Cuatro estudiantes de la Universidad de Málaga han logrado la segunda posición en uno de los certámenes de ingeniería más exigentes del panorama universitario internacional. El equipo STAR —siglas de Student Team of Advanced Robotics— se ha proclamado subcampeón de la Global Drone Virtual Competition 2026, una competición organizada por MathWorks, compañía estadounidense de referencia en el desarrollo de software matemático y de simulación, en la que participan universitarios de todo el mundo.
El reto que planteaba la competición no era sencillo. Los equipos recibían un entorno virtual en tres dimensiones y debían programar desde cero los algoritmos —las instrucciones matemáticas que guían el comportamiento de una máquina— necesarios para que drones completamente autónomos, es decir, sin piloto humano, fueran capaces de completar rutas complejas, adaptarse a diferentes condiciones meteorológicas simuladas y ejecutar aterrizajes de precisión. Todo ello sin intervención manual en ningún momento del proceso.
Los cuatro integrantes del equipo malagueño, Laura Font, Liliya Bakhurska, Paula Mancilla y Yegor Radchenko, son alumnos de la Escuela de Ingenierías Industriales y cursan el Grado en Ingeniería Electrónica, Robótica y Mecatrónica. Su propuesta superó a la del equipo indio y solo quedó por detrás de un equipo italiano, que se alzó finalmente con el primer puesto.
Los tres equipos mejor clasificados recibieron premios en metálico, certificados de participación y la oportunidad de relacionarse con expertos en vehículos aéreos no tripulados —conocidos por sus siglas en inglés UAV, Unmanned Aerial Vehicles— de la propia MathWorks, lo que supone una valiosa conexión profesional para unos estudiantes aún en formación.
El equipo STAR forma parte del programa UMA Experience, una iniciativa del Vicerrectorado de Estudiantes de la Universidad de Málaga que apuesta por el aprendizaje basado en proyectos reales. El programa, heredero del antiguo Key-Project, busca que los estudiantes no se limiten a adquirir conocimientos teóricos en el aula, sino que se enfrenten a desafíos concretos trabajando en equipo y en contacto directo con empresas y organizaciones del sector.
Este segundo puesto a escala mundial pone de relieve tanto el nivel técnico de los estudiantes malagueños como la apuesta de la Universidad de Málaga por una formación de ingeniería orientada a la práctica y conectada con los retos tecnológicos actuales.
