“Acabas conociéndote a ti mismo de una forma que ni pensabas que podrías ser”


El malagueño Raúl Jiménez de Linero, de 24 años, es estudiante del último curso de Comunicación Audiovisual en la UMA y beneficiario de la beca PIMA, un programa de movilidad académica que permite a los universitarios cursar un semestre en una institución académica iberoamericana, con la que pudo ser alumno de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) desde julio hasta diciembre del 2015.

Según el comunicador, “el permitirte estudiar en la universidad y la cantidad económica mencionada, son las únicas aportaciones de esta beca, ya que el alojamiento debe correr a cuenta de cada uno“. Por ello, tras una larga búsqueda de residencias y pisos, tomó la decisión de alojarse en una residencia universitaria bastante céntrica, “en la cual me fue realmente bien, ya que convivía únicamente con argentinos y no con personas en mi misma situación, que era lo que más buscaba en este caso”. Hito Tres Fronteras.

¿Qué ayudas y facilidades te ofreció la UMA para realizar el intercambio?

Me enteré de la existencia de esta beca por pura casualidad, buscando información en internet sobre movilidad. A pesar de que, a mi parecer, está bastante mal anunciada por la Universidad de Málaga, o al menos en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, lo cierto es que me he sentido bastante ayudado.

El problema fue que cada beca de movilidad se debe solicitar durante el curso académico anterior al que se quiere viajar. Durante ese año, me encontraba en Salamanca estudiando mi tercer curso gracias al plan de movilidad Sicue-Séneca, provocando que me fuera imposible asistir a las reuniones o tutorías informativas. Aun así, gracias a la ayuda Sofía Quero, responsable de Iberoamérica en Relaciones Internacionales de la UMA, pude realizar todas mis gestiones ya que me facilitó mucha información y trámites, por lo que estoy muy agradecido.

¿Habías participado anteriormente en algún programa con características similares?

Pues como he mencionado anteriormente, justo el curso académico anterior, tercero de carrera, lo estudié en la Universidad de Salamanca gracias a la movilidad Sicue-Séneca. A pesar de tratarse de otro plan de movilidad, la experiencia fue totalmente distinta ya que, aunque me marchara de mi ciudad y universidad para estudiar en otra, al tratarse del mismo país, no dejó de ser algo similar. Sin embargo, las condiciones y cambios culturales que encontré al llegar a Argentina, aún teniendo el castellano como mismo medio de comunicación, fueron bastante grandes. De igual forma, las dos experiencias me han aportado mucho. Caminito en el Barrio de La Boca en Buenos Aires.

¿Qué crees que diferencia esta beca del resto?

Pues lo que más destaco y valoro de esta beca es la posibilidad de poder caminar y camuflarte entre alumnos de una universidad que no solo no está situada en tu misma ciudad, o en otra española, o incluso en cualquier otra europea, sino que te da la opción de hacerlo en otro continente, lejos de los tuyos o de tu zona de confort. Y en este caso, de poder estudiar en un país perteneciente a América latina, donde en comparación a Europa, se aprecian muchísimas diferencias, que aunque suenen a tópicos, se comprueban con el día a día.

Por otro lado, otra tema en el que si noté diferencia fue el económico. Lo cierto es que la ayuda que se te otorga llega a ser incluso inferior a la ofrecida para las becas Erasmus, por ejemplo, aunque estas estén previstas de forma mensual y no en un único pago. Sin embargo, sólo el precio del vuelo hasta llegar a Argentina, ya se llevó casi la cuantía completa de la ayuda, teniendo que hacer uso de mi economía propia cada mes. Por el resto del funcionamiento, creo que puede llegar a ser bastante similar a cualquier beca de carácter movilidad.

¿Qué te incitó a participar en una experiencia como esta?

Pues como describo anteriormente, el conocimiento de la existencia de esta beca me llegó un poco de casualidad al estar informándome, a través de internet, sobre la beca Erasmus ofrecida por la UMA. Sin embargo, esta opción me convenció mucho más. Pese a tener que descartar lo que podría ser un buen aprendizaje de inglés gracias a estudiar en una universidad europea y aceptando la comodidad que podría ofrecerme hablar en castellano, me pareció realmente interesante que se ofertara este tipo de ayudas.

En primer lugar pensé en viajar, en poder visitar América latina una vez instalado en una ciudad en la que poder alojarme sin descuidar o pausar mis estudios. También me llamaba mucho la atención poder descubrir cómo sería el sector audiovisual, al que quiero dedicarme, teniendo la oportunidad de conocer y comparar. Por último, me incitaba mucho la idea de poder conocer gente totalmente diferente a la que puedo conocer en Málaga, comunicarnos y compartir nuestras culturas una vez conocida las suyas. Una vez llegué a Argentina, no solo no me arrepentí sino que estaba encantado. Pucará de Tilcara.

¿Qué diferencias crees que existen entre la UMA y tu universidad de acogida?

Una vez instalado en la ciudad y con el comienzo de las clases en la Universidad Nacional de Córdoba, fueron mucho los aspectos que me llamaron la atención en comparación con la UMA, y que hicieron que mi estancia allí fuera bastante buena. Lejos de tratarse de una universidad más, que al fin y al cabo es lo que es, me sorprendió muchísimo ver, como aun siendo clases más numerosas que aquí, la relación alumno profesor era el punto de partida de toda clase. Me dio la sensación de que la jerarquía que puede aparecer entre ambos roles, no estaba presente.

De esta forma, el profesor llega a clase y no explica su teoría, termina y se marcha a casa como quizás puede ocurrir aquí, allí sentía como había más diálogo y debates explicativos. Obviamente si se imparte una lección teórica, pero el profesor se interesa por la opinión de los alumnos, lanza preguntas y crea una atmósfera en la que aparece mayor interés por asistir a clase. Algo realmente bueno. Cosa que me pareció bastante curiosa y que siempre comento a modo anécdota, es que el profesor se sepa el nombre de todos los alumnos y se dirija a ellos como tal, algo que hasta el momento no había vivido nunca en la universidad.

Ya de cara a mi sector, sí pude apreciar como las instalaciones audiovisuales (plató de televisión, fotografía, aulas con ordenadores, etc.) dictaban mucha diferencia con las de la UMA. Las prestaciones son mínimas, quizás antiguas, y sí es cierto que en mi primera clase de “Realización de Géneros Televisivos”, cuando llegué al plató y vi que era un aula atrezzada con cartón y focos luminosos, pensé que dónde me había metido. Pero rápidamente me sorprendió su forma de trabajar, y es que con bajos recursos consiguen realizar proyectos de muy buen resultado. Esto me permitió aprender a moverme en diferentes situaciones, fuera de mi comodidad, y a comprender y valorar como mientras en la UMA peleamos por la burocracia que supone el préstamo de materiales como una cámara, allí ni siquiera disponen de plató como tal, menos de ese sistema de préstamo. El estudiante de Comunicación Audiovisual en Puerto Madryn.

Por último, me pareció bastante curioso el tema de las asignaturas optativas. En la Facultad de Artes de la UNC se imparten carreras como Cine y Televisión, que es la que cursé; Teatro, correspondiente a Arte Dramático en España; o Música, entre otras. Lo destacable de esto, es que se te permite matricularte en optativas de cualquier carrera dentro de la misma facultad y no únicamente de la tuya como ocurre aquí. Gracias a esto, pude estudiar todas mis optativas de la carrera Teatro y así cubrir esa falta en algo que me parece bastante interesante y que de no haberme marchado de intercambio, no hubiera podido estudiar.

¿Qué es lo que más te sorprendió de esta experiencia? ¿Y del país de acogida?

Al tratarse de Córdoba, la ciudad en la que realicé mi intercambio, ciudad meramente universitaria más en Nueva Córdoba, barrio en el que viví, no noté mucha diferencia los primeros días. Además, junto a Buenos Aires, es una de las ciudades más desarrolladas del país, así que en principio no extrañé mucho mi entorno de aquí. Pero con el paso de los días, lo que más me sorprendió de esta experiencia fueron las personas. Te das cuenta como llegas a una residencia tan lejos de tu país y ves como quince argentinos te reciben como uno más, luego tus compañeros de facultad, los dependientes de las tiendas y así todos. Empiezas a comprender lo que ellos llaman chamuyeo, o lo que es lo mismo, el arte argentino de convencerte con las palabras.

Una cultura que en principio, para uno mismo, no se aleja tanto de la nuestra pero que rápidamente ves que se diferencia en casi todo. Y que el valor del mate va mucho más allá de beber agua con hierbas en un recipiente babeado por todos. El mate es motivo de celebración, de reunión, es momento en el que te olvidas de los problemas y charlas con la gente, les conoces, conoces una cultura en la que te añaden de primeras. Los argentinos son mucho de unión, cercanos y protectores. Me sorprendió muchísimo como allí todo el mundo lleva su mate siempre encima, y ese momento en el que lo tomas en grupo te hace todo más llevadero; hasta en clase toman mate y lo comparten con el profesor. Ese estilo de vida, quizás filosofía, tan vivo y humano de tú a tú, o de vos a vos, fue lo que más me sorprendió de esta experiencia, a pesar de ser un gallego pelotudo como ellos llaman a los españoles. Punta Tombo.

Cuando sales de Córdoba y empiezas a viajar por el país, es impresionante ver todo lo que tiene. Puedes ver todo tipo de paisajes y construcciones que quieras visitando desde el norte hasta el sur. Sí me sorprendió las diferencias tan grandes que existen entre una provincia y otra; ver como por ejemplo el norte no está tan desarrollado y hay tanta pobreza, muy contrario a la capital o al sur, donde además hay verdaderas bellezas naturales. Esto te hace pensar y valorar realmente de dónde vienes y lo que tienes. De igual forma, me sorprendía y gustaba como sus ánimos siempre eran alegres y disfrutaban de sus reuniones y mateadas. En cuanto a paisaje, fueron las cataratas de Iguazú lo que más me impresionó.

¿Qué te ha aportado este intercambio personal y profesionalmente? ¿Crees que incrementará tus posibilidades profesionales en el futuro?

Este intercambio me ha aportado muchísimas cosas en todos los ámbitos. Cuando lo planeas te planteas como vas a seguir yendo a la universidad pero en otro país, y no profundizas más. Pero llega el momento de irte y te ves en un aeropuerto, sólo, con una única maleta y con muchas horas de vuelo por delante. Creo que es ahí donde empiezas a aprender cosas y no sabes si sientes miedo o valentía pero está pasando y te marchas ya. Llegas y tienes que organizarte todo, desde hacerte un visado, hasta encontrar donde vivir, pasando por toda serie de cosas.

Cuando comentaba a mis amigos que marchaba seis meses a Argentina, recuerdo como todos repetían la palabra vacaciones, sin embargo llegas y te das cuenta que estás sólo y dependes únicamente de ti para todo, no sólo para el disfrute. Un intercambio de este tipo te aporta mucha madurez, te enseña a desenvolverte en cualquier situación, te despierta y aprendes a valorar las cosas de una forma diferente. Particularmente, al haber conocido a tantísima gente en tan pocos meses, haber vivido y convivido con ellos y charlado tanto, lo que más me ha aportado esta experiencia ha sido el conocerme a mí mismo, ponerme a prueba y ver realmente qué tipo de cosas quiero a mi alrededor, así como las personas con las que quiero estar. Purmamarca en la provincia argentina de Jujuy.

Sinceramente, no sé si incrementará mis posibilidades laborales y profesionales el hecho de añadir a mi currículum que estuve estudiando en Argentina. Creo que este tipo de movilidad aporta mucho más a lo personal que a lo propiamente profesional, puesto que al fin y al cabo se trata de otra universidad más, con sus ventajas y sus inconvenientes. Sí es cierto que este tipo de intercambios te cambia como persona además de hacerte afrontar las cosas de otra forma y espero que eso sí me pueda ser valorado. De igual forma, gracias a la UNC, pude estudiar asignaturas relacionadas con la realización, el diseño o la interpretación de teatro dentro de la carrera de Comunión Audiovisual, algo que aquí no me hubiera sido posible hacer.

¿Qué consejos darías a aquellos estudiantes que vayan a realizar un intercambio?

Creo que el mayor consejo que puedo dar es que no escuchen a nadie y ni se lo piensen, que adelante. Como he dicho anteriormente, la universidad viene a ser una más, cosas mejores, cosas peores, pero te va a tocar estudiar igualmente. Pero el llegar condicionado con temas que te hayan podido contar puede hacer que no vivas el momento al completo ni bajo tu punto de vista. Recuerdo cuando dije que me iría a Argentina, rápidamente todos me hablaban de la poca seguridad, de los robos, de la violencia, de todo lo malo, y sí es cierto que llegas condicionado, llegas con miedo a qué puede pasar y obviamente no hay la misma seguridad que puede haber en nuestro país. De hecho, a casi todos los chicos de intercambio les robaron pero es algo con lo que se puede vivir. Aprendes a cómo manejarte, por dónde ir o no ir, donde esconder el dinero y ese tipo de cosas.

Aconsejo, totalmente, a que todo el que pueda que se marche. Es una experiencia única. Que salgan a conocer a las personas, que se preocupen de formar parte de esa nueva cultura que les rodea, y que sobre todo, viajen todo lo que puedan, porque del resto no hay que preocuparse, se va desarrollando de forma natural mientras acabas conociéndote a ti mismo de una forma que ni pensabas que podrías ser. Pero que sobre todo, que se disfrute.


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