En la Tuna, además de ‘clavelitos’, también hay rosas


Es oír hablar de la tuna y a la gran mayoría de personas se les viene a la mente un grupo de jóvenes muchachos, aunque a veces no tan jóvenes, vestidos de negro, con capa (por favor, no piensen en Batman…), ataviados con todo tipo de instrumentos musicales entre los que no falta la pandereta, y apostados bajo un balcón o rondando a parejas enamoradas por las calles de la ciudad reclamando “aquel lunar que tienes, cielito lindo, junto a la boca”.

Una estampa muy tópica que durante años ha servido para describir a estos grupos musicales con alma de universitarios a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Imagen que en Almería, desde hace unos años, ha roto con la tradición no escrita de ‘only for men’ mostrado su lado más femenino con la fundación de la Tuna Femenina Universitaria de Almería (TFUAL), pues en la tuna, además de ‘clavelitos’, también hay rosas.
Como dice la canción, las chicas son guerreras
Y es que esta tuna, compuesta íntegramente por mujeres, soplará el próximo mes de abril las velas de su segundo aniversario tras consolidarse como tuna propiamente dicha en el año 2014. Una labor que comenzó allá por el año 2012 cuando, tras un pasaclases de la Tuna de Derecho, dos universitarias decidieron probar suerte y montar la primera tuna femenina de la UAL que, después de un periodo de dos años como tuna novata, finalmente consiguió formarse de manera oficial junto a una quincena de chicas, contando así con un total de cinco fundadoras, o primeras veteranas.

Actualmente la TFUAL cuenta con alrededor de una veintena de chicas entre sus filas, divididas al cincuenta por ciento, más o menos, entre veteranas y novatas. Una distinción formulada a partir de la experiencia que no está condicionada al tiempo (ni mínimo ni máximo) para pasar de un grupo a otro, aseguran sus componentes, pues las más veteranas cumplieron el pasado abril un año como tales.

Conjunto que, a pesar de que cada tuna tiene un funcionamiento distinto y tiene sus propias características (independientemente de que sea femenina o masculina), en general, guarda muchas similitudes con cualquier otra tuna masculina, obviando el hecho de que no disponen de un instrumento ‘por pura física’ como ‘señalaron’ algunas de las chicas durante la entrevista concedida a Aula Magna; pues en materia de actuaciones “funcionamos igual, vamos a los mismos actos, bodas, aniversarios, bautizos, comuniones, fiestas, certámenes, etc.”, comentaba Alba González, veterana de la TFUAL. Algo que cada vez se hace más presente puesto que las formaciones compuestas por mujeres están en auge y “poco a poco se suman más tunas femeninas y se acepta más el hecho de que existimos y estamos en el ambiente”, aunque ellas son más de rondar a los chicos y dejarles las chicas a sus compañeros masculinos.

De este modo, con su formación, estas tunantes han inscrito a la Universidad de Almería en la corta lista de universidades españolas (apenas diez) que cuentan con una tuna femenina. Una situación que, a través de las reuniones que organizan los Consejos de Estudiantes en Andalucía, donde se suelen comentar todo tipo de actuaciones y asociaciones de cada universidad, se ha corrido la voz de que en Almería se montó una tuna femenina y ahora están surgiendo nuevas. De hecho, según comentan las chicas de la TFUAL, “hay muchas tunas en proyecto, tunas novatas, en Granada, Córdoba, Sevilla, Cádiz, Murcia y León, que conozcamos”.

Requisitos básicos para ser tunante

El requisito indispensable para formar parte de la tuna es ser, o haber sido, estudiante universitario (en este caso, universitaria), sin importar la universidad de origen. Como se diría en la mafia, ‘una vez que se entra en la tuna, no se sale’, y no es porque haya peligro de muerte, sino porque dada la hermandad a nivel nacional que existe entre las diversas tunas, aunque un miembro se mude y deba abandonar su tuna natal, siempre será bien recibido, si desea continuar, en alguna tuna del lugar de destino.
Cartel de la TFUAL escrito en verso para animar a que se unan más chicas.
En este caso, el método de ‘captación’ que utiliza la Tuna Femenina Universitaria de Almería es, durante sus pasaclases, realizarles un breve y conciso cuestionario a las alumnas donde les preguntan: ¿os gusta viajar?, ¿la música?, ¿la fiesta?, ¿queréis hacerlo todo gratis?; “si la respuesta a todo es que sí, la tuna es vuestro sitio”, comenta Alba González cual slogan; el cual podrían incluir en su cartel, que está escrito en verso para hacerlo “más romántico y bonito”, algo que lo hace muy gracioso y llamativo.

Como se puede ver, en ningún momento piden dotes musicales o de canto en sus requisitos, y el motivo es porque “no hace falta saber música o cantar; con tener ganas de aprender sobre música, que le guste viajar, disfrutar y hacer disfrutar a la gente es suficiente”, comentan todas. Una actividad que, confiesan, sirve de válvula de escape; además de aprender música gratis, por eso animan a todas las chicas que quieran a que se unan, pues consideran que

“Estar en la tuna es una experiencia muy bonita que si estás en la universidad la tienes que vivir”.

Por lo general, salvo que ya se sepa tocar algún instrumento previamente, se suele empezar por uno solo para después aprender a tocar alguno más. Eso sí, para toda buena tunante, hay que aprender a bailar la capa y la bandera de la tuna y la pandereta, además de tener un instrumento principal, a elegir entre el gran abanico de posibilidades del que disponen, como la guitarra, bandurria, laúd, caja, bongos, trompetas, acordeones, violines, instrumentos hispanoamericanos, y un largo etcétera, puesto que, si es un instrumento y suena, se puede adaptar al amplio repertorio musical con el que cuentan, que aunque muchos no lo crean, hay canciones más allá del ‘clavelitos’.

En definitiva, para ellas lo importante es aprender los valores de lo que significa la tuna, que pierdan la vergüenza, que quieran aprender el origen de la misma y porque se sigue la tradición. Un proceso que suele ser de un año, más o menos el requerido para manejar bien un instrumento musical, pero eso depende de cada persona.

Lo mejor de la tuna es…

Para sus integrantes, lo mejor es la propia tuna, la amistad y la hermandad que se crea entre ellas, “se hace familia, somos gente de distintas universidades que vivimos en diferentes sitios y la tuna nos ha servido para unirnos y conocer a más gente”. Algo completamente normal, pues pasan muchas horas juntas en los ensayos, los viajes,… “como una gran familia, con lo bueno y lo malo, nos queremos”. Además, “se economiza mucho en trajes de fin de semana porque salimos con el de la tuna, y el negro pega con todo”, añaden entre risas las chicas.

“A través de la tuna vives experiencias que no las vivirías de otra manera, como conocer a gente de todo el mundo”

Formar parte de una tuna les da el privilegio de poder viajar mucho, hacer amistades en los certámenes a los que van, tanto dentro como fuera de España. Algo normal dado la gran historia que tienen las tunas y a los tiempos que se remontan, pues a día de hoy se pueden escuchar tunas en países como Puerto Rico, Perú, Colombia, México, Chile, Bolivia, Portugal, incluso en Holanda. Un nexo de unión que crea un hermanamiento entre tunas y que “ahora gracias a ella, tenemos casa en casi todas las ciudades de España” comentaban sonriendo las componentes de la TFUAL; y es que donde esté la tuna, que se quite el CouchSurfing.

“A cada sitio que vamos tenemos muy buena relación con todas las tunas. Entre las femeninas tenemos mucha unión, incluso tenemos un grupo con todas ellas y hablamos mucho”

Lo que ha unido la Tuna, que no lo separe nadie
A fin de cuentas, podría considerarse a la tuna como una asociación universitaria y cultural al mismo tiempo, que fomenta las tradiciones típicas españolas, como la música, a la vez que las estudiantiles. Por ese motivo, la Universidad les aporta el lugar de ensayo y corre a cargo de los costes en papelería y publicidad cuando se requiere, las becas de la tuna, las capas de baile, la bandera; a lo que habría que sumar el transporte para ir a certámenes. Una ayuda que la Tuna Femenina Universitaria de Almería agradece muchísimo, junto al ofrecimiento de la posibilidad de hacer algún certamen, “pero no hemos encontrado el momento para poder hacerlo realidad, pues requiere mucho trabajo y organización y como estudiamos no tenemos mucho tiempo, pero notamos que la UAL nos apoya al 100%”.

De este modo, a pesar no disponer del tiempo suficiente para organizar su propio certamen, si han podido hacer un hueco, entre libro y libro, para participar este próximo sábado, 7 de noviembre, en el Festival de Tunas ‘Maese Colillas’ que organiza la Tuna Universitaria de Almería en beneficio de uno de sus miembros en el que, además de la TFUAL, participarán como invitadas la Tuna de Derecho de Almería y la Tuna de Ciencias de Granada. Fecha a señalar en la agenda junto al encuentro de tunas femeninas que se llevará a cabo los días 13 y 14 de este mes en Málaga.

“Si quieres reconquistar a alguien, nos tienes que llamar; y si quieres conquistar también. Y si quieres cantarle una serenata porque ya estás harto, también”


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