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7 octubre, 2026
CádizDivulgaciónUniversidad Internacional de Andalucía (UNIA)

«El objetivo de las ciudades ya no debe ser traer más turistas, sino mejores turistas»

El catedrático de la UCA Antonio Ramos defiende gestionar el turismo con datos para controlar la afluencia de visitantes y evitar la saturación en un curso de verano de la UNIA en Jerez

El modelo de gestión turística debe dejar atrás la simple promoción masiva y pasar a basarse en el análisis de datos, según defendió Antonio Rafael Ramos, catedrático de Organización de Empresas de la Universidad de Cádiz (UCA), durante un curso de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) celebrado esta semana en Jerez de la Frontera.

Ramos dirige el encuentro «Gestión inteligente de destinos turísticos: estrategia, innovación y sostenibilidad en Jerez y la provincia de Cádiz», organizado junto al Ayuntamiento de Jerez y la propia UCA dentro de la programación de Cursos de Verano de la UNIA.

«La clave está en tener bien claro que el objetivo no es traer más turistas, sino traer mejores turistas», explicó el catedrático, para quien los municipios deben dejar de fijarse solo en el número de visitantes y centrarse en el beneficio real que generan para la economía y la sociedad local.

En su intervención, Ramos apostó por atraer a viajeros que se alojen en establecimientos reglados y gasten en restaurantes y comercios de la zona, «y no tanto en supermercados», frente a un turismo que no deja apenas retorno económico en el destino.

El catedrático advirtió también de los riesgos de planificar el turismo por intuición y perseguir constantemente récords de llegadas. «Todos los destinos que hoy sufren manifestaciones en las calles en contra del turismo celebraban récords de visitantes hace muy poco», señaló. A su juicio, el problema de fondo es que muchos ayuntamientos solo miden variables como el número de entradas, el gasto o la estancia media, sin tener en cuenta otros factores, como el consumo de recursos limitados, los problemas de movilidad o el ruido que afecta a los vecinos, lo que impide detectar los problemas a tiempo.

Ramos analizó además el impacto de la inteligencia artificial en el comportamiento de los viajeros. «Los viajeros ya no buscan recomendaciones donde lo hacían antes, sino que piden a aplicaciones de IA itinerarios o recomendaciones de bares y restaurantes», explicó, y advirtió de que las empresas que no aparezcan en esos algoritmos «no van a existir». Para las administraciones, añadió, la inteligencia artificial es ya una herramienta imprescindible para procesar el enorme volumen de información que genera el sector turístico.

El catedrático situó la gobernanza compartida entre administraciones y empresas como un elemento tan importante como la tecnología o la sostenibilidad a la hora de construir lo que se conoce como Destinos Turísticos Inteligentes, es decir, destinos que utilizan la tecnología y los datos para gestionar mejor sus recursos y su relación con turistas y residentes.

«Es crucial que tanto gestores públicos como empresarios, técnicos y profesionales se formen en herramientas de innovación, convirtiendo los datos en conocimiento útil para tomar decisiones adecuadas. Cursos como este en la UNIA permiten trasladar todas estas herramientas y conocimientos a la sociedad», concluyó Ramos, quien puso como ejemplo de buenas prácticas ya en marcha las redes de sensores que miden el consumo de agua en grandes cadenas hoteleras o los sistemas con los que algunos ayuntamientos monitorizan la movilidad en sus calles.

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