Social Lab, un proyecto para acercar la tecnología a grupos minoritarios, premiado por la UGR


Vivimos en la era de la información y la tecnología, ya que a diario trabajamos con dispositivos electrónicos y hacemos uso de internet, por lo que hoy en día es un pilar fundamental de nuestra vida. Quizá bajo este ideal es que Antonio Martínez, un ingeniero de caminos granadino decidió poner en marcha Social Lab, una empresa que pretende acercar la tecnología a grupos minoritarios poniendo a su alcance tecnología, aplicaciones y robots específicos para cada uno de los colectivos con los que pretenden trabajar. La idea ha sido apoyada por la Universidad de Granada, recibiendo el primer premio en la categoría ‘iniciativa empresarial’ del VI Concurso de Emprendimiento Universitario que convocó la institución. Antonio Martínez, responsable de Social Lab en la entrega de premios.

En palabras del joven emprendedor, la iniciativa surgió a partir de detectar necesidades en la otra empresa en la que trabaja, MindLab, una empresa de robótica que realiza clases de impresión 3D para niños y trabaja y proporciona formación profesional para empresas en temas como robótica, diseño, cálculo de estructuras y diseño de estructuras metálicas. “Habíamos impartido clases de robótica e ingeniería y había padres con hijos con Síndrome de Down o altas capacidades que demandaban algo que les acercara la tecnología a ellos en específico”, explicaba.

Social Lab promueve el uso y acercamiento de la tecnología especialmente a cuatro grupos minoritarios, que son con los que han trabajado hasta el momento; niños con altas capacidades; niños con autismo; niños con Síndrome de Down, y personas mayores. Se les va a acercar la tecnología y la ingeniería pero adaptándola a cada colectivo, haciendo previamente un diagnóstico o un análisis individual para conocer el estado del grupo o de la persona en concreto para saber cómo enfocar la actividad. Algo que se llevará a cabo con la ayuda de una psicóloga.

Para poner en marcha esta iniciativa, Martínez señala que será “fundamental” desarrollar un departamento de I+D+I, ya que será desde él desde el que se investigará con el objetivo de desarrollar nuevas aplicaciones y actividades, “hay que estar constantemente estudiando, probando, elaborando temarios, probando lo que funciona y lo que no. Es un trabajo que no está establecido de forma fija, sino que hay que estudiar constantemente a fondo lo que funciona y lo que no con cada colectivo”, aseguraba. El ingeniero de caminos asegura que se realizaran robots específicos para cada uno de estos grupos, así como también se desarrollarán aplicaciones móviles para tablets, Smartphone y juegos.

 

Una gran variedad de actividades para mejorar su vida 

A pesar de que la empresa lleva poco tiempo en funcionamiento, Antonio asegura que ya están hablando con asociaciones como ‘Granadadown’ para tratar el enfoque de las actividades, e incluso se han realizado ya varias acciones con niños con altas capacidades, niños con autismo y niños con Síndrome de Down.

La empresa ha trabajado con niños con Síndrome de Down en Madrid a partir de varios talleres en los que utilizaron robots de BQ y en los que trataron de explicar qué era un robot, lo desarmaron para explicar los distintos componentes que tenía, les enseñaron a hacer una programación sencilla e incluso se realizó una coreografía para que los robots bailaran.

En lo que respecta a los niños con altas capacidades, las actividades han ido enfocadas a corregir los problemas que puedan experimentar estos pequeños, como por ejemplo, las relaciones sociales o el trabajo en equipo. Para ello, una actividad consistió en enseñarles a construir puentes de un robot, para después intentar corregir los problemas que habían experimentado durante esta primera parte mediante charlas y juegos. Con este tipo de acciones se podría conseguir reducir el fracaso escolar que suele darse en este tipo de niños, tal y como exponía Antonio.

En el caso de los niños con autismo, se está trabajando con robots específicos y también con aplicaciones móviles que mediante la realidad virtual simulan el entorno de un aula en la que ocurren muchas cosas. A los niños se les indica que pulsen un botón cuando vean una manzana, pero durante la actividad los distintos objetos que van apareciendo pueden facilitar la pérdida de atención del menor, lo que precisamente se estudia. Una actividad que podría mejorar su atención y ayudarles a relacionarse con otras personas.

Suelen ser actividades que mezclan la parte de tecnología e ingeniería con pedagogía y psicología, con el objetivo de provocar beneficios que si bien no curarán los problemas que padecen estos niños, sí les ayudará a mejorarlos, un rasgo de lo “innovador” que supone el proyecto, “ayudándoles a integrarse en la sociedad, trabajar en equipo y mejorar la atención y ofreciéndoles actividades adecuadas a sus capacidades que supongan retos para superarse a sí mismos”, tal y como aseguraba Martínez.

Con personas mayores todavía no han podido trabajar aunque ya saben el robot específico con el que trabajarán. El joven emprendedor asegura que además de venderles los robots específicos con los que van a trabajar tanto a residencias como a los padres de los niños con algunos de estos problemas, con el objetivo de que puedan realizar las actividades también en casa, no descartan ofrecer formación a los trabajadores de los centros para mayores para que sean capaces de llevar a cabo estas actividades, que por ejemplo en el caso de las personas mayores, puede beneficiar el deterioro cognitivo o la motricidad fina.

Para Antonio es importante que estos colectivos tengan contacto con estos sistemas porque “hoy en día absolutamente todo es tecnología, estamos inmersos en ella y además es una excelente forma de desarrollar habilidades que de otra forma sería más difícil. Los niños están inmersos en la tecnología, y podría ayudarles”, declaraba.

 

Apoyo de la UGR

La iniciativa ha sido premiada con el primer premio, valorado en 3.000 euros, en el VI Concurso de Emprendimiento Universitario de la UGR, concurso al que Antonio llegó por casualidad, “No conocía el concurso, lo descubrí buscando información sobre ayudas para empresas y jóvenes emprendedores. Me pareció interesante por la difusión, el premio económico y por los contactos que se podían conseguir”, valorando la experiencia como “muy positiva” y agradeciendo a la UGR por la ayuda recibida. El joven confesaba que a pesar de que era consciente de que el proyecto “era muy bueno”, no estaba seguro de si ganarían puesto que todo dependía de lo que presentaran los demás.

El pasado 10 de noviembre se presentó el Plan de Actuación de la empresa ante la UGR y a partir de ahora junto a él y Ana María Caro Salmerón, directora financiera, y Delia Cañada, psicóloga, se irán contratando colaboradores en función de lo que se necesite, con el objetivo de trabajar tanto con entidades privadas como públicas para favorecer un sistema de becas para alumnos que no puedan pagar las actividades y abiertos a acercar la tecnología a grupos minoritarios en toda España. Una iniciativa nacida en el seno de la UGR que hará más fácil la vida de muchas personas. Pilar Aranda, rectora de la UGR, felicitó a Martínez por el trabajo realizado.


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