El pasado viernes 23 de junio a primera hora de la mañana la capilla de la Universidad Autónoma de Madrid, ubicada en el campus de Cantoblanco y destinada al culto católico, fue atacada por un grupo desconocido que arrojó un objeto incendiario por una de las ventanas. Tal y como se ha denunciado por la Archidiócesis de Madrid, el ataque se produjo cuando se lanzó un objeto incendiario por una de las ventanas de la capilla, dañando la propia ventana, las paredes, una puerta y una talla de un San José.
Se suman a los daños unas pintadas en el exterior de la capilla, lo que lleva a recordar los ataques que esta capilla ya sufrió en junio de 2015 por los que fueron denunciados colectivos feministas universitarios. Desde el comunicado del Arzobispado de Madrid se subraya que «La universidad debería ser el lugar por excelencia de búsqueda de la verdad y confrontación racional de ideas; un lugar donde siempre se defienda la verdadera libertad, cuya expresión más auténtica se manifiesta en la libertad religiosa como subraya la Iglesia y se reconoce en los Derechos Humanos». Así mismo, manifiestan su dolor y recalcan que «rezan por los responsables».
El rector de la Universidad Autónoma de Madrid, Rafael Garesse, ha manifestado también a través de un comunicado su «condena de forma rotunda los actos de violencia«, reprobando estas muestras de intolerancia contra la convivencia universitaria, los derechos y la libertad de las personas. Garesse ha señalado también que:
«La universidad es un ámbito de debate, de tolerancia y de respeto de todas las creencias y valores de los miembros de la comunidad y de la sociedad en general»
Por su parte, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha publicado en su cuenta de Twitter el mensaje: «respetemos y protejamos la libertad religiosa. Atacar lugares donde los creyentes vivimos nuestra fe menoscaba la libertad de todos».
Tras el ataque la Policía Nacional ha informado que está investigando los hechos.

