Espacios para el conocimiento

Espacios para el conocimiento


Que la Universidad es un espacio para el conocimiento es algo que toda la  sociedad tiene claro, pero cada día es verdad que se le exige más. Desde  mediados del s.XX el paso por la universidad no solo va de la mano de la formación humanística, si no que se contempla como un ascensor social con vistas a igualar a los distintos sectores sociales.

Si la realidad social cambia la universitaria va de la mano, y el empleo, primera preocupación entre los jóvenes, se sitúa entre los objetivos más importantes de las instituciones. Así, hemos podido escuchar al rector de la Universidad de Málaga exponer cómo este ha tomado tal relevancia entre las preocupaciones de su Gabinete que se sitúa como una de las líneas de actuación, un objetivo que debe tener en mente en cada etapa del proceso formativo.

Esta apuesta por el empleo no debe dejar de lado el verdadero sentido de la Universidad, quien ya en más de una ocasión recalcaba el propio José Ángel Narváez. La Universidad está para formar humanamente, no solo profesionalmente. Hay que trabajar para que ambos objetivos vayan de la mano, no dejándose influir por las políticas estatales que poco a poco restan importancia al carácter humanístico de la institución para convertirla en una generadora de técnicos y obreros. Si históricamente la Universidad ha dado la diferencia de formación con respecto a otros procesos educativos, esta debe seguir preservándose.

El futuro de la sociedad se está formando en las aulas universitarias, y este no puede estar únicamente ligado a objetivos profesionales. Las salidas laborales deben ser tenidas en cuenta, marcarse como objetivo y no desligarse de la institución, pero no pueden hacerse con el control absoluto de la misma.

Es correcto y elogiable que desde los equipos de Gobierno se trabaje y se marque la necesidad de atender la empleabilidad de sus estudiantes, pero sin dejar de lado el carácter formativo social. Si no, el paso por la Universidad estará vacío, sin que se marquen los siglos de estudio que han hecho que un universitario tenga una base humana y un mayor conocimiento no solo de su especialidad si no del mundo que le rodea, junto a las herramientas para desarrollarse en él. Decenas de veces hemos trabajado por inspirar la necesidad en los estudiantes de que no solo se queden en las aulas, sino que conozcan todo lo que la vida académica les ofrece.

Como bien se expresó ante las decenas de estudiantes que ejemplificaron la unión entre universidad y empresa y ante la propia ministra de empleo, Fátima Báñez, rescatamos el  postulado esgrimido por el rector malacitano: “ahora tenéis el compromiso de demostrar que sois universitarios, no sólo profesionales sino que estáis formados humanamente, tenéis la oportunidad de demostrar vuestra formación, os invito a todos a creer en la Universidad, el conocimiento es una herramienta de desarrollo para la sociedad”. La Universidad del S.XXI es para todos, pero su base formativa y humanística debe continuar.


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