Un reciente estudio de la Universidad Pontificia Comillas ha puesto nombre a un fenómeno cada vez más común en las oficinas y centros de trabajo: el «sesgo de invulnerabilidad» ante la Inteligencia Artificial (IA). Según los datos obtenidos, el 59% de los empleados está convencido de que esta tecnología transformará los puestos de trabajo de otros profesionales, pero que el suyo propio permanecerá prácticamente intacto.
La investigación, realizada por la Cátedra SANTALUCÍA de Analytics for Education y publicada en la prestigiosa revista científica Scientific Reports (del grupo Nature), revela que tendemos a ver el futuro con un optimismo poco realista. Los trabajadores creen que, en un horizonte de 15 años, la IA impactará con mucha más fuerza en sectores ajenos que en el suyo propio.
El conocimiento como antídoto al sesgo
José Luis Arroyo, codirector de la Cátedra, señala un punto fundamental del análisis: existe una relación directa entre lo que sabemos de tecnología y nuestra percepción del riesgo. El estudio demuestra que un mayor conocimiento sobre el funcionamiento de la IA reduce significativamente este sentimiento de invulnerabilidad.
En otras palabras, cuanto más entiende un profesional las capacidades reales de estas herramientas, más consciente se vuelve de que su sector también tendrá que adaptarse. La formación se convierte así en la clave para una transición laboral realista y ordenada.
Educación abierta y «Business Analytics» para todos
Este estudio es solo uno de los hitos alcanzados por la Cátedra en su segundo año de actividad. Con el objetivo de acercar la tecnología a la sociedad, han lanzado un MOOC (un curso online, masivo y gratuito) sobre Business Analytics.
Para quienes no estén familiarizados con el término, el Business Analytics es la disciplina que utiliza grandes volúmenes de datos para extraer conclusiones y tomar decisiones empresariales más inteligentes. Según Carlos Álvarez, también codirector de la Cátedra, este curso busca «democratizar» el acceso a estos conocimientos, permitiendo que cualquier persona aprenda a manejar datos sin necesidad de ser un experto en matemáticas.
Mirando al futuro: computación cuántica en 2026
La jornada de presentación de estos resultados también sirvió para marcar la hoja de ruta de la institución. En este sentido, el equipo ya trabaja en proyectos de vanguardia que combinan la educación con la computación cuántica, una tecnología que permite procesar información a velocidades inalcanzables para los ordenadores actuales.
Actualmente, la Cátedra desarrolla un sistema basado en machine learning cuántico (un tipo de aprendizaje automático ultra avanzado) diseñado para predecir el rendimiento académico y prevenir el abandono universitario. Se espera que los resultados finales de esta ambiciosa investigación vean la luz a lo largo del próximo año 2026.
Un proyecto con visión ética y social
Por su parte, Andrés Romero, consejero director general de SANTALUCÍA, ha destacado que esta colaboración con Comillas ICADE es estratégica para identificar innovaciones con «alto potencial transformador». El objetivo final no es solo la eficiencia técnica, sino garantizar un uso ético y responsable de la tecnología en el ámbito educativo y empresarial.
El equipo responsable de estos avances destaca por su carácter interdisciplinar. No solo participan ingenieros, sino también expertos en Derecho, Economía y Educación, asegurando que la tecnología siempre esté al servicio de las personas y no al revés.
