Desde UCA analizan los riesgos de una fuga química en industrias de Andalucía


Conocer los posibles peligros que pueden derivar de una fuga de sustancias peligrosas de las industrias andaluzas es el motivo por el que Miguel Suffo, investigador de la Universidad de Cádiz puso en marcha sus tesis doctoral en la que también ha querido malear la ubicación de las industrias y el entorno al que pueden afectar.

Se trata de un amplio estudio de este investigador miembro del grupo de Tecnología del Medio Ambiente (TEP-181) de la UCA, que ha dado como resultado la creación del primer mapa de riesgo químico ambiental del territorio andaluz inducido por las instalaciones industriales afectadas por la directiva SEVESO, normativa de la Unión Europea para controlar los riesgos inherentes a los accidentes graves que pueden darse en las industrias que intervengan con sustancias peligrosas en unos umbrales definidos.

Así, el científico propuso en sus comienzos “analizar el riesgo químico real que existía en torno a grandes y pequeñas empresas de Andalucía en simbiosis con el riesgo ambiental que este pueda causar”, según palabras del propio Miguel Suffo. Así y tras esto, creó un modelo para calcular el riesgo químico y ambiental de ámbito territorial e incluirlo en tres parámetros: el índice de peligrosidad, índice de vulnerabilidad y el índice de proximidad. Así, elaboró “un modelo matemático basado en una novedosa conceptualización del riesgo, ya que hasta ahora se había definido siempre el modelo de riesgo como la probabilidad de que surja un determinado efecto y las consecuencias que este tuviera. En este estudio, al parámetro de probabilidad también se le ha añadido el de incertidumbre“.

Para llevar a cabo este trabajo, el investigador de la UCA tuvo que acotar el territorio sometido a estudio y, para ello, desarrolló un sistema de información geográfico donde localizó la ubicación de estas instalaciones industriales. “Se ponen en un mapa todas las ubicaciones de las industrias afectadas y luego vemos si de cada sustancia peligrosa que se trata en estos establecimientos se puede desencadenar una serie de escenarios accidentales con unas consecuencias dadas alrededor de unos metros que podamos cubrir y que afecten a la zona, dependiendo de la peligrosidad de la sustancia y de la cantidad derramada”, como explica el propio autor. Con ello, “definimos unos anillos territoriales alrededor de cada establecimiento industrial en Andalucía y eso nos dio cuáles eran las zonas de alerta susceptibles de estudio”.

Lo que el ingeniero de la Universidad de Cádiz pretende es que “este estudio se tenga en cuenta para prevenir posibles escenarios accidentales que se puedan desencadenar y que los receptores que están allí pueden sufrir. Además, de cara al futuro, a partir de ahora, hay una herramienta que se puede poner en la mesa para hacer estudios de planificación territorial como los Planes Generales de Ordenación del Territorio Urbano de los municipios andaluces (PGOU) o el Plan de Ordenación del Territorio Andaluz (POTA), por ejemplo”. Asimismo, ya se puede contar con un indicador válido que valora cuantitativa y cualitativamente el riesgo químico y ambiental de ámbito territorial en Andalucía, ahora hay que compararlo con otras regiones de España y de Europa, para dotarlo de suficiente contraste.


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