Coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada (UGR) vive una jornada de protesta. La Delegación de Estudiantes de Psicología y Logopedia (DEPSYL) ha convocado el primer Paro Académico regulado en la UGR en diez años.
La movilización busca visibilizar el hartazgo del alumnado ante lo que describen como «conductas machistas, violentas e injustas» que persisten en el entorno universitario. Según los representantes estudiantiles, estas situaciones son «dolorosas, difíciles e indignantes» y los protocolos existentes no son suficientes para atajarlas.
El respaldo a la convocatoria ha sido masivo. Para hacerla efectiva, la normativa exigía las firmas de al menos un 15% de los estudiantes del centro. La respuesta superó todas las expectativas: casi 600 alumnos, de un censo total de 1.700, firmaron para apoyar el paro, demostrando un profundo malestar compartido.
Este paro es el primero que se celebra bajo la nueva normativa de participación estudiantil de la UGR, aprobada hace casi un año para adaptarse a la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU). Este marco legal establece un procedimiento oficial para convocar huelgas académicas, pero los estudiantes denuncian que el proceso ha sido «muy duro y lleno de trabas burocráticas».
La dificultad del procedimiento queda patente en que otras cinco facultades intentaron convocar paros por los mismos motivos, pero no lo consiguieron. Según los organizadores, las exigencias son «impensables» para centros con un gran número de estudiantes, lo que dificulta la movilización a gran escala.
La reivindicación central de los estudiantes es clara: la implementación de una formación obligatoria con perspectiva de género para todo el personal de la universidad, incluyendo alumnado, profesorado y personal de administración y servicios. Consideran inaceptable que la inclusión de estos contenidos dependa de la voluntad personal de cada docente.
Los alumnos manifiestan una «profunda preocupación» por la falta de conocimiento generalizado sobre la violencia de género. Argumentan que una formación reglada y transversal es la única herramienta eficaz para construir un entorno académico verdaderamente seguro, igualitario y libre de violencias machistas.
De forma paralela al paro, la Comisión de Igualdad de la facultad ha organizado actividades para fomentar la autoformación y la concienciación. Asimismo, se ha animado a toda la comunidad universitaria a sumarse a las manifestaciones convocadas en la ciudad de Granada con motivo del 25N.
