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20 julio, 2026
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El COVID persistente deja de baja durante más de un año a ocho de cada diez pacientes

Un estudio de la Asociación Andaluza de Medicina y Seguridad del Trabajo, la Universidad de Córdoba y la Universidad de Cádiz confirma el fuerte impacto de la enfermedad en la vida laboral, con especial incidencia entre las mujeres

El 83% de las personas con COVID persistente ha necesitado coger la baja laboral, y esa baja se ha alargado de media más de un año. Es uno de los datos centrales de una investigación presentada este viernes en la Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad de Córdoba (UCO), que ha analizado durante dos años cómo afecta esta enfermedad a la capacidad de trabajar.

El proyecto lo firman la Asociación Andaluza de Medicina y Seguridad del Trabajo (AAMST), la UCO y la Universidad de Cádiz, con financiación del Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales. Es, según sus responsables, uno de los primeros trabajos en España que combina la medicina laboral con la inteligencia artificial para estudiar esta dolencia.

El estudio se ha desarrollado en tres frentes: el análisis clínico y laboral de los pacientes, la creación de modelos de inteligencia artificial capaces de predecir la evolución de cada caso, y la validación de herramientas internacionales que miden la capacidad para trabajar y las limitaciones que deja la enfermedad.

Solo uno de cada cuatro vuelve sin restricciones

En la primera fase participaron 281 trabajadores con COVID persistente, con una edad media de 48 años. Además del 83% que tuvo que coger la baja, un 23% sufrió recaídas que obligaron a solicitar una nueva. Solo uno de cada cuatro logró reincorporarse a su puesto sin ningún tipo de restricción.

Los datos también reflejan el desgaste que provoca la enfermedad: un 97% de los participantes dijo sentirse incapacitado para desempeñar su trabajo habitual o haber necesitado adaptar sus funciones, y un 30% considera poco probable poder trabajar en los próximos dos años. A esto se suman dificultades para concentrarse y realizar tareas físicas, pérdida de bienestar emocional y pocas expectativas de mejorar.

Estos resultados los ha explicado Pilar Aparicio Martínez, profesora del Departamento de Enfermería, Fisiología y Fisioterapia de la UCO y una de las autoras del estudio, junto a José Manuel Romero Sánchez, de la Universidad de Cádiz.

Las mujeres, las más afectadas

Los primeros datos de la segunda fase del proyecto, todavía preliminares, apuntan a una diferencia clara entre sexos. De las 513 personas incluidas hasta ahora, el 80% son mujeres, lo que indica que la incapacidad laboral y la necesidad de adaptar el puesto de trabajo golpean con más fuerza al colectivo femenino.

Aparicio explica que a la sobrecarga laboral se suma, en muchos casos, la que generan los roles que tradicionalmente recaen sobre las mujeres, tanto en el trabajo como en el hogar. A esto se añade otro problema: como buena parte de los síntomas del COVID persistente no se ven a simple vista, los pacientes —y en especial las pacientes— se enfrentan a menudo a la incomprensión de su entorno.

Más de 200 síntomas descritos

El presidente de la AAMST, Alfonso Prieto Costa, ha subrayado que el COVID persistente sigue siendo una enfermedad poco conocida, con más de 200 síntomas diferentes documentados hasta la fecha. Entre los más habituales están el cansancio extremo, la fatiga y la conocida como «niebla mental», un deterioro de la capacidad para pensar con claridad, concentrarse o recordar información. Prieto ha insistido en que, aunque el grado de afectación varía de una persona a otra, hay trabajadores a los que la enfermedad incapacita por completo.

Durante la jornada también se ha hablado de cómo valorar la capacidad laboral de estos pacientes, de la importancia de la empatía en su manejo y de la experiencia de quienes conviven con la enfermedad. Al acto de inauguración han asistido María Dolores Redel Macías, directora general de Salud y Prevención de la UCO; Eloy Girela López, decano de la Facultad de Medicina y Enfermería y presidente de la Asociación Cordobesa de Medicina del Trabajo (ACMET); Álvaro Amo Vázquez de la Torre, presidente de la misma asociación; y María del Mar Malagón Poyato, subdirectora del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC).

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