Francisco Oliva defiende en Carmona que la universidad pública es la única que garantiza la igualdad de oportunidades, y alerta de que sin más recursos es «prácticamente imposible» afrontar los retos pendientes
El rector de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y portavoz de las Universidades Públicas de Andalucía, Francisco Oliva Blázquez, reclamó este lunes más financiación para el sistema universitario público andaluz y advirtió de que los recursos actuales son «claramente insuficientes» para afrontar la transformación que tienen por delante las instituciones académicas. Lo hizo durante el I Encuentro de Rectores y Presidentes de Consejos Sociales de Andalucía, celebrado en la sede Olavide en Carmona, dentro de los Cursos de Verano de la UPO.
Oliva respaldó su argumento con datos económicos: las universidades andaluzas aportan el 3% del PIB regional y, según subrayó, «devolvemos a las arcas públicas cinco euros por cada euro que recibimos». Una cifra con la que quiso poner en valor la rentabilidad de la inversión pública en educación superior.
Para el rector, el dinero no es uno más entre los retos del sistema: es el que condiciona a todos los demás. «El éxito o fracaso en el abordaje de todos esos retos está unido al nudo gordiano de nuestro sistema, que es la financiación pública», señaló, usando la expresión clásica para referirse al problema central del que depende todo lo demás. «Sin la financiación adecuada, afrontar esta agenda de reformas resulta prácticamente imposible», añadió.
Universidad pública frente a privada
El encuentro sirvió también para abordar la convivencia entre universidades públicas y privadas en Andalucía. Oliva fue directo: «la universidad pública y de calidad es la única que garantiza la igualdad de oportunidades y el desarrollo económico y social de nuestra tierra». En su intervención recordó que una universidad cumple su función social solo cuando combina formación, investigación y transferencia de conocimiento hacia las empresas y la sociedad.
Sobre las relaciones entre las propias universidades públicas, apostó por un modelo que combine cooperación y competencia. «La cooperación entre todas las universidades y una sana competencia nos suma a todas las partes, nos hace mejores, y también nos permite llegar más lejos y con mayor fortaleza», afirmó.
Inteligencia artificial, burocracia y nuevas formas de enseñar
La irrupción de la inteligencia artificial centró buena parte del debate. Oliva reconoció que las universidades no pueden dar la espalda a estos cambios, pero insistió en la necesidad de gestionarlos con cabeza. «Tenemos que adaptarnos e incorporar estas tecnologías, eso sí, de forma responsable y ética. Ese es el gran debate de nuestro tiempo», declaró.
El rector también llamó a usar la transformación digital para aligerar una academia que considera excesivamente encorsetada por trámites administrativos. «Tenemos la obligación de aprovechar los beneficios de la revolución digital para reducir la burocracia que está lastrando la actividad académica», señaló.
En ese mismo espíritu de adaptación, destacó iniciativas como la formación dual en grados y másteres, las microcredenciales —cursos breves y certificados diseñados para responder a necesidades concretas del mercado laboral— y el refuerzo de las oficinas de transferencia de conocimiento, que actúan como puente entre la investigación universitaria y las empresas.
Un encuentro histórico para el sistema universitario andaluz
El acto reunió en Carmona a la práctica totalidad de rectores y presidentes de los Consejos Sociales de las universidades públicas andaluzas. Los Consejos Sociales son los órganos encargados de conectar cada universidad con la sociedad y el tejido productivo de su entorno. Oliva valoró el espacio de reflexión abierto y lo condensó en un objetivo compartido: «la defensa de una Universidad pública fuerte, competitiva y accesible para todas y todos».
