevaría una mejora sustancial de los niveles de NO2 en el futuro.

En palabras de Casquero-Vera “mientras tanto, hay que destacar que los vehículos de gasolina suponen una mejora en cuanto al problema del NO2, aunque la movilidad basada en combustibles fósiles siempre representará un problema en cuanto a la calidad del aire y al cambio climático”.

Gases contaminantes

El NO2 es uno de los principales contaminantes atmosféricos que se forma en los procesos de combustión a altas temperaturas. En las aglomeraciones urbanas europeas, los altos niveles de dicho contaminante se deben principalmente, directa o indirectamente, a las emisiones de los vehículos. El NO2 puede ser emitido por los vehículos directamente a la atmósfera (NO2primario), o puede tener un origen secundario (NO2 secundario) tras reacciones químicas en la atmósfera debido a la emisión de diferentes contaminantes (principalmente monóxido de nitrógeno, NO).

El NO2, junto con el ozono y el material particulado, son los principales contaminantes en la Unión Europea, siendo responsables de 400,000 muertes prematuras anualmente. De acuerdo con el último informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente, solo el NO2 es responsable de 4,280 muertes prematuras anualmente en España y de 71,000 en la UE.

A pesar de la puesta en marcha de diferentes medidas a nivel europeo, nacional y regional en las últimas décadas para la mejora de la calidad del aire en la Unión, aún existe un alto número de ciudades europeas que exceden el límite legal anual para el NO2 de 40 µg/m3, en vigor desde el año 2010. Entre las medidas para la mejora de la calidad del aire está la implantación de sistemas de tratamiento de las emisiones de partículas de los vehículos diesel (los llamados Euro III, IV, V), que permiten una reducción muy significativa en las emisiones del material particulado, pero producen un aumento en las emisiones del NO2 primario.


Compartir