Vicente Guzmán: “Debemos ayudar a que el movimiento estudiantil sea fuerte para que así la universidad sea mejor”


El rector de la Universidad Pablo de Olavide, único candidato que concurre a las elecciones que se celebran hoy, reconoce temer un mayor porcentaje de votos en blanco que de apoyo a su proyecto. “Me resultaría descorazonador”, afirma.

 
Su candidatura es la única que se presenta. ¿Le hubiera gustado más concurrencia de candidatos? ¿A qué cree que puede deberse, apatía o satisfacción?
Siempre enriquece el debate dentro de la universidad y la comparación entre ideas, programas, ayuda a ver la solidez de los proyectos. Desafortunadamente no ha sido así. Es difícil saber a qué achacarlo. Quiero pensar que la comunidad universitaria entiende que se ha hecho razonablemente bien desde el actual equipo. Y además los retos que quedan son muy complicados de afrontar. Quizás estas sean algunas razones.

 
La gestión económica, muy complicada para la UPO, no está presente en su blog de campaña. ¿Cuáles son sus principales líneas en esta materia? ¿Está la UPO preparada para dejar la senda de recortes después de la drástica reducción del déficit?
La urgencia ha caracterizado estos últimos cuatro años. Habíamos superado los trece millones de déficit, y esto nos obligó a una política de ajuste muy importante que esperamos que no sea necesaria ahora, en el próximo mandato. Esos esfuerzos han generado pasar de esos trece millones a un millón doscientos mil de déficit. La gestión económica va a encaminarse por tanto a no volver a incurrir en esa situación de fuerte endeudamiento, de hacer políticas sostenibles. Ya contamos con un marco de estabilidad, que aspiramos a completar con los planes de fortalecimiento que estamos demandando a la Junta. El anterior programa era distinto, intentaba ser realista y no poner medidas condicionadas por un futuro incierto. Pero hemos logrado revertir el escenario pese a los retos pendientes.

  La presidenta de la Junta con el rector de la UPO en la apertura oficial del curso universitario.

La Junta de Andalucía ha prorrogado un año más el modelo de financiación de las universidades públicas. ¿Qué balance hace de esto? Usted reclamaba un nuevo modelo en la apertura oficial del curso, pidiendo un gesto de solidaridad a las grandes universidades.
Desafortunadamente no ha dado tiempo a elaborar un nuevo marco. La prórroga del nunca nos favorece porque el actual modelo nos penaliza como universidad pequeña. Esto nos obliga a acudir en más de una ocasión al Fondo de Insuficiencia Financiera. Considero que hay que echar una mano allí donde hay necesidad, y eso requiere de una financiación más justa y suficiente. Además, la Pablo de Olavide necesita acometer planes de fortalecimiento en materia de personal, de investigación y de infraestructuras. De personal porque aquí el daño de la tasa de reposición ha sido mayor, con un profesorado de media más joven. De investigación para no perder sino consolidar los buenos datos obtenidos hasta ahora, como ser la 2ª universidad española en productividad investigadora. Y de infraestructuras porque desde 2007 no se toca nada de envergadura en toda la UPO.

 
Este asunto no es sencillo. ¿Es optimista de alcanzar un acuerdo? ¿Confía en la Consejería de Economía y Conocimiento para alcanzar un acuerdo? ¿Cómo respiran sus colegas rectores en esta materia tan sensible?
Yo creo que sí. El escenario hoy es diferente y todos estamos de acuerdo en la base de que es necesario un nuevo modelo para cambiar el sistema y dar un salto cualitativo y cuantitativo. Hay una clara apuesta por implementar políticas de calidad vinculadas a la transferencia de resultados. La disposición es buena tanto de la Consejería como de los rectores para corregir los efectos nocivos del actual modelo. La verdad es que soy razonablemente optimista.

 
Pero, ¿estima que desde la Consejería va a trabajarse este asunto con la ecuanimidad que merece?
Sí, sí. La trayectoria del consejero y su equipo apunta a que entienden sobradamente su nuevo papel cohesionador del sistema universitario público. Mañana no lo sé, pero hasta ahora sí creo que se trabaja con ecuanimidad. Guzmán en la entrega de reconocimientos a la comunidad de la UPO

La UPO es pionera en la participación electrónica. ¿Cuál es el objetivo último? ¿Aspiraría, por ejemplo, a una universidad en que los mismos presupuestos fuesen votados por toda la comunidad? Y lo más esencial ¿estas herramientas son suficientes para llamar a la participación a todos los sectores?
Son herramientas que por sí mismas no van a generar más participación. Debe estar acompañada de campañas de concienciación que sumada a la facilitación del voto de no tener que usar una urna ni desplazarte sino desde tu propio dispositivo electrónico genere esa alza en la participación. Considero que es muy positivo que haya decisiones, como grandes líneas económicas, que estén muy participadas. Pero los gestores no podemos rehuir nuestras responsabilidades y escurrir los temas delicados en la comunidad. Para eso no deben servir estas herramientas. Hay que compatibilizar la responsabilidad del gestor electo con más participación.

 

 

El sistema electoral de la Olavide le obliga a pasar sí o sí por una votación por sufragio universal. ¿Con qué porcentaje de votos se sentiría legitimado para seguir en el cargo? ¿Teme una alta abstención?
Es difícil poner números. La ausencia de otras candidaturas es implícitamente un respaldo al proyecto actual, eso ya me es una fuente de legitimación. En campaña hemos procurado animar al voto, y no al en blanco. Para eso prefiero la abstención. Considero necesario acudir a las urnas para apoyar el proyecto, dotarlo de más fuerza ante la Junta y hacer que el programa sea una realidad. Lo que me resultaría descorazonador, y lo interpretaría como un toque de atención, es que hubiese más votos blancos que al candidato. Además, creo que debe pensarse en respaldar a un programa, no solo a una persona.

 

En un tiempo donde la precariedad asola al joven personal universitario, tiene varios planes para atraer a talento en fase de formación pre y post doctoral. ¿En qué consiste, y qué atractivos presenta la UPO? Y sobre todo ¿tiene su universidad las herramientas para dar de verdad estabilidad laboral?
La UPO es una universidad innovadora, ese es su principal atractivo. Somos la segunda en productividad científica y la octava en innovación docente. Sobre dotar a esos investigadores de un horizonte de certidumbre, en eso estamos trabajando con la Junta, en conseguir recursos que posibiliten esa estabilidad y promoción. Empezando por que nuestro propio talento no vaya, y sobre esa base tratar de utilizarlo para atraer nuevo talento. Evidentemente no en el número de 2007, pero sí sumando poco a poco.

 

En la fase final de su mandato las relaciones con el Consejo de Estudiantes de la UPO han pasado por un periodo delicado, evidenciado en su abandono del Consejo de Dirección. ¿Cómo afronta el nuevo mandato? ¿Qué medidas en materia de estudiantes destacaría?
La relación debe ser en términos de máximo respeto. El CEUPO tiene un papel de defensa y protección de los derechos de los estudiantes que debe cumplir para que la universidad vaya bien. Nosotros seguimos invitando al delegado general a los Consejos de Dirección y los recibiremos cuando deseen volver. Considero que debemos ayudar a que el movimiento estudiantil sea fuerte para que así la universidad sea mejor. Para eso, hay que entablar una relación normal en lo que nos una, y de negociación en lo que nos separa. En cuanto a los principales retos, la igualdad de acceso y la formación garantizada en caso de cambio de modelo son los centrales. El 3+2 debe ir acompañado de una política de precios descendente para que el tránsito de grado a máster no afecte al bolsillo de los estudiantes.

 

En su programa electoral llama la atención la creación de una radio universitaria en la Olavide. ¿No teme que pueda convertirse en un instrumento de crítica al Rectorado?
En absoluto. Que sea crítica en lo que tenga que serlo. No queremos una radio que sea propaganda. Lo que queremos es un instrumento que ayude a propagar la idea de universidad pública, siempre desde la libertad y desde el respeto constitucional. No queremos una radio intervenida ni institucionalista, sino una herramienta de la propia comunidad universitaria para potenciar y visibilizar su factor social.

 

Estos días vivimos pendientes todos del debate de investidura. No hay nuevo Gobierno a la vista pero sí nuevo Parlamento. ¿Qué espera de los nuevos parlamentarios en lo referente a políticas educativas?
En general, un pacto de verdad por la educación. Que las políticas educativas dejen de ser un arma arrojadiza de los partidos. Y en específico con la universidad pública, respeto. Desde las instituciones universitarias se ha hecho una gran labor y grandes esfuerzos estos años y este se ha puesto en duda y se ha construido una campaña de desprestigio desde determinados discursos políticos. Hay que valorar la universidad como elemento de cohesión y de igualdad de oportunidades.


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