La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció este miércoles su proyecto para convertir la región en un polo universitario de referencia internacional, con especial foco en los estudios en español, la Inteligencia Artificial y el intercambio de estudiantes con universidades de todo el mundo. Lo hizo durante su comparecencia en la Asamblea de Madrid para informar del cambio de titular al frente de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades.
Bajo el nombre de ‘Madrid Región Universitaria’, la iniciativa pretende aglutinar a las nueve consejerías del gobierno regional en torno a un objetivo común: hacer de Madrid el destino más atractivo para estudiantes nacionales e internacionales.
El primer paso ya está dado, según Ayuso. La Comunidad ha cerrado un acuerdo de financiación plurianual con las universidades madrileñas, una reclamación que, según la presidenta, llevaba años pendiente. El modelo permite que cada universidad gestione su presupuesto con mayor anticipación y estabilidad, a cambio de rendir cuentas sobre su gestión económica y la evolución de su alumnado.
El proyecto incluye también a la Formación Profesional y a las escuelas de negocios, que se integrarían en este ecosistema educativo regional. Uno de los ejes centrales es potenciar Madrid como capital mundial de los estudios en español, aprovechando el peso del idioma como activo económico y cultural. Para ello, Ayuso mencionó específicamente la ampliación de intercambios con universidades hispanoamericanas.
Otro pilar del plan es la Inteligencia Artificial. La presidenta apuntó a la multiplicación de acuerdos con universidades de todo el mundo en este ámbito, aunque sin concretar programas o plazos específicos. El tercer gran eje es reforzar la relación entre la universidad y el mercado laboral, impulsando lo que denominó «universidad para el empleo» en colaboración directa con las empresas.
Durante su intervención, Ayuso también aprovechó para criticar lo que calificó como «leyes sectarias» y las medidas que afectan a los becarios, a las que atribuyó un efecto negativo sobre el sistema universitario, si bien no especificó a qué normativas concretas se refería.
