La compleja extinción de la licenciatura en Derecho


Las normas sobre ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales adaptadas por la Universidad ha permitido hasta tres cursos adicionales para concluir los estudios de licenciatura. Además se ha permitido a los alumnos de algunos estudios la posibilidad de cursar asignaturas de los nuevos grados con carácter extraoficial y convalidarlas luego con asignaturas extinguidas de esas licenciaturas o ingenierías. En Derecho, la licenciatura tiene un plan de estudios antiguo por lo que la convalidación de materias al nuevo grado se hizo con mucha generosidad, tanta que en la práctica impediría la opción de cursarlas de modo extraoficial para convalidarlas en licenciatura.

En esta tesitura, el Consejo de Gobierno ha aprobado una medida conforme a la que los alumnos con asignaturas de la licenciatura extinguidas tendrán la posibilidad de realizar hasta dos exámenes adicionales en las convocatorias ordinarias de junio y septiembre de este curso, siempre que no hubiesen agotado el máximo de las seis permitidas y hasta agotar ese número, lógicamente.

La medida resuelve un problema planteado y ha sido este pragmatismo sin más el que la ha propiciado. Sin embargo, soluciones como esta no pueden ocultar en modo alguno el fondo de la cuestión ni su trasfondo, que también lo hay. Por un lado, el proceso español de adaptación al EEES no ha sido precisamente modélico ni en los tiempos, ni en las formas ni tampoco en los contenidos. Por otro lado, las medidas transitorias para la conclusión de los estudios antiguos han sido interpretadas de distinta manera de unas universidades a otras. En el caso de Derecho, además, se ha unido a todo ello una política legislativa errática sobre los másteres obligatorios de Abogacía y de Procura; la ley de acceso a estas profesiones previó que todos los que terminasen después de su entrada en vigor en 2011 –licenciados al principio y después graduados- tendrían que cursar estos másteres; pero en 2012 fue modificada aquella ley para eximir de realizar el máster a todos los licenciados, cualquiera que sea la fecha de licenciatura. Así las cosas, a nadie puede sorprender que los estudiantes no sólo agoten las posibilidades que tienen, sino que se procuren otras, como ha ocurrido ahora. Con todo, hay un par de cosas que estudiantes y Universidad deberíamos tener claras: que estos exámenes hay que aprobarlos y que la licenciatura se extingue con este curso académico. Otra cosa sería un disparate.

Por Juan José Hinojosa
Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga


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