Estudiar con el móvil al lado, dos pestañas abiertas y una serie de fondo: así es como el cerebro universitario cree que rinde más… y cómo la neurociencia demuestra justo lo contrario
Apuntes en una ventana, WhatsApp en otra, una lista de reproducción sonando de fondo y el móvil bocabajo pero encendido, «por si acaso». La mayoría de estudiantes universitarios estudia así, convencidos de que es la forma más eficiente de aprovechar el tiempo: atender varios frentes a la vez. El problema es que ese convencimiento choca directamente con lo que sabemos sobre cómo funciona realmente el cerebro cuando cree que está haciendo varias cosas a la vez.
La neurociencia cognitiva lleva años siendo clara en esto: el cerebro humano no procesa dos tareas complejas de forma simultánea. Lo que llamamos «multitarea» es, en realidad, un cambio rápido y constante de foco de una tarea a otra —lo que se conoce como task switching—, y cada uno de esos cambios tiene un coste. No es un coste simbólico: cada vez que el cerebro abandona una tarea y retoma otra, necesita tiempo para volver a situarse, recuperar el hilo y alcanzar de nuevo el nivel de concentración que tenía antes de la interrupción. Ese proceso consume energía cognitiva y, sobre todo, tiempo. Mucho más del que la sensación de «estar siendo productivo» hace creer.
Las consecuencias, en el terreno académico, son muy concretas: estudiar más horas para aprender lo mismo, cometer más errores por descuidos, retener peor la información a medio plazo y terminar la sesión de estudio con una sensación de agotamiento que no se corresponde con lo realmente aprendido. Y hay un efecto añadido, quizás el más importante: cuanto más se practica la multitarea, más cuesta después sostener la atención en una sola tarea, incluso cuando se quiere. El cerebro se acostumbra al cambio constante de estímulo y pierde entrenamiento en algo tan simple —y tan valioso— como quedarse quieto en un solo lugar mental durante un rato.
La buena noticia es la misma que venimos repitiendo en cada número: esto no es un rasgo de personalidad ni una cuestión de «tener mala cabeza para concentrarse». Es un hábito entrenado, y como tal, se puede desentrenar. La capacidad de sostener el foco en una sola tarea —lo que en neurociencia se llama monotasking— mejora con la práctica, del mismo modo que se deteriora con el uso constante de la multitarea. No hace falta eliminar de golpe el móvil o las notificaciones: basta con entender por qué el cerebro busca constantemente el cambio de estímulo, y aprender a resistir ese impulso de forma progresiva.
Este es, además, un buen momento para plantearlo. Al empezar el curso se definen las rutinas de estudio que se repetirán durante meses, y la multitarea es, precisamente, uno de esos hábitos que conviene revisar antes de que se instale como automatismo. Entrenar la atención sostenida no solo mejora el rendimiento académico: es una de las competencias que más se valorará en cualquier entorno profesional, cada vez más saturado de estímulos y de interrupciones constantes.
En Neural Learn trabajamos precisamente esto: cómo funciona la atención del cerebro y cómo se entrena para sostenerla en el tiempo. Si quieres saber cómo podemos ayudarte a dejar la multitarea y ganar concentración real, escríbenos a info@neuralearn.es o visita www.neuralearn.es. Estaremos encantados de contarte más sobre FocusMind, nuestro programa de entrenamiento cognitivo.
