10 CONSEJOS DE WHATSAPP EN EL TRABAJO


“Sin hablar don Quijote palabra y sin pedir favor a nadie, soltó otra vez la adarga y alzó otra vez la lanza y, sin hacerla pedazos, hizo más de tres la cabeza del segundo arriero porque se la abrió por cuatro”. Qué le vamos a hacer, si eran las formas de antaño.

Hoy día, lo que puedes hacer pedazos es la reputación de tu empresa, perder fácilmente un cliente o echar por la borda el prestigio que has venido ganándote durante toda tu carrera profesional; y todo por un “simple” mensaje que no llega a comunicarse bien.

Los medios sociales mandan, al menos, de momento, y a veces se nos olvida que detrás de un tuit o un mail hay personas que sienten y padecen. Goldfried Bogaard, experto en redes sociales, dijo que en el pasado tú eras lo que tenías, pero que ahora, tú eres lo que compartes. Haciendo honor a su filosofía, todos conocemos la aplicación  Whatsapp. Todos la usamos. Todos nos levantamos y nos acostamos con ella. Pero, ¿la usamos correctamente? Piensa que hay historias que nadie te ha contado o piensa que hay lugares que nadie te ha enseñado. Whatsapp es una de esas historias o uno de esos lugares que ha llegado a nuestras vidas, pero que tampoco nadie nos ha enseñado. Por ese motivo, he creído conveniente traer algunos consejos que seguramente ya conoces, pero que recopilados en un mismo texto, podrían ser de utilidad para aplicarlos en el trabajo, con la única finalidad de hacerte reflexionar sobre su uso:

1.    IMAGEN. Cuida tu imagen, tu perfil o avatar, pero no solo en Whatsapp, sino en cualquier red social donde reclamen tu presencia. Ojo con las fotos íntimas o poco apropiadas que nada encajan con tu profesión.

2.    WHATSAPP COMO PRIMERA VÍA. ¿Has pensado si tu interlocutor le interesa utilizar este medio? ¿Y si es tu jefe el que te escucha?

3.    PROTOCOLO. La informalidad de este medio de comunicación no te obliga a utilizar los formalismos que emplearías en un correo electrónico o, cada vez menos, en una carta. Y… ¿quién se atreve a no aplicar un mínimo de protocolo? ¿También sabe tu receptor que esto es una vía informal?

4.    RESPONDER SIEMPRE. Está considerado de poca cortesía, salvo excepciones de causa mayor, responder por otro medio que no sea por Whatsapp. Peor aún sería no responder. Hazlo siempre.

5.    BREVEDAD. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Corres el riesgo de que te consideren seco, antipático o, cuanto menos, intratable.

6.    INMEDIATEZ. Esperamos una respuesta inmediata que no siempre se produce. ¿Y si es el cliente el que la espera?

7.    CADENAS. Utilizar este sistema con clientes no está exento de peligro. ¿Cómo reaccionar cuando te incluyen en las famosas cadenas de mensajes, muy ladronas del tiempo?

8.    GRUPOS. Nos encontramos con la tesitura de cómo abandonar una conversación en la que te han incluido por mero respeto o afinidad, pero que para nada te interesa ni te beneficia.

9.    AUTOCORRECTOR. Responder a la ligera, mientras conducimos o prestando atención a otros menesteres, hay que tenerlo en cuenta. Más de uno se ha llevado una sorpresa.

10. CONVERSACIONES EN CLAVE. ¿Conviene utilizar Whatsapp con quienes han inventado su propio código y abusan de palabras clave que solo ellos entienden? La desesperación y la labor traductora están aseguradas. Ni hablemos de los malentendidos.

Y podrían admitirse más sugerencias, aunque estas ya son suficientes por sí mismas para plantearnos cómo, cuándo y con quién usar Whatsapp. Cuestión aparte merecería el destino de nuestras conversaciones o su validez como prueba ante un posible litigio.

@vistadpajaro


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