‘Don Quijote: la forja de un caballero sin fe’, nuevo libro de la UGR


El volumen, del profesor de la UGR Manuel Montalvo, es una reflexión sobre la actitud vital de un caballero sin fe: “Sin fe no hay duda que maniate las manos, trabe los pies, ponga mordaza en la boca”

Con el título Don Quijote: la forja de un caballero sin fe, la Editorial Universidad de Granada ha publicado un volumen del profesor de la UGR Manuel Montalvo en el que el autor reflexiona, acerca de Don Quijote, sobre la actitud vital de un caballero sin fe: “Sin fe no hay duda que maniate las manos, trabe los pies, ponga mordaza en la boca, se puede ser libre para hacer el bien: consolar y, en lo posible, remediar a los llagados con la pobreza, los maltratados de la justicia o heridos de la fiereza del poder”.

Para el autor, “la Mancha es un mar de tierra aquietado por la pobreza, de secos labrantíos, y si acaso se distingue algo son alguno que otro humilde aprisco asustado de casas de nombre que suena con los puros metales del yunque castellano. No es vivir en peligro la hazaña de don Quijote, es morir en peligro, adentrarse en el denso boscaje de la tristeza y amanecer sin ninguna fe en días vencidos, derrota tras derrota. Su alma se ha liberado de las aflicciones, está libre del nudo corredizo de la tragedia. No es el cristo que clama contra el abandono de su padre, a Dios le nombra con lejanía, sin vana esperanza, con epicúreo desentendimiento: es tan infinita su ausencia”.

Se refiere Montalvo a que don Quijote, apenado y siempre generoso, consoló a su escudero con la promesa de entregarle una cédula de cambio por valor de tres asnos de los cinco que había en su casa. Y claro, para que lo prometido no se quedara en agua de borrajas, Sancho aprovechó la ocasión de incluir la deseada “libranza pollinesca” junto a lo que escribiera de desvelos y sacrificios el platónico enamorado a su amada.

 

“La circunstancia de don Quijote está apegada al tránsito de los comerciantes, a las ventas y al tráfico de los arrieros, a todos los que van o vienen por aquellas tierras, incluso sea llevando un féretro a través de las andariegas noches”, asegura Manuel Montalvo. Y sentencia: “Carece de sentido de la realidad realizar ensoñaciones desde altas cimas y recrearse con el vuelo solemne de las águilas o estremecerse ante las oscuras y riscosas simas, acaso adornadas con un parco rodal de azules cantuesos o de gualdas margaritas, para hallar un alma dolorida por una España postrada por males sucedidos siglos después”.

El libro, de 225 páginas, lleva en la cubierta una obra de María Teresa Martín Vivaldi.


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