El arte de debatir

El arte de debatir


El gusanillo del debate llega para quedarse. El debate me cautivó en el momento que comprendí que era un medio y no un fin en si mismo, déjenme que me explique:

El debate de competición académico es un enfrentamiento dialéctico entre dos equipos que se preparan un tema y defienden indistintamente dos posturas, a favor o en contra, según les toque en suerte. Es, por tanto, un ejercicio de argumentación. Y, lo más importante, una experiencia de trabajo en equipo, donde cada uno de ellos tiene un rol: el introductor explica la tesis del equipo, los refutadores responden a los argumentos del otro equipo y el conclusor realiza un ejercicio de síntesis final. El debate, por un lado, permiten a los estudiantes formarse sobre un tema y, por otro, tener que defender tanto la postura a favor como en contra les dota de capacidad crítica. En definitiva, se aprende a pensar, escuchar y hablar en público, habilidades tan importantes para cualquier sociedad.

Durante los días 8 y 9 de noviembre tuvo lugar el VIII Torneo Nacional de Debate Universitario de Cánovas Fundación, 24 equipos de Universidades españolas debatieron la siguiente pregunta: ¿Sería conveniente volver al bipartidismo en España?

Las elecciones generales de 2011 fueron las últimas en las que el bipartidismo triunfó y los dos partidos que habían resultado victoriosos desde principios de los años ochenta fueron votados por 17 millones de españoles. En las elecciones de 2015 no llegaron a 13 millones y en las de 2019 la suma disminuyó hasta 12 millones, monto muy similar al obtenido en las pasadas elecciones celebradas el 10 de noviembre. La nueva distribución de fuerzas es evidente con solo observar algunos de los debates en el Congreso de los Diputados. En cambio, el sistema mayoritario de elección de los Senadores ha posibilitado la supervivencia del bipartidismo en la Cámara Alta.

Una buena pregunta para un debate debe contar con una variedad de argumentos para responderla tanto afirmativa como negativamente. La pregunta planteada en el Torneo permitió a los equipos confrontar los beneficios de contar con un Congreso bipartidista, como puede ser, entre otros, la mejora de la gobernabilidad, a la hora de investir a un Presidente o en el aumento de la producción legislativa. En cuanto a sus perjuicios encontramos la inexistencia de contrapesos políticos en el Gobierno resultante (al no estar controlado por otro partido como es habitual en los Gobiernos de coalición) o la falta de incentivos de los partidos políticos para modernizarse, al no tener una competencia directa dentro de su mismo espacio.

Como decía al comienzo de esta columna, considero el debate un medio y no un fin en si mismo. Para los que formamos parte de Cánovas Fundación, la victoria no es lo importante sino las habilidades que la oratoria y la argumentación aportan. Todo ello sin olvidar que actividades como esta hacen Universidad.

Por Pablo Sánchez Molina
Director General de Cánovas Fundación
Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Málaga


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