Esperanzas de futuro

Esperanzas de futuro


Emprender se convierte cada día más en una opción que para muchos jóvenes se torna la única frente a un mercado laboral saturado. Tras la Universidad los egresados se encuentran casi con dos únicas salidas: o buscar suerte fuera de su tierra o crearse su propio empleo.

La generación crisis y “postcrisis” llega después de años de promesas del fruto de su trabajo para encontrarse con una realidad no muy positiva, y es que no hay sitio para tanto formado. Como medida resolutiva, en los medios de comunicación se empiezan a ver campañas financiadas por las instituciones gubernamentales que animan a elegir un FP antes que la universidad, señalando sus mejores índices de empleabilidad. Se olvida así la función social de la universidad, que no solo crea profesionales sino que forma a los ciudadanos en una serie de valores y conocimientos que, por otros medios, son difíciles de adquirir.

Emprender es importante, es una forma de trabajar las ideas propias y desarrollar el talento de los jóvenes españoles, más en Andalucía, una tierra que lleva años arrastrando el sello de ser los atrasados de España. Demostrar que en las Universidades Públicas Andaluzas se genera, se desarrolla y se consigue el éxito solo con las capacidades de sus nuevas generaciones es un seguro de futuro, ofreciendo salidas y esperanzas a toda una generación que el día de mañana formará en tejido empresarial de la región.

Aun así no hay que olvidar que las políticas laborales no se pueden dirigir solo al emprendimiento propio, si no que hay que trabajar por que las empresas actuales apuesten por los perfiles universitarios y generen puestos de trabajo de calidad. Calidad en un sentido directo: sueldos dignos y condiciones laborales legales. No puede seguir mostrándose un escenario donde los andaluces mejor formados trabajan por sueldos míseros y altas fraudulentas, algo que repercute de forma directa en la estabilidad para continuar desarrollándose como ciudadanos.

El emprendimiento es una salida para los miles de egresados que cada año finalizan sus estudios, pero no es la panacea en la que se pueden apoyar las instituciones gubernamentales para abandonar las políticas de empleo. Hay que recordar que como opción de futuro se debe dejar la puerta abierta, pero no cerrar el resto de ventanas que para los jóvenes constituyen sus esperanzas de futuro y para la sociedad la seguridad de   un Estado de Bienestar.


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