“El profesor sustituto interino, ese gran desconocido”


Cuando hablamos del término interino, la mayoría de personas pensamos en un individuo que desempeña una determinada labor profesional de carácter temporal, en un servicio público, con un salario y unas condiciones laborales dignas. Sin embargo, en el ámbito universitario, estos términos quedan lejos de la realidad.

Bajo el acrónimo de PSI, Profesor Sustituto Interino, se han ido englobando una serie de personas dedicadas al trabajo docente que, por su número actual, sustentan gran parte de las necesidades docentes universitarias. En este sentido, se trata de una plaza de carácter temporal, cuya necesidad se produce por circunstancias puntuales, por lo que un PSI tendría un contrato temporal hasta que se produjera el fin de esa circunstancia puntual o se estableciera la convocatoria ordinaria de plazas pertinente para dar respuestas a las necesidades estructurales. Sin embargo, desde comienzos de la actual crisis económica, esta figura se ha ‘pervertido’ hasta tal límite que, en la mayoría de las situaciones, el PSI está dando respuesta a necesidades estructurales sin producirse convocatoria alguna de plazas.

A primera vista, esto podría verse como un aspecto positivo, aunque las características de dicha figura ponen en evidencia todo lo contrario; ya que suelen ser personas jóvenes, la mayoría de ellas cualificadas, que soportan una carga similar o mayor que muchos titulares y catedráticos universitarios, que poseen un salario de 1.100 euros en el caso del contratos a tiempo completo, y de menos de 600, a tiempo parcial; y que además están exentos de complementos de investigación, lo que precariza aún más su situación.

En definitiva, las labores docentes e investigadoras de las distintas universidades andaluzas han sido sustentadas, en gran medida durante los últimos años, por mano de obra barata, como es el caso de los PSI, por lo que distintas asociaciones trabajan conjuntamente para dar respuesta a este conjunto de trabajadores precarios.

 

Escrito por Juan Manuel Muñoz, presidente de la Asociación de Profesores Sustitutos Interinos de la Universidad de Córdoba (PSIUCO).


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