El camino de la investigación y la docencia sigue muy cuesta arriba



El camino de la investigación o la docencia en la Universidad de Málaga, como en el resto de España, sigue estando muy cuesta arriba. La precariedad laboral y las pocas opciones profesionales dificultan esta salida para los estudiantes universitarios. Con el sistema actual, el doctorado es una fase más en la formación superior, y las puertas para seguir en el ámbito universitario se circunscriben a becas y ayudas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte -Ramón y Cajal o Juan de la Cierva-, a la Junta de Andalucía y a la UMA, a través de su plan propio, para lograr la acreditación en la trayectoria docente universitaria de la que se encarga la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA).

La Asociación Investigadora Precarios Málaga (AIPMA) comenzó su actividad tras una gran inversión de la Junta de Andalucía en incentivos a proyectos de investigación desde 2007-2013; “plan con el que financiaba hasta cuatro años, con la opción de un quinto. Llegó la hora y por viabilidad económica empezó a eludir sacar el quinto año, pero las asociaciones se movilizaron y se logró ese año más”, recordó Enrique Machuca, miembro de AIPMA, quien ha vivido la cruz de la carrera investigadora, de la que ha tenido que buscarse una alternativa.

Falta de planificación

“El problema fundamental es la falta de planificación. Cuando se conceden incentivos hay que tener en cuenta que se están creando puestos de trabajo y al terminar hay que prever a dónde van esas personas”, afirmó el científico en el laboratorio del grupo de Investigación y Aplicaciones en Inteligencia Artificial de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática (ETSII) de la UMA, en el que apenas quedan personas trabajando.

Un poco más de fortuna ha tenido Isabel Ruiz, quien también comenzó con una ayuda de la Junta de Andalucía que agrupaba un año de beca y tres de contrato. “En ese periodo conseguimos las acreditaciones a profesor ayudante doctor y cuando me quedé sin contrato, a pesar de que  tenía la acreditación, no se estaban sacando plazas para profesorado y cubrí una baja de un contrato que englobaba menos de 300 euros de sueldo y 90 horas de clase al año”, narró la investigadora que hizo hincapié en que “lo acepté porque podía compaginarlo con la ayuda para el desempleo y en 2015 me acredité como profesor contratado doctor, ya que aunque estés contratada pocas horas la carrera académica no baja el ritmo y debes seguir publicando, haciendo estancias y yendo a congresos que acabas pagando de tu bolsillo en la mayoría de los casos”.

Acabó el contrato y decidió irse a Inglaterra, donde estuvo un año. “Al no tener hijos lo tuve más fácil que otros investigadores pero dejé a mi pareja en Málaga por lo que a la primera oportunidad me volvería”, comentó. En octubre logró la plaza en el Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad y regresó a Málaga.


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