El estudio destaca que los jóvenes, principales afectados por la crisis económica, acarrean una serie de problemas que existían con anterioridad y que persistirán si no se abordan adecuadamente aunque España salga de la crisis.
El estudio ‘No es país para jóvenes’ que ha publicado para la Fundación de Cajas de Ahorro el profesor de Análisis Económico de la Universidad Pablo de Olavide, Antonio Villar, señala además que las condiciones precarias de los menores de 30 años se manifiestan en las bajas cifras de emancipación, ya que casi 8 de cada 10 jóvenes aún vive con sus padres, en la tasa de desempleo del colectivo asciende a más del 50%, y en su nivel de renta desde, un 38% menor que en 2006.
El catedrático de la UPO pronostica un mayor problema a raíz de la combinación de empleo, renta y educación, porque a los jóvenes “se les carga con un enorme déficit público y del sistema de pensiones, y se les priva de perspectivas de futuro relegándoles a los márgenes del mercado de trabajo”, según explica Villar.
El trabajo incide en que la crisis “está planteando un conflicto social profundo, que redimensiona las relaciones entre diversos grupos sociales en función de su cualificación, situación geográfica, tipo de ocupación y edad”, y subraya que la juventud ha sido la más afectada.
Aunque esta situación “no es exclusiva de España, se manifiesta con mucha mayor intensidad en aspectos clave”, como son el desempleo, los contratos temporales, el desajuste de la educación con el mercado laboral y el elevado porcentaje de ninis.
