El vicerrector de Estudiantes y el CEUMA se reúnen para debatir el cambio del calendario académico



La Universidad de Málaga abre este lunes de manera formal el debate con los estudiantes para valorar el posible cambio en el calendario académico para adelantar los exámenes de recuperación de septiembre al mes de julio. Tanto el vicerrector de Estudiantes, Francisco Murillo, como el Consejo de Estudiantes (CEUMA), han manifestado que tienen “absoluta” disponibilidad para analizar este tema, insistiendo, eso sí, en que es necesaria una reflexión sosegada en el seno de la Universidad, y con la participación de toda la comunidad universitaria implicada. Por ello, este lunes, ambas partes estaban emplazadas a un encuentro en el que pondrán sobre la mesa los pros y los contras de cada opción, y para decidir qué mecanismos de participación se pueden poner en marcha para lograr que todas las voces se escuchen.

Actualmente, la planificación de los exámenes se divide en tres convocatorias: una a principios de año, tras las vacaciones de Navidad; la segunda en junio y una última en septiembre, antes del inicio de las clases del nuevo curso. El nuevo sistema, tomado de las universidades europeas, propone trasladar la tercera convocatoria al mes de julio, con el objeto de aunar en un mismo curso académico todos los periodos de exámenes, así como facilitar la matriculación en el nuevo curso.

El CEUMA afirma que entre los propios alumnos existen diferentes opiniones acerca de qué mes es más apropiado para la segunda convocatoria ordinaria, en función de las necesidades personales de cada uno, y de los requerimientos de cada titulación. “Algunos optarían por examinarse en julio, dado que supone una descarga de trabajo académico durante el verano, otros mantendrían la convocatoria en septiembre porque necesitan esos meses para preparar asignaturas a las que no han podido hacer frente antes por la ingente carga de trabajo a la que se somete a muchos”, explica el presidente del máximo órgano de representación estudiantil en Málaga, Maximiliano Gámez, insistiendo en que los órganos de gobierno de la UMA deben facilitar los medios para que se dé el necesario debate entre todos y en que este debe hacerse de manera “seria y sin prisas”.

Atendiendo a esta controversia, el CEUMA expone una propuesta alternativa: la creación de una tercera convocatoria ordinaria, lo que supondría tener opción a emplear convocatoria tanto en julio como en septiembre. “La matriculación concede el derecho al empleo de hasta dos convocatorias por curso para la superación de la asignatura, por lo que una nueva fecha no supondría ni un aumento de las convocatorias ni un mayor número de pruebas a conseguir”, asegura el Consejo de Estudiantes.

Por contra, agrega Gámez, sí permitiría al estudiante “una mejor organización a lo largo del curso y un aumento de las tasas de aprobados, puesto que se facilita la organización del propio estudiantado”. Asimismo, plantean que se haga la programación de la segunda convocatoria ordinaria en función de las preferencias de los alumnos de cada Centro, de manera que cada Escuela y Facultad, a través de su Junta de Centro, pueda establecer un calendario fruto del desarrollo del general. “Dada la segregación de preferencias, cada centro debería optar por uno u otro en función de las necesidades de sus propios estudiantes”, precisa Gámez.

Las opiniones están muy fragmentadas

Esta propuesta ya ha sido esbozada al Vicerrectorado de Estudiantes de la UMA, cuyo responsable, Francisco Murillo, asegura que está abierto a debatir cualquier solución. “No parto de ningún tipo de prejuicio a ninguna de las soluciones”, señala. Aunque el vicerrector considera que la propuesta del CEUMA “puede resultar problemática”. “Eso generaría un importante problema de funcionamiento administrativo en la universidad y, además, habría que convencer al profesorado, que debería preparar exámenes para una sola convocatoria como si fueran dos”, explica Murillo.

Sobre esto último, el presidente del CEUMA reconoce que una tercera convocatoria ordinaria supondría la preparación de una prueba más por parte del profesor, pero recuerda que “es algo completamente factible que ya se hace en otras universidades, como la Universidad de la Laguna.
Murillo reconoce que “la casuística es casi infinita” y que las opiniones están “muy fragmentadas” por Centros sino también por titulaciones. “Todo está por estudiar y por valorar”, apostilla el vicerrector.

“Quiero ver cuáles son sus sensaciones y los procedimientos que vamos a poner en marcha para que esa participación de los alumnos”, insiste, aclarando que en estos momentos se está en el proceso de “arbitrar” procedimientos de debate y “en atender la problemática y la sensibilidad del alumnado”. “Si se abre un debate es precisamente porque no se tiene claro cual de las dos opciones tiene más ventajas”, afirma.

El CEUMA defiende que lo que primero en esta decisión sea el criterio académico, por encima del administrativo, pero también subraya que es “indispensable” fomentar el debate y la toma de posición de toda la comunidad universitaria. “Aunque seamos los estudiantes los más afectados, no pueden pasar desapercibidas las opiniones de profesores y del personal de administración y servicios”, señala Gámez. Por último, sobre los cauces de participación, el vicerrector de Estudiantes comenta que el CEUMA le ha trasladado que quisiera que “fuese cual fuese la negociación, esta pudiera terminar con una consulta o referéndum a todo el alumnado“.


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