El Espacio Cero del Contenedor Cultural en el campus de Teatinos presenta desde el 6 de febrero ‘El Botijo Cuántico’, una muestra artística que utiliza un elemento tradicional de la cultura española para explorar los grandes enigmas de la física moderna y el cosmos.
La exposición, que permanecerá abierta hasta el 24 de marzo, reúne el trabajo de tres artistas: las piezas de cerámica de Concha Cuadra, las fotografías de Santiago Martínez de Septién y las recreaciones digitales de Jürgen Döllner. Los tres creadores, que también ejercen como comisarios del proyecto, estuvieron presentes en la inauguración celebrada el pasado viernes, acompañados por la vicerrectora de Cultura, Rosario Gutiérrez, y el vicerrector adjunto, Pepo Pérez.
Un botijo para entender el universo
El punto de partida de esta propuesta artística es tan sencillo como sorprendente: un botijo, ese recipiente de barro que durante siglos ha servido para mantener el agua fresca en los hogares españoles. A partir de este objeto cotidiano, la exposición plantea un viaje visual y conceptual por algunas de las cuestiones más complejas que la ciencia actual intenta descifrar: cómo surgió el universo, de qué está hecha la materia, qué es realmente el tiempo, cómo apareció la vida o cuáles son los límites de la luz.
Pero ‘El Botijo Cuántico’ no pretende dar una clase de física. Los artistas dejan claro que su objetivo no es didáctico ni científico en el sentido estricto. Lo que buscan es que el visitante se acerque a estas grandes preguntas desde la emoción y la experiencia estética, no desde la explicación académica. Se trata de sentir y reflexionar más que de comprender fórmulas o teorías.
Cuando lo visible muestra lo invisible
La muestra establece un diálogo entre tres lenguajes artísticos diferentes. Las cerámicas de Cuadra aportan la dimensión táctil y material, con piezas que reinterpretan la forma tradicional del botijo. Las imágenes fotográficas de Martínez de Septién capturan instantes que sugieren procesos invisibles al ojo humano. Y las simulaciones digitales de Döllner recrean visualmente fenómenos que normalmente solo pueden expresarse mediante ecuaciones matemáticas.
Esta combinación de técnicas permite a los creadores hacer visible aquello que habitualmente permanece oculto: las partículas subatómicas, los campos de energía, las ondas de luz, el paso del tiempo a escalas infinitesimales. El resultado es un espacio donde conviven la tradición artesanal del barro cocido y las más avanzadas herramientas de representación digital.
Un encuentro entre dos mundos
‘El Botijo Cuántico’ representa un punto de encuentro entre el arte y la ciencia, dos ámbitos del conocimiento que históricamente han mantenido una relación compleja. La exposición no busca ilustrar teorías científicas ni convertir conceptos físicos en obras decorativas. Más bien propone un territorio compartido donde ambas disciplinas pueden formularse las mismas preguntas fundamentales sobre la realidad, aunque desde perspectivas distintas.
Los visitantes pueden recorrer la muestra de lunes a jueves en horario de 11:00 a 14:00 y de 17:30 a 20:30 horas, y los viernes de 11:00 a 14:00 horas. El Contenedor Cultural se encuentra en el Boulevar Louis Pasteur número 43, en el campus universitario de Teatinos.
La propuesta invita a detenerse y contemplar, a dejarse llevar por las formas, los colores y las texturas sin la presión de tener que entenderlo todo racionalmente. Es una exposición que apuesta por la pregunta abierta frente a la respuesta cerrada, por la reflexión poética frente al manual de instrucciones.
