Divulgar o morir

Divulgar o morir


Decía el escritor francés François Mauriac que la muerte no nos roba a los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. ¿Pero qué pasa cuándo también se desvanece el recuerdo…?

Quizá no te suenen los nombres de investigadores como Domingo de Soto, Emilio Herrera o Rafael Suñén, pero sus aportaciones científicas, técnicas o intelectuales fueron tan sobresalientes en diferentes momentos de la historia, que cambiaron el mundo. Entonces, ¿por qué no los conoces? ¿Por qué sus nombres no figuran en el recuerdo colectivo junto a los de otros grandes científicos? Probablemente, porque la divulgación científica no ha colocado sus gestas en el centro de la diana. Y es aquí donde recupero la frase del escritor francés. Existe una máxima en el ámbito académico que se resume en Publish or perish (Publicar o morir), que fue enunciada por primera vez hace casi noventa años para referirse a la necesidad científica de sentir viva una línea de investigación a través de las publicaciones que se derivan de ella. Hoy en día, está más viva que nunca. Y no sólo en un sentido metafórico. Pero quizá sería posible recuperar el sentido original de la frase aplicada a la divulgación científica y al olvido para expresar algo así como disseminated or forgotten, divulgado u olvidado.

No cabe ninguna duda de que la divulgación científica está viviendo su época dorada.  Probablemente, por el consenso alcanzado en cuanto a la importancia de transmitir a la sociedad el conocimiento generado en Universidades o centros de investigación. Pero, ojo, no es la divulgación un regalo que se entregue a la sociedad. Es más bien la devolución de un préstamo, o, incluso, una inversión. Porque la inmensa mayoría de la ciencia que se hace en el mundo se financia con dinero público –de ahí lo de devolución– y porque el camino más seguro para exigir una financiación mayor pasa por explicar lo que hacemos con ese dinero –de ahí lo de inversión–. Así que, ante el riesgo de morir de olvido, recuérdalo, no nos queda otra que seguir divulgando.

por José Antonio Garrido
Director del Secretariado de Divulgación Científica de la UAL


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