“En el rodaje ocurrieron cosas muy raras en plan la ‘nave del misterio’ de Iker Jiménez”


Es verlo aparecer y ya transmite buen rollo. La alfombra roja del Festival de Málaga. Cine Español no puede cambiarlo. Es su festival. ‘321 días en Michigan’ se ha estrenado en la Sección Oficial de esta edición. La primera completamente malagueña. Protagonizada por Chico García, Virginia DeMorata, Héctor Medina, Virginia Muñoz y Salva Reina, la cinta cuenta con el tacto de Fernando Veláquez (‘Lo Imposible’) para la banda sonora, así como Pasión Vega y Javier Ojeda. Una trama carcelaria, comediante, y dispuesta a mostrar el lado más humano de la prisión. De Málaga, para el mundo. Hablamos con su director, Enrique García.

¿Cómo se soportan los nervios ante el paso de ‘321 días en Michigan’ por el Festival de Málaga?

Los nervios están perfectamente. Me recuerdan todos los días que están ahí, removiendo el estómago. Por supuesto que hay nervios, acompañados de una mezcla de muchas sensaciones, de placer con el hecho de que el recorrido que hemos seguido con la película va a llegar al fin que es verse en público. En el momento que tenemos un vehículo de presentación de la película como es el Festival de Málaga, pues estamos muy excitados -en el buen sentido de la palabra, aclara-, y expectantes, porque el público es el que al final va a decir si le gusta o no la película.

Algo acostumbrado estarás al Festival, ya que no es nada nuevo para ti…

Sí, yo soy el “abuelo cebolleta” de videocreación, porque el primer premio que yo gané en mi vida fue en el Festival de Málaga en el 2001 con el corto ‘Café’ protagonizado por Andrés Gálvez y Paz Vega, que era una peli de cine negro que yo no sabía cómo iba a funcionar. Fue el primero que gané en mi vida. Además, en videocreación del Festival de Cine de Málaga don lo que yo ya decía “puedo morir tranquilo porque he ganado en el Festival de Málaga”, y justo años después vinieron premios también en esta categoría para ‘Irene y Rebeca’, ‘Corporación’, y el año pasado ganamos una mención del jurado por ‘Napoleón’. Raro ha sido el año que no tuviera algún trabajo seleccionado. De hecho, sigo participando este año en el certamen de Cortometrajes del Festival con ‘Objetivo violeta’ y que es también finalista.

Por partida doble, entonces.

Doblete, este año doblete. Estoy como Antonio de la Torre en los Goya, que estaba nominado por actor protagonista y por secundario. Lo que pasa es que él no se llevó nada…A ver si le damos la vuelta nosotros.

Ahora, presentas tu primer largo, ¿qué es lo que va a encontrar el espectador en la película?

Para empezar, esperemos, que una película que no decae en ningún momento. Una película que quiere jugar con la sensibilidad, más bien plantear una sensibilidad distinta a los que se encuentra el espectador cuando ve una película de cárcel. Suelen ser muy extremas, con clichés muy acentuados: funcionarios hostiles, presos locos por fugarse, motines cada dos por tres, y nosotros hemos jugado con un patrón que era la normalidad en la cárcel. Pero esa normalidad, contrastada por el punto de vista de alguien completamente ajeno como es nuestro protagonista. Un ejecutivo que por vicisitudes de la vida acaba “enchironao” en una prisión de Málaga y él va con un plan, que es hacer creer que no va a la cárcel, sino a estudiar un máster de Economía y Empresa en Michigan.

Un tío como Antonio tiene una desventaja y es que no conoce cómo es el mundo carcelario y cuáles son las pintas y seres habituales de la cárcel o cómo es la jerarquía, tanto en funcionarios como en internos, pero luego tiene una ventaja sobre todo los presos y es que es más largo que un día sin pan. Es un tío muy inteligente, muy observador, analítico, hasta el preso más chungo que se cruce lo sabe poner a su favor y esperemos que el público pueda identificar con ese contraste de situaciones.

Es muy de actualidad el tema, aunque se haya iniciado hace tres años el proyecto. Gente del poder que se ve en esa situación, pongamos por caso Bárcenas.

Los “malayos”, como Roca, Bárcenas… Hay una historia muy curiosa, y es que empezamos a idear esta historia en octubre del 2011, decidimos abandonar el cortometraje original, porque no lo queríamos repetir, y empezamos a escribir la historia de este ejecutivo que entraba en la cárcel por malversación, delitos financieros, y a los dos meses de empezar a trabajar en la historia se convierte en un boom la historia de un duque que de repente tiene una fundación, una mujer vinculada a la Casa Real y nosotros diciendo “¡madre mía! Se van a creer que nos estamos copiando”. Pero es que la realidad siempre supera la ficción.

Es además una película que habla sobre las segundas oportunidades y que, también, siendo una crónica o drama penitenciario tiene bastante puntos de comedia ¿no?

Sí, yo creo que la mejor forma de hacer reflexionar y llorar es a partir del humor y viceversa. Lo más triste es ver a alguien tratando de ser feliz donde no lo puede ser. A mí me cuesta catalogarlo como drama o como comedia. Es una película que va sobre la vida y en la vida de cárcel -he hablado con muchos internos, advierte-, y hay días que están verdaderamente asustados, otros están que se comen el mundo, otros escondidos en una esquina hinchándose de llorar, porque no pueden ver a sus familias, otros en el patio tirados al sol y, de alguna forma, lo que queríamos reflejar en la película era esa amalgama de sensaciones que pueden vivir dentro de una historia cotidiana y en nuestra trama no hay intentos de fuga ni motines, hay personas que se relaciones, que aciertan, se equivocan, tratan de mejorar.

En cuanto a la historia carcelaria, es algo que también vimos satisfactoriamente en el corto de ‘Tres razones’, ¿hay alguna razón especial para seguir con la temática?

Para empezar, yo es que no conocía la cárcel, sino los clichés de cárcel por películas tipo ‘Fuga de Alcatraz’, ‘Cadena Perpetua’, y tantas películas. Es un género el carcelario que tendría su propia estantería en el videoclub -ahora que ya la existencia del videoclub…-. A mí me trastocó tanto conocer la cárcel de verdad que dije aquí hay un punto de vista que no se cuenta. Cuando rodamos ‘Tres Razones’ era octubre de 2009, al mes y medio se estrenó la película ‘Celda 211’. Entonces, mucha gente nos dijo “vais a coger el cine de cárceles de moda” y yo decía “vaya, estupendo” y al final resultó que no tenía nada que ver con nuestra película ni con la forma que nosotros tenemos de enfocar el mundo de la cárcel. Hemos querido partir de lo cotidiano, cómo trapichean, cómo se ríen, cómo lloran, cómo sufren, cómo se relacionan y todo eso, desde el punto de vista de un depredador que es Antonio, que va con un plan que no se achanta delante de nadie.

¿Cómo ha sido ese desarrollo desde que comenzáis la historia hasta que ahora mismo se presenta en el Festival de Málaga?

Hemos pasado momentos muy complicados. Hemos vivido un cambio de Gobierno, con lo que conlleva un cambio en la Administración General, nos sumó el 21% de IVA, algo que agravó mucho a la hora de enfrentarse a hacer números para hacer la película. Vivimos un cambio también en instituciones penitenciarias, por ejemplo, nosotros teníamos permisos para poder rodar en la prisión de Alhaurín y de golpe y porrazo dos meses antes de rodar nos quedamos sin el permiso, porque nos lo anularon “por motivos de seguridad nacional”. Obviamente son sus cárceles y ellos son los que tienen que decir si sí o si no, pero a nosotros nos dejaron rotos. Aun así, hemos tenido mucho apoyo del Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre, de su director, Ángel Herbella; de ACAIP, que es el Sindicato de Funcionarios; y de muchas personas de Alhaurín que han velado porque nosotros pudiéramos trabajar allí, pero no fue posible.

Buscamos alternativas. Centros, institutos, algo que pudiera parecer una cárcel y al final, encontramos la Prisión Provincial de Málaga, que está en Cruz de Humilladero, muy deteriorada y nos planteamos no hacerlo allí hasta que vimos lo que nos costaba levantar platós, así que lo que decidimos fue limpiar la cárcel con lo que nos iba a costar levantar esos platós y ya conseguimos rodar en una cárcel con una historia que… imagínate, de la Guerra Civil.

¿Hay alguna anécdota más que sea destacable y que haya ocurrido durante el rodaje de la película?

Para empezar, si en un rodaje mío no llueve, no es un rodaje mío. En todos mis rodajes, llueve, yo creo que si hay un problema de sequía en España debería de llamarme porque yo consigo llueva en cualquier época del año. De hecho, llegamos a pintar el patio de la cárcel y la misma noche nos granizó.

Las anécdotas llegan cuando estás rodando en un escenario que es una cárcel y está poblada por funcionarios de Alhaurín que nos hacían cameos como funcionarios, pero también por internos de la cárcel en tercer grado, que son los que pueblan nuestro patio, pues entonces esa relación interno-preso que se vive con respeto y con normalidad en Alhaurín la teníamos allí también.

Y anécdotas en plan “Bienvenidos a la nave del misterio…” -en relación al programa de Iker Jiménez, ‘Cuarto Milenio’-, ocurrieron cosas muy raras. Muy muy raras. Vigilantes se nos fueron tres asustados, yo no sé si era por que se escuchaban voces o si era gente que se escondía a visitar el rodaje de madrugada, pero tuvimos historias que se cuentan más para Iker Jiménez que para una película de cárcel. Ocurrieron cosas muy extrañas, pero rodamos muy rápido. Lo hicimos en 25 jornadas, estuvimos ocupados un mes entero en la cárcel.

Y volviendo del más allá a la película, el equipo artístico, técnico, director, etc. son malagueños, viene a demostrar el talento malagueño y andaluz, ¿no?

Para mí es algo lógico. Vamos a ver. No digo que Málaga sea lo mejor del mundo -que lo es-. Quiero decir, me parece un proceso lógico el que yo antes de buscar fuera mire qué tengo aquí en Málaga. Ya conocía a los cinco protagonistas, sobre todo a los cuatro principales por ‘Tres razones’ y sabía que darían el 150%, entonces, claro que es goloso que te vengan nombres televisivos y que te digan con esto vendemos lo más grande, pero hay una deuda de equipo cuando estuvimos en Alhaurín hicimos una piña y dijimos ojalá esto salga adelante, y ha salido.

Es el primer largometraje malagueño que concursa como mejor película en el Festival de Málaga.

Tampoco queremos vender la piel del oso antes de cazarla. El triunfo es estar. Siendo la primera película completamente malagueña, estamos muy contentos y felices de la acogida que ha tenido la película, el saber que se han vendido tan rápido las entradas para el Cervantes. Sé que la gente tiene ganas de que le guste la peli y nosotros esperamos no defraudar.

En cuanto al estreno en la cartelera nacional, ¿hay cerrado algo?

Aun no tenemos distribuidora. Se está negociando con muchas, y muchas quieren esperar a ver la respuesta que tiene el Festival de Málaga. Si Málaga da buena respuesta, pues será un poquito técnica de mercadillo de Huelin -¡que me la quitan de las manos,oiga!-, y si no, habrá que ponerle lacitos. Sí sé que la gente le saca muy buena crítica.

Aun con este largo en pleno estreno y promoción, ¿hay algún otro proyecto gestándose?

Claro que sí. Hay una cosita que aun no la quiero sacar a la luz porque no quiero gafarla, pero si va bien ‘Michigan’ en el Festival, nos espera pasar varias noches muy intentas… Estamos preparando un thriller urbano que sería por todas las calles de Málaga. De género negro, pero ciudadano. Una historia comprometida con los tiempos que corres y que si Dios quiere estaremos rodando para finales de año. Estamos en el proceso de vender primero una, y luego nos vamos con la otra.

Lo que quiere decir que no nos va a dejar sin disfrutar de más largometrajes.

Hombre, yo soy narrador. Si no era dibujando, era escribiendo, dirigiendo. Lo que quiero es ver la reacción de la gente y si ‘Michigan’ que se ha hecho en un periodo muy limitado y con una condiciones muy limitadas dan buen resultado, eso impulsa en que te den más oportunidades. Entonces, la siguiente ya entramos en un género que sería el thriller, la fórmula de todo pasa en una noche, en Málaga, con persecuciones, coches volando, explosiones… Tampoco quiero desvelar mucho, pero transcurrirá durante la noche de Halloween.

La película de la que nos hablaba Enrique es ‘Noche de brujas’, cuyo proyecto de película se ha presentado en el transcurso del Festival de Cine de Málaga y que será protagonizado por Juanma Lara y José Coronado.


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