“No podemos ignorar que la lucha contra esta situación precisa de una planificación y gestión”


La llegada de la COVID19  ha cambiado protocolos de actuación y prioridades en todas las instituciones y entidades. Para ponerse al día de las nuevas necesidades la formación es un pilar fundamental como base para promocionar a los profesionales que atiendan la nueva situación. Desde la Universidad de Málaga, la Cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes da soporte a una formación que está siendo clave en la actualidad, ya no solo por la emergencia sanitaria que supone la COVID19, sino que suma todas las posibles situaciones extremas que puedan sobrevenir.

Para conocer más a fondo la labor de esta Cátedra, desde Aula Magna, el Periódico Universitario hemos hablado con Jesús Miranda, director de la Cátedra.

La formación dada en la Cátedra puede aplicarse tanto al ámbito público como al privado ¿Por qué es importante que las grandes instituciones tengan profesionales especializados en catástrofes y emergencias?

Cualquier institución tiene una responsabilidad sobre sus actividades y las repercusiones de estas en la sociedad. La prevención es fundamental y aspecto clave para evitar que se produzcan daños, minimizar el número de afectados o posibles víctimas. Por ello, tener personal preparado y formado permite que se elaboren planes de autoprotección realistas y que no sean un mero trámite legal. Que realmente funcionen cuando llegue el momento. Pero, además, es importante que esas personas entrenen a los usuarios y fomenten la cultura preventiva en la entidad, dando formación periódica, detectando conductas de riesgo o fallos en el sistema.

Una formación integral, adaptada al perfil profesional es clave. En el máster que impartimos, un enfermero puede verse en una situación en la que además de aplicar las técnicas más actuales de Soporte Vital Avanzado al Trauma, tiene que manejar el impacto psicológico que tiene la situación. O un psicólogo/a además de proporcionar atención psicológica a víctimas y familiares, tener que realizar una Reanimación Cardiopulmonar ante un paro. Cómo actuar ante intentos de suicidio y diferentes cuadros de crisis. Saber trabajar en diferentes entornos y con diferentes recursos, como, por ejemplo, en la formación y entrenamiento que impartimos se incluye trabajar en búsquedas y rescates de forma coordinada con equipos Cinológicos (perros). O también saber cómo actuar en una situación de incidente con rehenes o en escenarios de tirador activo y atentado terrorista. Por citar algunas de las situaciones y escenarios.

Con la llegada de la COVID19 hemos visto la necesidad de perfiles profesionales ligados a las emergencias ¿Qué destacaría de estos perfiles?

Está claro que la mayor demanda de perfiles profesionales ha sido y es el perfil sanitario de Medicina y Enfermería. Pero no podemos olvidar que este problema no sólo atañe al ámbito hospitalario. Se precisan profesionales bien preparados en Gestión de Emergencias y Desastres y Profesionales especializados en Protección Civil. Todos ellos deben tener conocimientos suficientes y formación en riesgos biológicos o riesgos RBQ. No podemos ignorar que la lucha contra esta situación precisa planificación y gestión en otros muchos ámbitos, no solo el sanitario.

¿Cómo se puede prever una catástrofe? ¿Hay elementos clave que se deberían tener en cuenta desde las grandes instituciones?

Insisto en que la asignatura pendiente en nuestra sociedad es la Cultura Preventiva, inexistente en el sistema educativo actual. Ese es el primer elemento clave: Contar con una materia distribuida en un número de asignaturas que aborde Cultura Preventiva desde una visión amplia y práctica, desde que hacer si presencias un paro cardiaco, hasta cómo actuar ante un movimiento sísmico, o cómo debo evacuar mi edificio.

También la población debe saber actuar y responder adecuadamente cuando se encuentra en su vivienda habitual, conocer los riesgos y cómo proceder ante diferentes situaciones de emergencias. Ahí puede tener un papel fundamental el Administrador de Fincas con una adecuada formación. Desde las diferentes instituciones, también debe tenerse claro que los planes de emergencias deben revisarse y probarse periódicamente. Pero, probarse de verdad, no sólo por cumplir la ley, si no buscando errores, con afán de perfeccionarlos y no hacer una mera puesta en escena preparada y muy avisada. Es la única forma de que el personal, el usuario se lo crea y lo tome en serio.

Por último, recordemos que vivimos en una zona con un cierto riesgo sísmico y podemos observar edificaciones privadas y oficiales que parecen ignorarlo. Eso también precisa un estudio en profundidad.

¿Qué puntos destacaría positivos del control de los protocolos por la COVID19 llevados a cabo por las autoridades gubernamentales?

Es difícil de evaluar, porque tendríamos que atender a cada aspecto y lugares concretos. En general, la vigilancia y supervisión de la fase de confinamiento posiblemente ha evitado mayor tragedia aún de la que ya hemos sufrido. Solicitar el apoyo de las Fuerzas Armadas y de la UME ha sido fundamental.

Pero, creo que se tendría que haber declarado el Nivel 3 de emergencia por Riesgo Biológico y activar el protocolo correspondiente, donde es la UME quién toma el mando operativo para gestionar Y coordinar las acciones ante el desastre. Es decir, la gestión debería haberse llevado desde la Dirección General de Protección Civil, y por delegación (cómo marca una emergencia de Nivel 3 que atañe a todo el país) poner el mando operativo en la UME. La necesidad y el uso de equipos de autoprotección adecuados a un riesgo biológico se hubiesen tenido más en cuenta a tiempo. Así mismo, al situar la gestión en otro área, se hubiese aliviado indirectamente a la Sanidad, que se hubiese centrado más en la atención intrahospitalaria.

Pero cualquier punto positivo que pueda destacarle, se desvanece en el momento que a continuación se siguen permitiendo ciertas barbaridades y rayemos en el absurdo.

El otro día pude comprobar el hacinamiento masivo de pasajeros en lanzaderas de un aeropuerto que trasladan de avión a la terminal. Mientras la megafonía recuerda que se mantenga la distancia de seguridad.

La Cátedra ha servido de apoyo a diversas instituciones a la hora de crear sus protocolos de seguridad ¿Cuáles son los puntos más importantes de estos protocolos?

Desde un punto de vista multidisciplinar apoyamos, formamos y asesoramos a aquellas instituciones que lo requieren. Los puntos fundamentales generales son: el exhaustivo estudio de los Riesgos, la formación personalizada al personal en aspectos operativos, sanitarios y psicológicos, así como el estudio de las nuevas tecnologías que puedan ser útiles a los diferentes casos de uso que puedan generarse en cada situación.

Trabajamos por ello estrechamente con el Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática, de hecho el Subdirector de la Cátedra es Catedrático de Robótica. Todo ello, siempre con base en la mejor evidencia científica disponible en el momento. Unos de los ejemplos es de apoyo es el Caminito del Rey, donde se ha diseñado un Plan de Seguridad y Autoprotección muy especial dado el entorno tan peculiar del que se trata.

Este plan, que deberá seguir evolucionando en próximas fechas, se ha completado con un protocolo específico para la Covid19, lo que ha permitido su reapertura con las garantías de seguridad más óptimas. Ello se ha realizado en estrecha colaboración con la Diputación de Málaga y la Empresa Campano que es quien actualmente gestiona las visitas y el mantenimiento.

Junto a la creación de los protocolos hace falta personal cualificado en la gestión y puesta en marcha de los mismos ¿qué perfil es el de estos profesionales?

Depende del protocolo del que hablemos, pero nuestro enfoque y recomendación es contar con la participación de diferentes profesionales que abarquen los aspectos sanitarios, psicológicos, los de seguridad (tanto lo que en inglés se denomina Safety como lo que se denomina Security) y los de Gestión de Emergencias.

Por ello, defendemos que además de su cometido profesional concreto, reciban una formación multidisciplinar al menos de los aspectos más relevantes que le permitan su autoprotección y la adecuada coordinación con el resto de profesionales que intervengan.

¿A qué tipo de alumnos va dirigido el máster ofrecido por la Cátedra?

Actualmente se ofrece un Máster con enfoque multidisciplinar, es el Máster propio Universitario en Counseling e Intervención en Urgencias, emergencias y Catástrofes. Pero esperamos ofrecer en un futuro próximo otros dirigidos a unos perfiles sanitarios concretos y muy próximamente se ofertará una vez se apruebe, un Master de Gestión de Emergencias enfocado a puestos directivos y de gestión.

El actual lleva ya 14 ediciones y con un enfoque eminentemente práctico va dirigido a Graduados o Licenciados en Enfermería, Medicina, Psicología, Trabajo Social y otros estudios , pero también por la vía de adecuación profesional se dirige a profesionales como Bomberos, Policía, Guardia Civil, Personal de Rescate, Personal de Protección Civil y Militares.

¿Cómo se ayuda desde esta Cátedra a las instituciones y colectivas que así lo requieran?

Básicamente aportando asesoramiento e investigación. Pero también coordinando recursos y desarrollos que se desarrollan en la UMA. Pongo por ejemplo, las aportaciones que se han ofertado para la actual Pandemia. Donde hemos aunado los esfuerzos y aportaciones de diferentes investigadores de nuestra Universidad y expertos externos que están vinculados con nuestra Cátedra y Master. La experiencia está coordinada por la Cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes e integrada por el Equipo de Investigación de Análisis Territorial del Riesgo (Dpto. de Geografía), el equipo de Investigación de Ingeniería de Sistemas y Automática, el equipo de Ingeniería de Comunicaciones (TIC 102) y la empresa Deveryware España.

Ello permite ofrecer entre otras cosas útiles:

  • Predicción de repuntes de contagio por zonas concretas y predecir zonas limpias de la ciudad tras la recuperación de afectados
  • Identificar cuáles son los focos con mayor riesgo de contagio y delimitar en su entorno cuáles son los espacios clave de actuación para aplicar medidas anti-propagación específicas.
  • Implementar en una plataforma cualquier información geolocalizada sobre movilidad agregada de la población derivada de la aplicación de la Orden SND/297/2020 de 27 de marzo.
  • Organizar de forma sistemática la gestión y logística de recursos asistenciales y preventivos generales, o específicos

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