A partir de enero las universidades podrán elegir si adscribirse al cambio de grados a 3 años




La Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Málaga acogió el pasado 27 y 28 de noviembre la Conferencia Española de Decanos de Economía Empresa (CONFEDE), en la que se abarcaron temas tales como la acreditación del profesorado, las dobles titulaciones o el futuro de la universidad española, entre otras muchas cosas.

En cuanto a esta última, fue Jorge Sáinz, Director General de Política Universitaria del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el que explicó diversos temas en cuanto a la acreditación de las titulaciones y el profesorado o la duración de los años de grado.

En cuanto a la reducción de cuatro años de grado más uno de máster a tres años de grado y dos de máster (lo que se conoce como el paso del 4+1 al 3+2 ), Sáinz comentó que todo forma parte de la adaptación al sistema Bolonia, que aquí se produjo fuera de la línea de los principales países europeos, ya que estos cuentan en la mayoría de casos con 180 ECTS frente a los 240 de España.

La novedad más conflictiva de este tema es el de la potestad de los centros para elegir voluntariamente si adscribirse o no a este sistema. “Cada universidad tiene un planteamiento distinto, así que queremos dotarlas de poder de decisión”.

María del Mar Holgado: “Estoy de acuerdo con el 3+2 pero no con que sea voluntario. Debería ser obligatorio, el ministerio está para marcar directrices no para dejar que cada uno haga lo que le venga en gana”.

Este cambio está previsto para principios de enero. A partir de entonces, se supone que las universidades podrán elegir si mantener sus grados con el sistema actual o cambiarlo al 3+2, lo que, para muchos miembros de la CONFEDE, no tiene sentido.

La decana de económicas de la Universidad de Granada, María del Mar Holgado, por ejemplo, asegura que el cambio en el número de años es el correcto, pero la forma de llevarlo a cabo no: “Nos ha confirmado todas nuestras sospechas de que lo peor que podía pasar ha llegado. Estoy de acuerdo con el 3+2 pero no con que sea voluntario. Debería ser obligatorio, el ministerio está para marcar directrices no para dejar que cada uno haga lo que le venga en gana”.

Este planteamiento también es compartido por el decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Córdoba (UCO), Manuel Izquierdo, que señala que, en todo caso, el 3+2 debería ser obligatorio para todas las universidades, además de que el Ministerio diese más tiempo para su puesta en marcha.

Manuel Izquierdo -que no fue personalmente a esta Conferencia de Decanos, a la que asistió en su nombre la vicedecana de Organización Académica y Estudiantes de esta Facultad, Amalia Hidalgo-; señaló a Aula Magna que en la citada reunión “hubo críticas a la improvisación del Gobierno en este tema”, críticas que comparte porque considera “poco serio” que el 3+2 se apruebe con carácter voluntario y con tanta premura de tiempo, pues aquellas universidades que quieran podrían ponerlo en marcha incluso a partir del próximo curso.

En otro orden de cosas, Jorge Sáinz comenzó la charla ofreciendo los datos de los egresados del año 2010 para poder realizar un informe de empleabilidad de los universitarios. “Hay que tener en cuenta que estos datos corresponden a años complicados, estamos hablando de gente que salió de la facultad en 2010, en plena crisis”, destacó Sáinz.

Según el director de Política Universitaria, se hizo un seguimiento de casi 190.000 titulados con los datos de afiliación de la seguridad social entre 2010 y 2014 para conocer su estado laboral. De este seguimiento se sacó en claro que la tasa de afiliación había llegado a los 43’3% en el momento en que salieron de la universidad y, cuatro años más tarde, subió a 64,4%.

“Los alumnos de Ciencias Sociales y Jurídicas salen con afiliaciones por encima de la media: 44,5%. Pero en 2014 se quedan por debajo, con un 63,8%”, explicó Sainz, que comentó que las medias se habían situado en un punto muy alto debido al sesgo de medicina. “Es cierto que los estudiantes no trabajan el primer año porque estudian para el MIR, pero después su empleabilidad supera el 90%”.


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