El Consejo Social de la Universidad de Cádiz (UCA) ha aprobado el presupuesto de la institución para 2026, el primero que se ajusta al nuevo Sistema de Dirección Estratégica, validado en diciembre de 2024. Las cuentas ascienden a 208.562.702,00 millones de euros y cuentan también con el respaldo del Consejo de Gobierno, con un incremento del 0,33% respecto al ejercicio anterior.
La sesión se ha celebrado de forma online y ha contado con la participación del presidente del Consejo Social, Federico Linares, y del rector de la UCA, Casimiro Mantell. Según ha explicado la institución, la alineación entre la planificación estratégica y la asignación económica busca reforzar la coherencia en la toma de decisiones y consolidar un modelo de gestión orientado al fortalecimiento institucional, la mejora continua y el desarrollo sostenible.
En el marco de este nuevo sistema, el presupuesto destina 39,3 millones de euros de forma directa al cumplimiento de Objetivos Estratégicos. De esta cantidad, 15,9 millones se orientan a Investigación, 8 millones a Internacionalización y 6,2 millones a Docencia, tres ámbitos considerados prioritarios para la proyección y la calidad de la universidad.
En el área de investigación, y en cumplimiento de la exigencia de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), al menos el 6% de los fondos propios se dedicará al Plan Propio de Investigación. Este plan recoge las ayudas y programas que la UCA pone en marcha para impulsar proyectos de I+D, apoyar a los grupos de investigación y fomentar la producción científica.
El capítulo 1, relativo a gastos de personal, continúa siendo la partida más voluminosa del presupuesto y absorbe el 72,45% del total, lo que equivale a 151,1 millones de euros, con un incremento del 3,87%. Este aumento responde al incremento retributivo aprobado para los empleados públicos en 2026 y a las subidas normativas asociadas a las cotizaciones a la Seguridad Social.
El capítulo 2, destinado a gastos corrientes en bienes y servicios, crece un 4,89% hasta alcanzar los 27,8 millones de euros. Dentro de este apartado, la partida dedicada a los servicios de limpieza asciende a 5 millones de euros en 2026, lo que supone un incremento del 11,1%, con el objetivo de mantener y mejorar las condiciones de higiene y mantenimiento de los campus.
En el ámbito de la estabilidad y la sostenibilidad financiera, la UCA subraya que el presupuesto para 2026 garantiza el equilibrio de las cuentas y el cumplimiento de los principios de política presupuestaria establecidos en la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF). En aplicación del artículo 57.2 de la LOSU, los presupuestos y sus liquidaciones incluyen una referencia específica al equilibrio y a la sostenibilidad financiera, como muestra de una planificación y gestión adecuadas de los recursos públicos.
Asimismo, de acuerdo con el artículo 89.5.c) de la Ley Andaluza de Universidades (LAU), el presupuesto de las Unidades y Unidades Presupuestarias Autónomas incorpora la evolución de indicadores como el equilibrio presupuestario, la deuda pública y el período medio de pago a proveedores. Estos datos se acompañan de un análisis argumentado que permite evaluar la eficiencia y viabilidad de las políticas financieras previstas para el próximo ejercicio.
El presupuesto de 2026 incluye también los informes de impacto por razón de género e impacto medioambiental, en cumplimiento del artículo 57.3 de la Ley Orgánica 2/2023, de 22 de marzo, del Sistema Universitario. La perspectiva de igualdad de género se integra mediante actuaciones dirigidas a prevenir posibles efectos discriminatorios, reforzar la igualdad de oportunidades y contribuir a reducir la brecha de género en la comunidad universitaria.
En paralelo, las cuentas reflejan el compromiso de la Universidad de Cádiz con la sostenibilidad ambiental. Entre las medidas previstas destacan aquellas orientadas a minimizar los impactos ambientales de su actividad docente, investigadora y de gestión, a impulsar la sensibilización y la educación ambiental y a avanzar en la digitalización. Este último aspecto se entiende como un apoyo clave para una transición climáticamente neutra, circular y más resiliente.
