Afrontar el MIR desde el tercer curso de Medicina


Los alumnos de cuarto y quinto curso de la Facultad de Medicina de la UGR se enfrentarán el próximo 23 de abril a una “prueba piloto” de los test de preparación para el MIR que se implantarán el curso que viene. Gracias a un acuerdo de colaboración entre el centro y el Colegio de Médicos, los futuros doctores podrán familiarizarse con el examen a través de una simulación anual.

Si bien la prueba de abril estará limitada a los estudiantes de cuarto y quinto, la idea es extenderla también a tercero. Tal y como ha detallado el coordinador de Aula-MIR-CTO en Granada, Fernando de Teresa, lo que pretenden estas citas es ofrecer al estudiante una primera toma de contacto “con las mismas condiciones” del examen MIR. Entre otros requisitos, deberán presentarse al examen con 30 minutos de antelación y no podrán salir del mismo en la primera ni la última media hora. Para adaptar los contenidos al nivel de conocimiento de cada curso, las preguntas variarán para cada uno de ellos.


Pero la nueva implicación de la Facultad de Medicina con la preparación del MIR no termina ahí. Junto al examen, Fernando de Teresa impartirá una charla previa en la que expondrá la mecánica del test y las técnicas para afrontarlo con éxito. “El año que viene se tratará eso, pero en más sesiones y en base a preguntas MIR reales”, explica Fernando de Teresa.

No obstante, como señaló el decano de la Facultad de Medicina, Indalecio Sánchez-Montesinos en una entrevista concedida a Aula Magna, “no podemos hacer que las facultades de Medicina sean academias MIR, porque entonces perdería sentido”. Fernando de Teresa comparte esta idea, y concibe los simulacros como “un complemento” a las asignaturas. El objetivo de la carrera es adquirir conocimientos, y el del MIR evaluarlos, por lo que ambas aspiraciones confluyen. “No hay dos medicinas distintas”, subraya.

“El MIR evalúa todo lo que se puede evaluar sin tener un paciente delante”, comenta Fernando de Teresa, “lo cual sería inviable”. La efectividad de la prueba responde a su “objetividad”, que la convierte en un “buen sistema distributivo”. Con respecto a las asignaturas, este docente considera que “deben existir estándares para la evaluación”. Hay exámenes “que no evalúan el punto de vista clínico”, sino que prestan atención a “detalles secundarios”. Lo ideal sería exigir un “núcleo de contenidos básicos”.

En 2015, el MIR eliminó una de las cinco posibles respuestas a cada una de las 225 preguntas a las que se enfrentan los opositores. Este cambio, que a priori podría parecer beneficioso para el estudiante, “tiene un poco de trampa”. De acuerdo con Fernando de Teresa, ahora merece la pena responder más preguntas, por lo que “entra más en juego el azar”. Según sus palabras, este sistema se formuló con el fin de ahorrar 19 minutos al examen. Algo que, en su experiencia con los últimos examinandos, “no ha sido cierto en absoluto”.

Además, “las puntuaciones se han agrupado en un espacio más pequeño”. En solo 80 puntos está el 70% de los sometidos a la prueba. Cuando un futuro especialista “no tenía un día bueno”, descendía 300 puestos, mientras que ahora baja mil, estima.

En Granada, la preparación para el MIR atraviesa este año un punto de inflexión, no solo por la iniciativa puesta en marcha por la Facultad y el Colegio de Médicos. Las dos principales entidades de formación para las oposiciones de los galenos, Aula-MIR y CTO, han hecho confluir en Granada lo mejor de sus métodos en una única vía. Libros, entrenamientos a cargo de profesores de ambas academias o la posibilidad de elegir entre acudir a clase durante la semana o solo los sábados son algunas de las novedades.


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