Experiencias y oportunidades tras un año marcado por la pandemia

Experiencias y oportunidades tras un año marcado por la pandemia


Este año 2020 permanecerá en los libros de Historia como el “año de la pandemia”. La COVID19 ha supuesto importantes cambios y una rápida adaptación por parte de todas las universidades españolas.

El paso a la enseñanza virtual, el teletrabajo y la adaptación de los espacios a las medidas de seguridad se han llevado a cabo en un tiempo récord, con la apuesta decidida por la continuación de la docencia y el principio de que “nadie pierda el curso”.

Protocolos especiales, financiación extra e incertidumbre han sido los protagonistas durante todo el año. Pero los grandes afectados también tienen voz. La comunidad universitaria ha sido quien de verdad ha trabajado para que el virus no llegue a la universidad. Una labor que ha demostrado una vez más la coordinación de las instituciones y su compromiso social.

Desde Andalucía, analizamos cómo han vivido estos meses diferentes miembros de los sectores que componen la comunidad académica.

Desconcierto, saturación y criterios de evaluación injustos para los estudiantes

Está claro que el 2020 ha sido un año muy difícil para todos, también a nivel académico. Un curso que ha supuesto una prueba de fuego para todos los que componen la comunidad universitaria, sin distinción. Y es que, en cuanto al sector de los estudiantes se refiere, sus integrantes han tenido que afrontar el reto de cambiar, de la noche a la mañana, de una docencia ‘tradicional’, en formato presencial; a una modalidad telemática. Reconversión docente que, cabe señalar, no estaba lista para que la transición entre una y otra fuese natural.

Por esta razón muchos estudiantes consideran que el ‘curso Covid’, como ya se le conoce al 2020, “ha sido un desastre total”. El principal motivo para calificarlo así ha sido una “organización cero y mala previsión de los profesores”, apunta J.A., estudiante de Ingeniería Informática que prefiere mantener su anonimato. Dos razones que vienen acompañadas de otras quejas, como la falta de información dirigida específicamente a los estudiantes, tanto por parte del Consejero de Universidades, Rogelio Velasco; como por parte del ministro, Manuel Castells.

En este sentido, las Universidades, como entes autónomos, han tratado de facilitar toda la información de la que disponían a sus estudiantes, así como cualquier ayuda que fuese necesaria. Pero, como se ha comentado, las limitaciones y la inexperiencia a la hora de pasar a una modalidad docente 100% telemática han pillado por sorpresa a todo el mundo; dificultando así algunos aspectos que los estudiantes reclaman.

Las evaluaciones, el principal problema

“Parecía un concurso de la televisión”, así define J.A. algunos de los exámenes realizados al señalar que “han pasado de ser pruebas en las que evalúan tus competencias, a ser pruebas contra reloj”. La razón es que, señala, en algunos exámenes han tenido que responder alrededor de 15 preguntas en un margen de tiempo que rondaba los 10 minutos. “No te da tiempo a razonar una cuando ya te piden la siguiente. Y dicen que si nos dan más tiempo, nos copiamos”, denuncia este estudiante. Una queja que se ha generalizado entre este colectivo, que insiste en que deberían haber buscado otros métodos como la evaluación continua, proyectos o presentaciones para evitar que, quienes fuesen a hacerlo, pudiesen copiarse; y evaluar así realmente las competencias de los alumnos. Metodología que, por supuesto, debe adaptarse a las circunstancias de cada Grado o Máster.

Pero las dificultades docentes no acaban ahí, ya que la carga de trabajo ha sido aún mayor que en la ‘era pre-covid’ pues “antes era una práctica cada 2-3 semanas. Ahora 5 actividades complementarias, 4 ejercicios y defender la entrega de la semana pasada. Más estudiar para los parciales, la asistencia a las clases docentes… y eso por cada asignatura”. Todo ello, añaden, “con miedo por si te dicen que te has copiado de algún compañero. Pero si un profesor no explica apenas, tendremos que buscarnos la vida en academias o entre compañeros… y después se cabrean porque se parecen cuando lo hemos hecho juntos”.

Por supuesto, este cambio también ha traído cosas buenas, pero para los estudiantes básicamente se reducen en que sus profesores han adquirido más competencias en cuanto al aula virtual y el uso de herramientas telemáticas.

“Hemos tenido que realizar un importante esfuerzo de adaptación al nuevo escenario online”

María Luisa Pérez, PDI de la UJA

La docencia y la investigación universitarias han vivido este año el desafío de adaptarse a un nuevo escenario, marcado por la expansión de la COVID19. Para el sector PDI este reto ha supuesto transformar su actividad diaria apoyándose en las herramientas virtuales, buscando soluciones creativas y creando una nueva dinámica.

La profesora e investigadora de la UJA, María Luisa Pérez, especializada en el área de la atención a la diversidad en programas bilingües, subraya el destacable esfuerzo que ha supuesto este proceso de adaptación. Dentro del ámbito de la investigación, recalca que las reuniones presenciales, las intervenciones físicas en centros educativos o la asistencia asidua a congresos y simposios se han visto claramente afectadas. No obstante, matiza, “es reconfortante ver lo rápidamente que ha reaccionado la comunidad científica, articulando seminarios y congresos en formato online, que también son muy enriquecedores, pero no suplen el intercambio y networking científicos tan beneficiosos que se producían en los anteriores eventos presenciales”. Como contrapartida, añade que la celebración de este tipo de encuentros en formato online permite llegar a un público más amplio y quedan grabados para que se puedan visionar son posterioridad.

En muchos grupos de investigación, explica la experta, “al no tener reuniones presenciales, al no poder viajar para participar en congresos, al no desplazarnos para intervenir en los centros, apenas hemos podido imputar gastos a nuestros proyectos, afortunadamente, las autoridades competentes se han percatado de esta circunstancia y están concediendo prórrogas”.

De cara a la docencia, María Luisa Pérez destaca que el reto ha estado en la creación de nuevos materiales y recursos compatibles con la docencia online, y en el desarrollo de metodologías centradas en el estudiante que continúen siendo dinámicas y participativas, proporcionando un ‘feedback’ inmediato al alumnado. Igualmente, ha sido necesario adaptar los criterios de evaluación , realizar ensayos para asegurar el correcto desarrollo de los exámenes, utilizar nuevas herramientas tecnológicas, adaptar los tiempos de realización y establecer medidas para evitar las prácticas incorrectas.

“La pandemia ha servido para que la gente confíe más en la sede electrónica”

Cándido Fernández Langa, PAS de la UMA

Con la docencia en formato virtual y los centros cerrados muchos pensaron que la universidad estaba sin vida. Pero en las Facultades, Escuelas y centros de administración, el motor de la institución seguía activo. El Personal de Administración y Servicios, muchas veces olvidado a la hora de hablar de la universidad, ha continuado su trabajo durante toda la pandemia para dar soporte y atención al resto de la comunidad académica.

Desde el Registro General de la Universidad de Málaga, Cándido Fernández Langa (PAS del grupo C. subgrupo C1), trabaja de cara al público, lo que dificulta su paso al teletrabajo. “En el comienzo de la pandemia se nos trastocó los planes, porque en mi caso el teletrabajo no era posible. Al principio asumí con normalidad todo el proceso de cambio hasta que a mediados de mayo se me asignó el control de las citas previas, algo que se podía hacer desde casa”, señala Fernández. En su caso, la COVID19 no supuso una carga extra de trabajo, algo que señala sí han tenido que afrontar muchos de sus compañeros. “Muchos miembros del PAS han pasado a teletrabajar, lo que en su caso ha supuesto mucha más carga de la cuenta, porque al final estaban siempre activos con el ordenador desde casa”.

La seguridad laboral es uno de los puntos que destaca Fernández Langa, pues “a la vuelta a la sede comenzamos turnándonos y yo por ejemplo me presenté voluntario para las rotaciones, ya que muchos de los compañeros y compañeras son personas de riesgo. En estos primeros momentos se hacía un mayor control de los accesos a los edificios, y en el caso del Registro General me sentía bastante seguro. Ahora este control tan exhaustivo se ha dejado de hacer y es más voluntario, a través de un QR en el que cada persona ajena a l edificio debe registrar su entrada. Considero que es un punto que habría que mejorar por si hubiera algún brote saber de forma segura quien entra en cada espacio”.

En materia de seguridad laboral, tanto Cándido Fernández como el resto de sus compañeros del Registro General cuentan con mascarillas FFP2, “son las mascarillas que nos han dado desde el Servicio de Prevención, también nos han llegado otras con el logo de la Universidad, pero en el propio embalaje señalan que no son material sanitario, por lo que no consideramos que sea seguro su uso”.

Tras estos meses de cambios y adaptaciones, desde su puesto de trabajo Cándido subraya que la pandemia ha traído algo positivo: ha servido para que la gente confíe más en la sede electrónica. “Antes muchos ni sabían que existía y venían al Registro a entregar documentos que podían hacer desde sus casas. Con la llegada de la COVID19 muchos se han visto forzados a usar el registro electrónico y han visto que es un sistema que funciona muy bien. Se puede decir que la pandemia ha servido para que muchos den el paso a usar las herramientas electrónicas con las que cuenta la UMA”. Entre los servicios que más han aumentado destaca la acreditación de la identidad para los certificados digitales, un   recurso que pocos conocían que se podía realizar desde la universidad. “Actualmente es un servicio que hemos incrementado, son muchos los que vienen a  que acreditemos su identidad para el certificado, algo que hacemos para toda la ciudadanía, no solo para los universitarios”.

Como miembro del PAS, Cándido Fernández subraya que “la Universidad debe cuidar más del PAS, somos un activo, los encargados de mover toda la documentación y soportes, pero en muchos aspectos no se nos tiene en cuenta. Tan importante es tener unos buenos docentes e investigadores para el prestigio de la UMA como tener unos buenos administrativos y que estos estén contentos.  Simplemente pedimos  un trato más igualitario con el PAS”.


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