La Universidad Pontificia Comillas ha identificado la causa del corte de electricidad que dejó sin suministro a la península ibérica el pasado 28 de abril. Según un informe elaborado por su Instituto de Investigación Tecnológica, el apagón se debió a una programación insuficiente de generación eléctrica convencional capaz de estabilizar la red, lo que provocó el primer colapso total por sobretensión de la historia del sistema eléctrico español.
El documento, firmado por los profesores Luis Rouco, Enrique Lobato y Francisco M. Echavarren, ha sido revisado por expertos internacionales siguiendo los estándares científicos habituales. Los catedráticos Goran Anderson, del Instituto Tecnológico Federal Suizo de Zurich, y Pier Luis Mancarella, de las Universidades de Melbourne y Manchester, han avalado las conclusiones.
Tres factores clave desencadenaron el colapso
El informe señala tres elementos que explican el apagón masivo. En primer lugar, la inestabilidad de la tensión eléctrica durante los días previos y la mañana del 28 de abril. En segundo lugar, la baja presencia de generación síncrona y la debilidad de la red de transporte. Y por último, el insuficiente margen de seguridad frente a un colapso por sobretensión.
La generación síncrona se refiere a las centrales eléctricas tradicionales, como las de ciclo combinado (que funcionan con gas natural) y las nucleares, que producen electricidad de forma continua y ayudan a mantener estable la frecuencia y tensión de la red. A diferencia de las renovables, estas instalaciones pueden responder rápidamente a cambios bruscos en la demanda o en la producción.
Durante la semana anterior al apagón y especialmente la mañana del 28 de abril, se registraron fenómenos de inestabilidad de tensión en la red eléctrica, sobre todo en Andalucía y Extremadura. La tensión subía y bajaba de forma brusca, con variaciones de gran amplitud que llegaron a activar los sistemas de protección automáticos. Estos mecanismos desconectaron instalaciones de generación renovable en cascada para evitar daños en los equipos.
Generación convencional inusualmente baja
El análisis revela que la cantidad de generación síncrona en las zonas sur y centro del país era excepcionalmente reducida. En Andalucía solo funcionaba un grupo de ciclo combinado, y en el centro apenas había un reactor nuclear operativo. Esta escasez de generación convencional dejó a la red sin la capacidad necesaria para amortiguar las oscilaciones.
Además, más de un tercio de la red de alta tensión de 400 kilovoltios estaba desconectada por trabajos de mantenimiento o por medidas de control de tensión. Esta situación favoreció la aparición de oscilaciones poco amortiguadas en el sistema, es decir, fluctuaciones que no se estabilizaban rápidamente. De hecho, estas oscilaciones se detectaron en toda Europa durante ese día.
Un fenómeno sin precedentes en Europa
El informe introduce el concepto de «colapso por sobretensión», un fenómeno que nunca antes se había registrado en el continente europeo. En este tipo de colapso, la tensión de la red aumenta de forma incontrolada cuando se desconecta generación renovable que funciona con factor de potencia constante, un parámetro técnico que determina cómo estas instalaciones inyectan electricidad a la red.
Los investigadores calcularon que el margen de seguridad era claramente insuficiente. En la red de 220 kilovoltios, el margen disponible era de 1.019 megavatios, pero se produjeron desconexiones de al menos 1.615 megavatios. Cuando las desconexiones superan el margen de seguridad previsto, el sistema no puede recuperar el equilibrio y colapsa.
Las maniobras de REE agravaron la situación
El estudio subraya que el tipo de apagón registrado no tiene precedentes en el sistema eléctrico europeo. La baja inercia del sistema —es decir, su escasa capacidad para resistir cambios bruscos— y la debilidad de la red generaron un efecto dominó. La desconexión masiva de generación renovable dejó sin suministro a millones de usuarios en cuestión de segundos.
El informe señala además que las maniobras realizadas por Red Eléctrica de España entre las 12:00 y las 12:30 horas redujeron todavía más el margen de seguridad, acelerando el colapso. La compañía intentó conectar líneas eléctricas para amortiguar las oscilaciones, pero estas operaciones tuvieron el efecto contrario al esperado.
Las protecciones automáticas funcionaron correctamente y permitieron que los equipos de las centrales de generación y demás instalaciones eléctricas no sufrieran daños. Esto facilitó que el restablecimiento del suministro se llevara a cabo de forma satisfactoria, aunque el corte afectó a millones de personas durante varias horas.
Recomendaciones para evitar futuros apagones
El equipo del Instituto de Investigación Tecnológica de Comillas, considerado uno de los centros de referencia en sistemas eléctricos de Europa, plantea varias recomendaciones. La primera es revisar los criterios de programación de generación síncrona, especialmente en situaciones donde hay una alta presencia de energías renovables en la red.
Los investigadores también instan a los operadores a utilizar métricas más avanzadas para anticipar situaciones de riesgo. Según el informe, la simple comprobación de que los valores de tensión estén dentro de los rangos permitidos no es suficiente para garantizar la estabilidad del sistema. Se necesitan herramientas de análisis más sofisticadas que detecten problemas potenciales antes de que se materialicen.
El documento destaca la importancia de reforzar la coordinación entre los distintos agentes del sector eléctrico. La transición energética, con la integración masiva de renovables, exige nuevas herramientas de análisis y gestión que permitan operar el sistema de forma segura en escenarios muy diferentes a los tradicionales.
Los autores concluyen que el apagón fue consecuencia de la combinación de varios factores: inestabilidad de tensión, insuficiente generación síncrona y una red de transporte débil. Todo ello se vio agravado por la desconexión en cascada de generación renovable y por maniobras operativas que redujeron el margen de seguridad disponible.
El informe advierte de la necesidad de adaptar la operación del sistema eléctrico a los nuevos retos de la transición energética, donde la menor presencia de centrales convencionales y el peso creciente de las renovables obligan a repensar los procedimientos de seguridad y gestión de la red.

Las maniobras de REE agravaron la situación