Estudiantes y profesores de la US acuden divididos al debate sobre el sufragio universal


Seis han sido las propuestas que ha recabado el proceso de debate, no exento de polémica, abierto por el rector Miguel Ángel Castro el pasado 14 de febrero para reformar el Estatuto de la Hispalense. Solo 31 de los 285 claustrales han presentado algún documento. El PAS al completo se ha abstenido de participar en la presentación de propuestas.

Los documentos, a los que ha tenido acceso Aula Magna, evidencian una fuerte división entre estudiantes y profesores sobre quién debe elegir a la máxima autoridad universitaria, si el Claustro como representante de la voluntad general, o toda la comunidad a través del sufragio universal. Actualmente la Universidad de Sevilla es la única institución de educación superior española que contempla la elección mediante el parlamento universitario.

El CADUS frente a 16 claustrales

Un grupo de 16 claustrales estudiantes defienden mantener el actual sistema de elección mediante Claustro Universitario. La moción, que será defendida por Julio Asencio, estudiante de Farmacia y Rubén Manrique, perteneciente a Biología, se escuda en “la baja participación estudiantil como tónica habitual de las elecciones a rector de las diferentes universidades españolas”, utilizando de ejemplo justamente los recientes comicios de la UPO. Para este sector estudiantil, elegir al rector mediante Claustro “es el sistema más garante de la autonomía universitaria” y “el más equilibrado y representativo” para evitar “asimetrías” entre centros grandes y pequeños.

En la posición contraria se posiciona el Consejo de Alumnos de la US (CADUS), cuyo delegado, Álvaro Rodríguez Távora, defenderá la implementación del sufragio universal, por entender que “es la forma más democrática y horizontal de participación universitaria” dentro de las opciones contempladas en la LOMLOU. El CADUS justifica la iniciativa en su escrito en la idea de que “la universidad debe ser un espacio transparente, crítico, horizontal y democrático”.

Una división que contrasta con el consenso alcanzado entre los representantes estudiantiles en 2012, cuando se volcaron para pedir el sufragio universal. El CADUS ha valorado duramente esta circunstancia para Aula Magna. Helena Quintas, delegada del CADUS, entiende que estos 16 claustrales “han presentado una propuesta que no solo no refleja el sentir del estudiantado sino que es contrario a él” y reprocha que “su propuesta no está respaldada por ninguna consulta al estudiantado”, por lo que estos representantes “hacen oídos sordos a las numerosas ocasiones que los estudiantes se han pronunciado a favor del sufragio universal”. Valoración distinta hace Mª Victoria Castilla, representante del sector C en la Mesa del Claustro. Castilla considera que “el sector de alumnos somos un grupo muy amplio, 90 personas distintas, adultas y críticas”, lo que genera “una diversidad de opiniones que veo muy positivo”. Preguntada por la división que supone en el sector estudiantil, Castilla le ha quitado hierro “esto nos ayuda a ver distintas propuestas”. “Era imposible llegar a un común acuerdo en un tema tan controvertido”, entiende la representante.

Sector B y sector A del profesorado, en bancadas opuestas.

Menos sorprendente es la división entre el profesorado. Un grupo de claustrales del sector B, que agrupa desde interinos y asociados a contratados y ayudantes doctores, encabezado por Víctor Molina de ADIUS, reclamará una vez más que el rector sea elegido por toda la comunidad universitaria, dejando al Claustro la potestad de controlarlo y revocarlo. En la bancada contraria encontrarán a cuatro profesores funcionarios, del sector A, que abogan por el mantenimiento del Claustro como órgano elector de la máxima autoridad académica. Además este grupo propone aminorar el peso del sector B, hasta el 6% respecto al 10 actual.

CADUS y ADIUS recaban firmas por el sufragio universal

A las puertas del Claustro de los días 30 y 31, ADIUS y CADUS han presentado casi un centenar de firmas para insistir en su reivindicación de devolver la capacidad de elegir al rector a toda la comunidad universitaria. Un gesto simbólico dado el inminente debate de justamente esa cuestión, pero que cumple con la forma establecida por el Estatuto de la Hispalense para ser reformado.


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