El futuro de las matemáticas se reúne en Santiago de Compostela


Yolanda Cabrera es estudiante de doctorado en la Universidad de Málaga o ya casi que no. Dos días antes de acudir en Santiago de Compostela al VI Encuentro Ibérico de Matemáticas entregó la tesis doctoral y en diciembre tendrá que defender con uñas y dientes su trabajo de tres años de investigación en el campo del álgebra de evolución.

En este encuentro de tres días que comienza hoy, está organizado por la Real Sociedad Matemática Española y la Sociedad Matemática Portuguesa, se darán cita investigadores de España y Portugal que mostrarán sus avances en los campos del álgebra y combinatoria, ecuaciones diferenciales parciales aplicadas en fluidos y materiales; e informática teórica y ciencias de la computación.

Su ponencia en Santiago trata sobre las álgebras de evolución, un ejemplo más de como las matemáticas se relacionan con otros campos científicos, en este caso con la biología. En concreto, el uso de este tipo de álgebra se relaciona con la genética. Las leyes de la genética de Mendel sirven para explicar el funcionamiento de la herencia genética pero, a comienzos del siglo XX se descubrieron algunos organismos que no siguen estas leyes y es ahí donde resulta necesaria la ayuda de las matemáticas paa comprender cómo se lleva a cabo la transmisión de informacion. Por tanto se trata de un campo nuevo en el mundo matemático, cuya expansión se ha producido en los últimos 15 años. Aún es una novedad para los investigadores que tienen mucho por descubrir. “Mi primer artículo me lo publicaron muy rápido, mi tutora (Mercedes Siles, Vicepresidenta primera de la RSME) bromeaba diciendo que era un milagro pero es por eso, es un campo muy nuevo y hay mucho interés en él”, comenta Yolanda entre risas.

“Se trata de una muy buena plataforma para aquellos que estamos empezando, poder compartir nuestras propias experiencias y además podemos observar los problemas desde otros puntos de vista”, explica Cabrera. Esa estudiante de doctorado ya había participado en 2015 en la Escuela de Verano de la Universidad de Sevilla en la que compartió con unos 20 jóvenes investigadores una experiencia similar a la que se enfrenta en Santiago de Compostela pero a menor escala.

Santiago de Compostela está siendo la sede de un espacio para la reflexión y el debate. Cuyos resultados tendrán posiblemente implicaciones en el desarrollo de métodos y técnicas matemáticas que den lugar a innovaciones en el sector tecnológico, las infraestructuras, las comunicaciones o incluso la medicina. Todo son retos para los jóvenes que se dan cita allí y que tienen por delante una larga trayectoria en el mundo de la investigacion matemática.


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