Mismo trabajo pero sin sueldo, hoy celebramos el Día Nacional del Becario


Ilusionado, nervioso, expectante y con la intención de comerse el mundo. Ese es el estado de un becario en su primer día de prácticas. En un mundo en el que cada vez son más las plantillas compuestas en un alto porcentaje por estudiantes y recién titulados que buscan su primera experiencia laboral, no podía faltar un día para conmemorar a este colectivo. ¡Celebramos el Día Nacional del Becario!

Una figura que en los últimos días ha tomado relevancia en las portadas de los medios por su precariedad, que continúa expandiéndose en el resto de la vida laboral de los jóvenes españoles. La realidad de las profesionales implica que se necesiten realizar periodos de prácticas, que aunque no tengan que ser remunerados deben ajustarse a las condiciones de los contratos formativos, es decir un periodo de horas no superior a cinco, facilidades de acceso a lugar de desarrollo de las actividades y la falta de responsabilidad así como la tutorización directa de las labores. Ser becario no es por tanto ser un trabajador con las mismas horas y menos sueldo, sino ser una persona que está aprendiendo el oficio para el que se ha formado teóricamente.

Para conocer de primera mano esta figura y su día a día la plataforma de valoraciones sobre las prácticas profesionales, Becatester, ha realizado un estudio con el objetivo de realizar un retrato de este sector y su entorno. En este sentido, si bien el estudio revela que el 46% de los encuestados realiza tareas conforme a su puesto y formación, un 40% afirma desempeñar las mismas funciones que el resto de sus compañeros, los cuales cuentan con mayor formación, experiencia y, por supuesto, con un contrato y salario acordes. Y, sin embargo, únicamente el 13% restante responde al estereotipo más extendido sobre los becarios: se dedica a hacer fotocopias, llevar y traer cafés, actualizar bases de datos, y organizar cientos y cientos de archivos, entre otros. Sobre la variedad de las tareas encomendadas, un 35%, revela que son muy repetitivas y que no existe una capacidad real para evolucionar.

Pero no todos los aspectos son negativos. Una gran mayoría (70%) de los becarios y exbecarios encuestados considera que su trabajo está bien valorado y sus aportaciones son tenidas en cuenta por parte de sus superiores. Además, el 67% tiene flexibilidad laboral. Eso sí, cuando se habla de sueldo, la cosa cambia bastante: 7 de cada 10 becarios consideran que su remuneración no es justa, subrayando los datos de la OCDE que señalan a España como el  país de la Unión Europea que peor paga a sus becarios.

Sin embargo, y para sorpresa de lo que muchas opiniones recientemente han podido reivindicar, a la hora de elegir la empresa en la que realizar sus prácticas, la mayoría de los becarios anteponen criterios como aprender y poder realizar tareas interesantes (95%), el sentirse valorado (85%) o el aportar prestigio a su CV (81%) a la remuneración (59%) y la flexibilidad laboral (51%).

Asimismo, otro aspecto importante en la vida del becario es: ¿realmente merece la pena el esfuerzo? La plataforma Becatester  lo ha analizado en el estudio y las cifras reflejan lo siguiente: solo el 36% de los becarios ha tenido la oportunidad de continuar en la empresa una vez finalizadas sus prácticas.

“A pesar de que no sea posible quedarse en una empresa al finalizar las prácticas, esta experiencia puede ser muy positiva y ayudar en la transición de la universidad al mundo laboral. Pero para ello, es necesario que las empresas asuman su rol de formadores y traten de crear una colaboración win-win en la que ambas partes salgan beneficiadas. Ese es justo el objetivo de Becatester, que los futuros becarios conozcan realmente en qué empresas merece la pena hacer prácticas a través de las experiencias y valoraciones de otros usuarios”, comentan desde el equipo de Becatester.

En cuanto a las relaciones personales, los datos son más optimistas. El 53% se siente uno más del equipo y un 24% considera que son buenos compañeros. Sin embargo, aún existe un pequeño porcentaje que se siente tratado con indiferencia (18%) o del que incluso desconocen hasta su nombre (4,5%).


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