Analizan los efectos de la frontera de Granada sobre la desigualdad en Andalucía


Los investigadores Diego Romero-Ávila y Daniel Oto-Peralías de la Universidad Pablo de Olavide y St. Andrews (Reino Unido) han publicado un estudio sobre los efectos que ha tenido a largo plazo la frontera de Granada sobre la desigualdad histórica en Andalucía. Esta investigación ha sido publicada en la revista Journal of the European Economic Association y fue presentada en la conferencia de la Royal Economic Society.

Los resultados de este proyecto de investigación muestran que el latifundismo de la historia moderna y contemporánea de Andalucía ha sido consecuencia, en parte, de la frontera de Granada. Las necesidades defensivas derivadas de la existencia de la frontera con el Reino Nazarí de Granada dieron lugar a la concentración de la tierra y el poder político en manos de la nobleza. Este hecho, según el estudio, ha supuesto el punto de partida de la desigualdad que ha caracterizado a parte de la geografía andaluza.

¿Cómo han llegado a esta conclusión?

Para llegar a esta conclusión, los autores han comparado los municipios del lado castellano de la frontera con los del granadino.  El lado castellano, según estos investigadores, se organizó y repobló como región fronteriza, algo que marcó el carácter de Andalucía castellana desde la segunda mitad del siglo XIII
hasta finales del XV.
  La inseguridad militar y las necesidades defensivas hicieron que la nobleza y los militares fueran actores claves para asegurar el territorio, acaparando grandes extensiones de tierra y derechos jurisdiccionales.  La nobleza encontró así en la frontera un medio de ascenso social, económico y político y los reyes conseguían asegurar posiciones que eran difíciles de defender y estaban en riesgo. La baja densidad de población así como la expulsión de los mudéjares también contribuyeron a la concentración de tierra y poder en el lado castellano.

La repoblación y organización política del Reino de Granada siguió un ritmo distinto. Según los estudiosos, una vez conquistado el Reino Nazarí por los Reyes Católicos Andalucía dejó de ser región fronteriza. La repoblación no se vio afectada por las características de una región fronteriza y la nobleza jugó un papel más secundario. La distribución de la tierra terminó siendo más igualitaria y se crearon menos señoríos.

Los autores del estudio han explicado a Aula Magna los motivos por los que decidieron iniciar esta investigación: “La desigualdad económica, además de las implicaciones morales o ideológicas que pueda tener, ejerce un efecto negativo sobre el desarrollo económico. Andalucía ha sufrido a lo largo de su historia moderna una desigualdad muy acusada, consecuencia de una elevada concentración en la distribución de la tierra. Queríamos investigar los orígenes de dicha desigualdad, y analizar si se debía a factores geográficos, como algunos sostienen, o a factores históricos. Partiendo de la evidencia aportada por historiadores sobre cómo Castilla organizó la defensa del territorio fronterizo con el Reino de Granada, analizamos el efecto de la frontera sobre la desigualdad histórica en Andalucía”.

En cuanto a las medidas que podrían tomarse para conseguir una mayor igualdad estos expertos han incidido en que corregir los efectos de la desigualdad sufrida en Andalucía con respecto a otras regiones de España “es muy complicado dado que se trata de un factor histórico que ha afectado a muchas facetas de la economía y sociedad de esta comunidad”.

Los investigadores han  publicado recientemente un artículo en el que muestran que “la desigualdad de la tierra reduce el capital social, que lo medimos como el porcentaje de donantes de sangre en cada municipio. Esto implica que la desigualdad histórica ha afectado a los patrones culturales de los andaluces”. Según ambos, aunque es muy complicado acabar con la desigualdad,  para poder conseguirlo es necesario actuar en las áreas claves como actitud respecto a educación, emprendimiento y capital social: “finalmente apuntar que el sector agrario sigue siendo relativamente importante en el ámbito rural y un mejor acceso a la tierra podría contribuir a mejorar el nivel de vida en los municipios”.

¿Cómo se evidencia la desigualdad?

La comparación de los municipios del lado castellano (Córdoba, Cádiz, Huelva, Jaén y Sevilla) con los del lado granadino (Almería, Granada y Málaga) muestran en esta investigación una mayor concentración de rentas, desigualdad de tierra y poder de la nobleza en el primer grupo.

La parte central del análisis se ha centrado en los municipios localizados a 25 kilómetros a cada lado de la antigua frontera. De esta manera, la comparación se basa en municipios geográficamente muy parecidos. De hecho, el análisis estadístico realizado muestra que no existen diferencias significativas entre ellos en variables geográficas y climáticas tales como la altitud, la calidad del suelo, las precipitaciones, etc. Sin embargo, sí existen diferencias significativas en variables de desigualdad, apuntando de nuevo a una mayor desigualdad en la parte castellana. Cabe destacar que se observan diferencias relevantes incluso cuando se comparan indicadores de distribución de la tierra de la segunda mitad del siglo XX, lo cual refleja lo persistente que es este fenómeno.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que la desigualdad histórica generada por la frontera ha ido más allá de las desigualdades económicas y políticas. Según los autores, la población de las localidades situadas en el lado castellano tiene una menor condición socioeconómica media, menos vehículos per cápita, y un menor nivel educativo medio (entre las personas de 30 a 39 años).

Con esto, los investigadores han intentado mostrar que la desigualdad histórica consecuencia de la frontera es un factor importante para explicar el relativo atraso económico de esta región. Más en general, este estudio ha arrojado luz sobre cómo las dinámicas de una región fronteriza y la asociada necesidad defensiva pueden crear las condiciones para sociedades oligárquicas, con consecuencias negativas para la prosperidad económica.

Fuente principal: Unidad Técnica de Comunicación Universidad Pablo de Olavide


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