La Universidad Rey Juan Carlos ha dado el pistoletazo de salida al curso académico 25/26 con un acto institucional celebrado en el Edificio Rectorado ante un auditorio completo. El rector Abraham Duarte ha aprovechado la ocasión para reivindicar el papel de la institución como motor de cambio y para plantear sus exigencias a la Comunidad de Madrid en materia de financiación.
En su discurso, Duarte ha situado a los estudiantes como «los verdaderos protagonistas de la universidad», subrayando que sin ellos la institución carecería de sentido. El rector ha defendido que solo existe universidad real cuando el alumnado participa activamente y se siente valorado y reconocido por la comunidad académica.
El máximo responsable de la URJC ha definido la construcción de una universidad como una tarea colectiva que requiere liderazgo basado en la confianza, algo que según sus palabras «se gana y se fortalece día a día». Este enfoque colaborativo ha sido uno de los ejes centrales de su intervención.
Ambición tecnológica y reivindicaciones económicas
Duarte ha expuesto la ambición de la URJC de convertirse en el motor de transformación basado en Inteligencia Artificial dentro de la estrategia de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, no ha eludido la delicada situación económica que atraviesa la universidad, calificándola de «complicada».
En este sentido, el rector ha lanzado un mensaje claro al Gobierno regional: la URJC acudirá a la negociación «con lealtad institucional, pero con firmeza». Duarte ha reclamado que la universidad ocupe el lugar que le corresponde dentro del sistema universitario español, una declaración que refleja la necesidad de la institución de mejorar su financiación y sus recursos.
El rector también ha destacado el carácter internacional de la URJC y su compromiso con el fortalecimiento de vínculos tanto con Europa y Latinoamérica como con las ciudades de su entorno más cercano, donde mantiene una «colaboración viva y sólida».
La pasión como herramienta pedagógica frente a la inteligencia artificial
La lección inaugural del curso ha corrido a cargo de Francisco Gómez Esquer, profesor de Anatomía de la Facultad de Ciencias de la Salud. Bajo el título ‘La Pasión como motor de la docencia en la era de la IA’, Gómez Esquer ha defendido la necesidad de activar las emociones en la enseñanza y transmitir pasión por lo que se explica en las aulas.
El profesor ha fundamentado su discurso en la neurociencia, explicando cómo funciona la creación y destrucción de conexiones neuronales en nuestro cerebro. Según las investigaciones científicas, el aprendizaje significativo, aquel que va más allá de la simple memorización y conecta con las experiencias y emociones del estudiante, genera estructuras mentales más sólidas y duraderas.
Partiendo de estos conocimientos, Gómez Esquer ha establecido tres pilares fundamentales para la docencia: Metodología, Tecnología y Humanismo, aunque ha dejado claro que este último debería ocupar el primer lugar. Esta propuesta busca equilibrar la innovación técnica con el componente humano de la enseñanza.
Los estudiantes valoran la pasión y la empatía
El profesor ha revelado datos de una encuesta que realiza cada año entre su alumnado. Los resultados son reveladores: lo que más valoran los estudiantes es la pasión y la empatía del docente a la hora de transmitir conocimientos y relacionarse con ellos, por encima incluso de otros aspectos técnicos o metodológicos.
Gómez Esquer ha reivindicado el valor de las metodologías activas, aquellas que involucran al estudiante en su propio proceso de aprendizaje. «Cuando aplicamos estas metodologías las redes neuronales que se forman son más sólidas», ha explicado. Ha puesto como ejemplo la gamificación, una técnica que utiliza elementos del juego en contextos educativos, señalando que nuestro cerebro está naturalmente programado para aprender a través del juego.
El profesor ha reconocido que estas metodologías exigen un importante volumen de trabajo al profesorado, que debe planificar, supervisar y evaluar constantemente. Es aquí donde, según ha indicado, la Inteligencia Artificial puede convertirse en una gran aliada para optimizar estos procesos sin perder el componente humano.
La tecnología al servicio de la enseñanza
Durante su intervención, Gómez Esquer ha mostrado ejemplos prácticos de cómo la tecnología puede mejorar la docencia. En sus clases de anatomía, utiliza realidad aumentada para que los estudiantes puedan ver cómo funciona un corazón por dentro de manera virtual. No obstante, ha matizado que en esta especialidad la mejor fuente de conocimiento «sigue siendo el cadáver humano», momento que ha aprovechado para agradecer la generosidad de las personas que donan su cuerpo a la ciencia.
El profesor ha llamado a sus compañeros docentes a conseguir activar el sistema límbico del estudiantado, la parte del cerebro relacionada con las emociones. La neurociencia demuestra que cuando en el aprendizaje existe un componente emocional, la información se asimila mejor y se retiene durante más tiempo en la memoria.
Gómez Esquer ha dedicado su discurso a su madre, recientemente fallecida, convirtiendo su intervención en una demostración práctica de su teoría: combinar emoción y conocimiento científico para generar un impacto mayor. Ha concluido recordando que la docencia es una de las profesiones más importantes del mundo porque «formamos a las personas que diseñarán el futuro y que van a hacer que este mundo sea un poquito mejor».
Balance del curso anterior
La secretaria general de la URJC, Marta Albert, ha sido la encargada de abrir el acto. En su intervención ha puesto en valor los logros conseguidos en el ámbito de la transparencia y ha destacado especialmente la puesta en marcha del primer máster Erasmus Mundus de la universidad, un programa de postgrado de prestigio internacional financiado por la Unión Europea.
Albert ha querido dedicar unas palabras de reconocimiento a «todos y cada uno de los agentes de la Universidad Rey Juan Carlos que han hecho posible estos logros», antes de dar paso a la presentación de la memoria académica del curso anterior.

La pasión como herramienta pedagógica frente a la inteligencia artificial
Los estudiantes valoran la pasión y la empatía
Balance del curso anterior