El Roscón de Reyes, una tradición viva en la Universidad de Córdoba

El Roscón de Reyes, una tradición viva en la Universidad de Córdoba


La Universidad de Córdoba acogió en la Sala de Usos Múltiples del Campus de Rabanales la tradicional degustación del Roscón de Reyes con chocolate, con motivo del retorno de la comunidad universitaria a la actividad tras las vacaciones de Navidad. El reparto del histórico dulce fue desempeñado por los responsables del campus y las cafeterías Domintor, quienes ofrecieron un trozo de pastel tanto a los profesores como a los alumnos de la UCO, haciendo que la vuelta a la rutina se convierta en un proceso menos tortuoso para todos.

Además, como también es costumbre en la Universidad, la celebración sirvió para hacer entrega de una placa homenaje al personal jubilado del Campus de Rabanales. Finalmente, el rector de la Universidad de Córdoba, José Carlos Gómez Villamandos, acompañado de varios miembros del equipo de gobierno y del coordinador del Campus, Rafael Jordano, fue el encargado de entregar las distinciones a María del Corpus López Moreno, Francisco Ruiz Romero e Isabel Solís Lancho.

El Roscón de Reyes, tradición que pervive siglo tras siglo

No solo la Universidad de Córdoba perpetúa la tradición popular del Roscón de Reyes cada 6 de enero. En numerosos centros educativos de toda Andalucía se ha desayunado y merendado este dulce, que representa el cierre de la Navidad. Pero, ¿cuál es el origen real de este dulce? Probablemente no se trate de una pregunta habitual entre los consumidores de este manjar navideño. El redondeado pastel cuenta con una historia anterior a la celebración de la Navidad. Su nacimiento se remonta a la época romana, periodo en el que tenía lugar el festejo de ‘Las saturnales‘. Dicha celebración consistía en una fiesta pagana en la que los esclavos romanos podían permitirse eludir su trabajo y descansar, además de divertirse y pasar esos días en un ambiente relajado.

Es en este festejo cuando nace el popular ‘Roscón de Reyes’, originariamente una torta a base de miel en cuyo interior se introducía dátiles, higos y fruto secos. Así fue como logró convertirse en uno de los postres más representativos de aquellas fiestas. Posteriormente, durante el siglo III d. C., se se empezó a incluir la que se conoce a día de hoy como el ‘haba de la mala suerte’. En aquel periodo, el haba tenía una interpretación completamente distinta a la actual, ya que quien fuese el afortunado de dar con ella, era nombrado ‘rey de la fiesta’, siendo un símbolo de fertilidad y prosperidad.

Finalmente, el el siglo XVIII, un cocinero de origen francés tuvo a bien incluir en el interior del roscón una moneda de oro, cambiando así por completo el significado del haba y dotándola de mala fortuna. Actualmente, lo que podemos encontrar en el roscón es una figurita de cerámica, siendo coronada la persona que consiga hacerse con ella.

 

 

 


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