El Laboratorio de Antropología Social y Cultural (LASC) de la Universidad de Almería cumplió ayer miércoles tres décadas de existencia con una jornada de homenaje a su trayectoria investigadora. Uno de los grupos pioneros de la UAL, el LASC ha acumulado más de 1.000 aportaciones científicas y organizó durante 14 años el congreso sobre migraciones de mayor antigüedad en España.
La conmemoración, bajo el lema «30 años caminando», se celebró en el Aula Magna del Edificio C de Humanidades, un espacio con gran valor simbólico para el grupo. Durante más de una década, ese mismo auditorio acogió el congreso de migraciones por el que pasaron los principales expertos mundiales en estudios migratorios y exclusión social.
Un grupo comprometido con los temas incómodos
El laboratorio fue fundado en 1995 por el catedrático Francisco Checa y posteriormente dirigido por Ángeles Arjona. Actualmente está bajo la dirección de Estefanía Acién, quien destacó la relevancia del grupo en el panorama universitario español. «30 años son muchos en la Universidad de Almería, prácticamente toda su historia, así que el nuestro es uno de los primeros grupos de investigación que se lanzaron aquí», explicó.
A lo largo de estas tres décadas, el LASC ha producido 500 contribuciones a congresos y más de 600 publicaciones científicas de impacto en campos como estudios migratorios, patrimonio cultural, antropología de la salud, antropología del género y la sexualidad, y antropología aplicada.
Acién subrayó que el grupo se diseñó específicamente para investigar sobre la realidad social y problemas como la exclusión social, las migraciones, las relaciones interétnicas, la gestión de la diversidad, la prostitución, la diversidad sexual y el patrimonio cultural. «Francisco Checa montó este barco muy bien hecho en 1995 para investigar sobre temas incómodos, desafiantes, y seguimos en ello», afirmó.

El conocimiento como antídoto contra el odio
La directora del LASC enfatizó la vigencia y necesidad de este tipo de investigación en el contexto actual. «El único antídoto que hay frente a la polarización, frente a los discursos de odio, es el conocimiento, y el conocimiento de la realidad», señaló Acién, quien aseguró que repite este mensaje constantemente en sus clases.
Para la antropóloga, cuando se habla de migración y minorías étnicas —que forman parte inevitable de la comunidad— el único remedio efectivo es el contacto directo con esas personas. Y ahí es donde entra en juego la metodología propia de la antropología: la etnografía social.
¿Qué es la etnografía? Se trata de una técnica de investigación que consiste en sumergirse en el grupo que se estudia, convivir con él y conocer de primera mano sus discursos y la realidad que viven. «Es la metodología reina de la antropología y la que garantiza al cien por cien ese conocimiento directo», explicó Acién.
«La etnografía es el único antídoto al veneno del odio, del estereotipo y del querer que la realidad no sea la que es», continuó. «La realidad es diversa, y cuando una realidad es diversa hay que gestionarla. Es una obligación de la comunidad independientemente del signo político que se tenga, y si no se hace, esa dejación genera conflicto y problemas».
Una jornada con investigadores jóvenes y veteranos
El programa del acto incluyó una mesa redonda en la que participaron investigadores que han defendido recientemente sus tesis doctorales junto con doctorandos que actualmente están desarrollando las suyas. Agustín Romero, Teresa Belmonte, María del Carmen Resina, Montserrat Montserrat y Daniela Herrera dialogaron sobre sus experiencias investigadoras, en una sesión moderada por Lucía Mellinas, Rosa Mañas y Georgina Yglesias.
Acién se mostró especialmente satisfecha por la asistencia de numerosos jóvenes interesados en conocer el proceso de elaboración de una tesis doctoral. «Han conocido la variedad de temas sobre los que se puede hacer una tesis en el ámbito de la antropología social», destacó, visiblemente emocionada por el compromiso de sus compañeros del laboratorio, que dejaron sus tareas para acudir al homenaje.
Patrimonio y economía moral
La jornada también incluyó dos conferencias especializadas. La primera, moderada por Francisco Checa, corrió a cargo de Juan Antonio Muñoz y Francisco Majuelos, expertos del LASC en patrimonio cultural en piedra seca y pioneros en estos estudios en España. La piedra seca es una técnica tradicional de construcción sin argamasa ni cemento, presente en muros, bancales y construcciones rurales.
La segunda conferencia la protagonizaron Ángeles Arjona y Francisco Arqueros, responsables del proyecto «Generación de Conocimiento en Economía Moral». Ambos están desarrollando una innovadora línea de investigación sobre exclusión social y responsabilidad comunitaria, es decir, cómo las comunidades deben responder éticamente ante las desigualdades y la marginalización de determinados grupos.
Mirando hacia el futuro
Estefanía Acién, que moderó la segunda conferencia, cerró la jornada expresando su deseo de que este aniversario marque «un camino en común que esperamos que augure otras tres décadas, al menos, de investigación comprometida con la construcción de sociedades que contribuyan a sostenernos en los valores que cimientan la congruencia entre nuestra disciplina y la democracia».
La directora del LASC citó a la antropóloga estadounidense Ruth Benedict para definir el objetivo último de su trabajo: alcanzar «un mundo seguro para la diversidad». Una meta que, según defendió, solo puede lograrse mediante el conocimiento riguroso de la realidad social y el contacto directo con las personas que conforman esa diversidad.
El acto reunió a investigadores de diferentes generaciones del LASC, evidenciando la continuidad de un proyecto científico que, tres décadas después de su fundación, mantiene intacta su vocación de investigar los temas más complejos y necesarios de la sociedad contemporánea.
